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En tan sólo un par de años Tash Sultana ha pasado de tocar en las calles a Melbourne a hacerlo en grandes pabellones a lo largo de todo el planeta. Lejos de conformarse, con su nuevo álbum, Terra Firma, sigue caminando hacia nuevas metas.

Por regla general, el coronavirus parece haber afectado a la inmensa mayoría de los artistas de dos formas distintas; o bien ha tirado por la borda todos su planes de futuro inmediato, o bien les ha concedido el tiempo necesario para preparar mejor sus siguientes pasos. Sin duda Tash Sultana tuvo la suerte de escoger la segunda opción.

Se podría decir que la meteórica carrera de esta joven australiana despegó hace 5 años cuando grabó un video casero de su canción ‘Jungle’. En pocas horas consiguió viralizarse superando el millón de visitas en YouTube. A partir de entonces se abrieron todas las puertas: firmar por una multinacional como Sony, sold outs por todo el mundo, y su debut Flow State acaparando premios y reconocimientos en su tierra natal… Algo casi impensable cuando hasta hace no demasiado se dedicaba a tocar en la calle o acudir a clubs de micrófono abierto armada con su guitarra y una pedalera con la que ir construyendo sus temas a partir de diversos loops.

Por todo ello, nuestra protagonista necesitaba darse un respiro del torbellino imparable en el que se había convertido su vida. Concedido ese break obligado por la pandemia, Tash se dedicó a preparar el siguiente asalto. Su segundo LP, Terra Firma, continúa expandiendo una paleta de sonidos multicolor gracias a una inabarcable capacidad instrumental con la que vuelve a dejar claro que el enorme talento que atesora no es fruto del capricho de un algoritmo.

A pesar de que el COVID-19 te ha impedido dar algunos conciertos que tenías programados, parece que 2020 te ha venido bien para trabajar en el nuevo álbum. ¿Cómo has vivido el confinamiento?
TASH SULTANA “La verdad que he disfrutado cada momento de este parón. En realidad necesitaba desconectar durante un tiempo y descansar. Y eso es algo que nunca hubiera ocurrido si no hubiera sido forzado por las circunstancias. Todo este respiro que he podido tomarme de estar girando constantemente y no estar en casa me va a venir muy bien para los próximos cinco años. No he parado desde que empezó mi carrera en 2016. Ahora tengo la oportunidad de estar relajada en casa viviendo una vida normal. Creo que esto va a ser clave a la hora de prepararme mental, física y espiritualmente para lo que va a venir en el futuro. Me siento lista para empezar y pasar de página”.

Como bien dices, estos últimos años han debido de ser muy ajetreados para ti. De hecho, he leído que pasaste por un bloqueo creativo. ¿Te abrumó el éxito que tuviste con el primer disco a la hora de tener que empezar de nuevo a volver a escribir?
“Al principio sí que estaba un poco bloqueada. Comencé a grabar Terra Firma en octubre de 2019. La diferencia entre hacer el primer disco y el segundo es que con Flow State tenía muchas canciones que nunca había grabado, así que fue fácil. Pero después eso, no me quedaban muchas más. Así que cuando empecé a componer Terra Firma lo hice casi desde cero. Pero tan solo me costó escribir un tema para recuperar la creatividad. A veces escribía una canción a la semana, otras cada día… Obviamente no las grabé todas, pero acabé escogiendo 14 para el álbum. Actualmente siento que estoy en otro punto mucho más alejado de este disco porque lleva terminado desde hace mucho tiempo. Para cuando se publique habrán pasado siete meses desde que lo acabé, así que ya he empezado a preparar el siguiente (risas)“.

“Creo que una vez pase la pandemia, quizás en 2022, todo va a volver otra vez. Vamos a ver la música en directo explotar como si fuese 1969”
TASH SULTANA

¿Grabaste todas las canciones en tu estudio casero?
“En realidad no tengo un estudio en mi casa. Tengo mi propio estudio, pero está en Melbourne. La gran mayoría de cosas que he grabado las he hecho allí. Fue donde grabé ‘Jungle’ y un par de años más tarde acabé comprándolo”.

De todos modos, tú misma ya ejerciste de productora en tu debut, Flow State. Eres como un auténtica mujer orquesta: compones, tocas y grabas todo tú sola…
“Perdona, no mujer; persona (Tash Sultana se define como no binaria, por lo que no se identifica con un género en concreto -ndr.)“.

OK, disculpa. Volviendo a la pregunta, ¿hubo algo diferente esta vez en la grabación?
“La principal diferencia fue que esta vez tuve el tiempo para hacerlo correctamente. Cuando hice Flow State estaba girando e intentando grabar al mismo tiempo, lo cual creo que nunca se debería hacer. Tiene que ser una cosa o la otra. Si sales de gira y luego te tomas un tiempo libre para hacer el disco es cuando vas a ser capaz de dar lo mejor de ti. Así que no tener conciertos este año me permitió estar atenta a esos pequeños detalles que suponen grabar todo los instrumentos, hacer de ingeniera, producirlos… además de poder hacerlo siempre que quisiera. Pasé unos 200 días metida en el estudio y estoy muy contenta de que como salió porque creo que así es como funciona mejor para mí”.

Desde fuera, das la sensación de ser una persona muy espiritual. Cuando estás encima de un escenario, se te ve en paz contigo misma, casi en trance con la música. ¿Es algo así para ti o en realidad estás más concentrada intentando acordarte de todas las partes que tienes que tocar?
(Risas) Normalmente cuando estoy dando un concierto hay tantos pads que uso para montar las canciones que suelo acabar interiorizándolo todo. Es como si tuviese una lista mental de cosas que tengo que hacer: primero meto la caja de ritmos, luego grabo un loop de guitarra, teclados, bajo… Para hacer todo eso necesitas estar absolutamente presente. Requiere tanta concentración, coordinación y precisión que, si te pierdes, la has cagado y no hay vuelta atrás. Si tocas algo que esté fuera de tempo, todo lo demás también lo estará. Suelo hacerme un guión y tener preparada una secuencia para los conciertos de manera interna, porque eso me sitúa en el presente y no hay nada más real que estar tocando en directo en ese mismo instante. Para mí es la mejor manera de evadirme porque no estoy pensando en el futuro o el pasado, ni en las cosas buenas y malas. Solo estoy concentrada en ese momento, y esa es la mejor parte de todo”.

La verdad que hasta ahora tu carrera parece casi el guión de una película. Has pasado de tocar en las calles de Melbourne a llenar pabellones en cuestión de un par de años. ¿Hubieras preferido que todo se hubiese desarrollado de una manera más gradual?
“Creo que nunca puedes controlar ese tipo de cuestiones. Ocurren cuando tienen que ocurrir, y eso sucede porque has trabajado muy duro para ello. No te sientas en el sofá y esperas que todo eso te pase algún día. Cuando empecé a tener más atención por primera vez, pensé que era porque me había llegado ese momento. Pero siempre suelo decir en las entrevistas que si hubiera sido descubierta ahora, nadie habría escuchado ninguna de las otras canciones. ‘Jungle’ no hubiera existido, ‘Notion’ no hubiera existido… Todas esas canciones no existirían porque nunca las habría publicado. Sólo se me conocería por lo que estoy haciendo ahora”.

Cuéntame cómo empezaste a tocar en la calle.
“Primero empecé a tocar en bares y restaurantes, fiestas de cumpleaños… ese tipo de cosas. Cuando tenía 13 años me hice con un carnet de identidad falso e iba tocar a los pases de micrófono abierto todas las noches de la semana, y al día siguiente iba al colegio. Estuve haciendo eso hasta los 17. Con 18 fue cuando empecé a tocar en la calle porque mi madre quería que tuviese un empleo y yo me negué a trabajar para otros. No quería perder el tiempo en complacer los sueños de los demás cuando yo tenía los míos propios. Así que me dije ‘será mejor que me esfuerce en esto’. Así fue cómo empecé”.

¿Por aquel entonces conseguías vivir gracias a la música, aunque fuese de forma amateur?
“No tuve apuros. Cuando eres joven puedes conseguir cualquier cosa con 10 dólares, ¿sabes a lo que me refiero? (risas). Aún no me había ido de casa cuando estaba tocando en la calle. No me tenía que preocupar por pagar el alquiler”.

¿Pero ya tenías intención de labrarte una carrera como la que tienes ahora, publicando discos, girando por todo el mundo…?
“Cuando estaba en el instituto, un profesor nos pidió que escribiésemos en un papel nuestros objetivos. ¿Qué esperas hacer con tu vida desde que tengas 18 años hasta cumplir los 22? Yo dije que quería publicar un disco, tocar en festivales y girar por todo el mundo. Y conseguí hacer todo eso a los 20. Todo lo demás, si comparas el modo en el que vivía con 17 años y en donde estoy ahora, va mucho más allá de lo que pensaba que podía llegar a lograr”.

Y si tuvieses que escribir ahora tus metas para cuando llegues a los 30…
“Bueno, aún quedan cuatro años (risas). Digamos que entre los 26 y los 30 mis objetivos serían conseguir actuaciones internacionales con mi agencia de booking, crear mi propio sello discográfico, firmar a jóvenes talentos y componer para películas y series de televisión. Y por supuesto seguir girando”.

En mayo de 2016, publicas un video en Youtube improvisando en el salón de tu casa una canción llamada ‘Jungle’, y entonces todo explota.  En pocos días llegas al millón de reproducciones. Ya habías grabado algunos videos así antes, pero no habían tenido el mismo impacto. ¿Qué crees que tuvo esa canción de especial para que llegase a tanta gente?
“¿Sabes qué? He estado preguntándome eso mismo durante los últimos 5 años. ¿Qué demonios tiene de especial esa puñetera canción? (risas). Para serte honesta, no tengo respuesta, pero es mi canción menos favorita de todas las que he escrito”.

¿En serio?
“Claro. “Bienvenido a la jungla, ven a bailar conmigo”. ¡Venga ya! Puedo hacer algo mucho mejor que eso (risas). Y no me entiendas mal, estoy muy agradecida a esa canción. Me encanta tocarla y me lo paso genial cuando veo a la gente emocionarse con ella. Adoro todo eso. Pero cuando compuse ‘Jungle’ fue mucho antes de subir aquel vídeo. Creo que la escribí cuando tenía 18 años. Ahora voy a cumplir 26. Son 8 años de diferencia en cuanto a experiencia como compositora. Siento que soy mucho más madura ahora. Pero estoy feliz porque siento que esa canción fue como si alguien me diese mi pasaporte al universo”.

Has mencionado que te gustaría crear tu propia discográfica para contratar a nuevos artistas. No es nada nuevo que la gente sea capaz de grabar su música con pocos medios y un ordenador en su propio dormitorio. Pero desde hace un par de años estamos viendo muchos artistas que han surgido de este modo, como podrías ser tú o incluso Billie Eillish. Parece que la manera de descubrir nuevos talentos ya no es ir a una sala pequeña y encontrarte con una banda de la que nunca habías oído hablar antes, sino que puedes hacerlo desde tu habitación. ¿Crees que ahora con la pandemia se puedan potenciar aún más este tipo de artistas que funcionen de manera individual, sin tener que depender de otros tres o cuatro miembros para montar un grupo?
“Sí, por supuesto. ¡Obviamente! (risas) Lo que ocurre es que todo el mundo luce bien en Internet, pero cuando ves a alguien en directo es cuando de verdad puedes determinar si realmente es bueno o no. Puedes corregir una canción todas las veces que quieras cuando estás en el estudio, en tu cuarto o donde sea. Pero eso no es la vida real. La vida es imperfecta, y ahí es donde se ve de verdad lo que vales, tu verdadero talento. Por eso creo que una vez pase la pandemia, quizás en 2022, todo va a volver otra vez. Vamos a ver la música en directo explotar como si fuese 1969. Eso es lo que va a ocurrir y va a ser una puta locura”.

“Cuando empecé a ver a músicos realmente apasionados es cuando me cambió la vida. Como Carlos Santana”
TASH SULTANA

Quería preguntarte también por tus influencias. Tu música es realmente difícil de describir.
“Ahí está la gracia (Risas). No soy un artista que se base en un estilo, sino en un sonido”.

¿Pero de dónde te vienen todas esas referencias? Hay reggae, rnb, psicodelia, jazz, hip hop… incluso tu estilo a la hora de tocar la guitarra es muy Jimi Hendrix. ¿Era la música que escuchabas con tus padres cuando eras más joven?
“Cuando era pequeña solía escuchar mucha música de los 50’s y 60’s, soul, blues, también rockabilly… Aretha Franklin, Sam Cooke, Marvin Gaye… A mi padre le encantaba George Michael, Queen, Fleetwood Mac, Pink Floyd… Pero no tanto Jimi Hendrix. Mucha gente suele hacer esta comparación cuando en realidad nunca he sido una gran seguidora suya. Mis padres suelen contar la historia de que cuando era una niña siempre cogía las cosas como si fuesen una guitarra. Cuando cumplí 3 años, mi abuelo me regaló una guitarra flamenca con cuerdas de nylon. Ahí es cuando empecé a tocar. Yo quería ser como cualquier persona que viese con un guitarra, porque pensaba que era la cosa más alucinante del mundo. No es que me sienta inspirada por alguien en específico, sino por la pasión y conexión que transmiten al tocar ese instrumento, porque cualquiera puede sentarse y tocar una escala. Cualquier persona en el mundo puede hacerlo, pero la pregunta es: ¿realmente te gusta? Ésa es la diferencia. Cuando empecé a ver a músicos realmente apasionados es cuando me cambió la vida. Como Carlos Santana. Ese hombre lleva tocando desde hace 50 o 60 años, pero lo sigue haciendo como si tuviese 25. O John Mayer también. Me atrae la gente que de verdad muestra entusiasmo por lo que hace”.

Se dice que eres capaz de tocar más de 20 instrumentos distintos. ¿Cuál es el que más te gusta y el que más te cuesta dominar?
“¿Sabes qué tiene gracia? Cada vez que hago una entrevista me preguntan por esto y siempre dicen un número diferente de instrumentos que soy capaz de tocar (risas). Unos dicen 20, otros 30, 5… No estoy segura si alguno habrá acertado, pero te puedo asegurar que no son 20. Obviamente, la guitarra es mi instrumento principal y luego hay otros como el piano, teclados, saxofón, trompeta, batería, bajo, percusión, flauta, mandolina, sitar, harmónica… Pero el más difícil sin duda es la trompeta. Tío, ese sí que es complicado”.

En septiembre deberías venir a Europa para comenzar la gira de presentación de Terra Firma, con conciertos el 7 de septiembre en Madrid (WiZink Center) y el 8 en Barcelona (Sant Jordi Club). En caso de que todavía no se pudiese tocar en grandes recintos, ¿te imaginarías hacer un tour tocando en la calle de manera improvisada?
“Absolutamente no (risas). Sería tan complicado que no funcionaría de ninguna manera. Organizar algo así sería una fantasía, pero la realidad es que a nivel logístico sería muy difícil de llevar a cabo. Así que espero que podamos hacer la gira de pabellones en septiembre”.

GONZALO PUEBLA

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