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Podría titular este nuevo artículo como ’10 consejos para hacer un podcast de éxito’, y seguramente se vendería mejor, sería más clickbait, pero no. No os quiero vender ninguna moto y eso de triunfar es muy relativo. Sin calidad no hay éxito, eso sí lo que tengo clarísimo. Así pues, pensemos primero cómo podemos hacer un buen podcast.

A continuación, unos pequeños consejos para las personas que se estén planteando lanzarse al maravilloso mundo del podcasting. Y puntualizo, no existe una única manera de hacer podcasts, no tengo la verdad absoluta. Nadie la tiene. Huye de los gurús que se anuncian en internet con soluciones milagrosas, que también los hay. Aquí debajo simplemente ordeno algunas ideas propias, cosas que he aprendido en las trincheras de la ‘radio enlatada’ al frente de El Ecualizador, y ajenas, recomendaciones de expertos que en mayor o menor medida intento aplicar a mi propio programa.

1/ Piensa bien de qué tema querrás hablar. Esa es la primera pregunta que deberás hacerte. Y responderte, claro. Habla de cosas que te apasionen, que realmente controles, y rodéate de “los mejores”. Invita a personas con autoridad para que compartan sus conocimientos. Si el programa es musical, por ejemplo, charla con tus artistas y bandas favoritas, personas con algo interesante que explicar. Y me vais a permitir que aquí barra para casa y mencione El Podcast de RockZone. Desde las primeras entregas los amigos Richard Royuela y Jordi Meya se han esmerado mucho en este aspecto para ofrecer siempre los mejores invitados para cada episodio.

2/ Persigue la hiperespecialización. Relacionado con el primer punto, los podcasts que tienen más éxito actualmente persiguen atender las necesidades de un conjunto pequeño de personas. En otras palabras, buscan impactar a un ‘target’ o público muy definido. Olvida pues para tu proyecto el ‘magazine’ de toda la vida, el de la radio tradicional, el que toca muchos palos y busca seducir a toda la familia. Si buscas el ‘engagement’ (compromiso) de todo el mundo en la era del podcasting, seguramente no engancharás a nadie. Aunque parezca una paradoja, no lo es. Cuánto más específico sea tu podcast, más rápido crecerá tu audiencia, más fácil será fidelizarla y más llegará al perfil de oyentes que buscas (seguramente por el boca-oreja). Un ejemplo: un programa de deportes así en general no se comerá un colín. Mejor uno centrado en la NBA, el ajedrez… o la petanca en España.

3/ Hacer podcasting no es hablar sin más. En otras palabras, cúrrate la llamada preproducción. Solo unos pocos elegidos, genios con muchas tablas, como Andreu Buenafuente y Berto Romero pueden hacer un programa de improvisación como Nadie Sabe Nada. Por eso, tómate tu tiempo para preparar tu podcast antes de sentarte delante del micro. Créeme, los oyentes agradecerán con su impagable atención esas horas de trabajo previo en la sombra, ese curro invisible. La mayoría de los podcasts requieren guion, y de hecho es recomendable apoyarse en un texto escrito. Nadie está a salvo de quedarse en blanco, si bien es cierto que el podcast tiene una ventaja respecto a la radio en directo: puedes editar.

Si es una entrevista, no te prepares todas las preguntas, no fusiles al invitado de turno con una batería de preguntas, pero planifica un poco la charla, apunta los temas de los que quieres hablar con él (con dos, tres o cuatro palabras únicamente) y déjate llevar por la conversación (sin perder las riendas, el ritmo). Si es un especial o monográfico, o un podcast más de autor, puedes leer un texto pero sin que se note que lees; despégate del papel, que suene natural.

4/ Evita usar un tono plano (si no quieres ser soporífero). Relacionado con el punto anterior, a falta de comunicación no verbal (movimiento de manos o expresiones faciales para enfatizar ciertas palabras o ideas) deberás tener en cuenta cuándo debes alzar el tono, acelerar o ralentizar tu exposición, dejar silencios entre palabras… Se trata de evitar un tono lineal. Al principio te puede parecer que sobreactúas, pues no es sencillo. Requiere su tiempo, es cuestión de práctica. En este sentido puede ayudar incorporar transiciones, voces o algún efecto. Los compañeros de Bienvenido A Los 90 usan, por ejemplo, una ecualización determinada (tipo llamada telefónica) para diferenciar la voz del locutor de las palabras del artista de turno y funciona como una especie de entrecomillado.

5/ Minimiza el ‘caos auditivo’. Eso lo puedes conseguir mediante recursos radiofónicos como la sintonía, los separadores, ya sean ‘jingles’ (breves cuñas) o canciones. También es interesante introducir varias voces y, sobre todo, se recomienda no intentar abordar muchísimos temas en una sola entrega. Así, se recomienda algo así como una ‘plantilla’, un esquema o escaleta recurrente al que los oyentes habituales se puedan ‘agarrar’ mentalmente. Empezar con la misma sintonía y una sección, dejar otra para el ecuador del podcast, etc.

La semana que viene, nueva entrega con más recomendaciones. Stay tuned!

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