¿Qué tanto puede ser el peso de una canción? Hay historias que vinculan a una banda de manera indisoluble a una sola. El nexo entre “White Winter Hymnal” y Fleet Foxes es fortísimo; siempre llevaremos en la memoria esa suma de voces que abre la pieza para terminar diciendo: “I was following the pack”. Sobra espontaneidad, imágenes bucólicas, creencia en la amistad y el folk pop sirviendo a un momento de inspiración plena.

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Ese gesto de complicidad para con su pandilla quedó para la posteridad, pero mucho viento ha soplado desde su memorable debut con un álbum epónimo en 2008. Aquel disco acaparó elogios y les generó una gran cantidad de seguidores. No son apuntes menores que el diario inglés The Guardian lo considera: “un hito en la historia de la música americana, un clásico” y que la revista Uncut apuntara del disco: “su calidad musical es impecable y su sonido único; un glorioso debut”.

El paso del tiempo ayuda a dimensionar las cosas; su siguiente disco Helplessness Blues (2011) consiguió mantener el envión ascendente del grupo, mientras que Crack-Up (2017) no logró trascender y su tono es mucho más apesadumbrado. Robin Pecknold no hace distingos entre su vida personal y la obra. Es por ello que se entiende que durante la cuarentena haya tenido el tiempo necesario para echar de menos a algunos colegas que han fallecido.

Y es entonces cuando la historia que comienza a escribir Shore –su nuevo álbum editado por el sello Anti- toma vuelo a través de una canción que abriga elementos para hacerla entrañable, más allá del detalle de lanzarlo con el primer día del otoño de este aciago 2020. Se trata de “Sunblind”, de la que no puedo evitar citar el comienzo:

For Richard Swift
For John and Bill
For every gift lifted far before its will
Judee and Smith
For Berman too
I’ve met the myth hanging heavy over you
I loved you long
You rose to go
Beneath you, songs, perfect angels in the snow
So time to stage
Forget reserve
The type of great coronation you deserve…”

¡Vaya acto de generosidad y amor por los colegas! David Berman fue una figura de culto con Silver Jews; un nicho muy similar al que ocupó Richard Swift –más allá de colaborar y producir a Damien Jurado-. Todos aquellos que amamos la música reconocemos el legado de estas figuras que no alcanzaron el éxito masivo, pero cuyas composiciones son de gran nivel. Lo mismo que podemos decir de Judee Sill, John Prine y el gran Elliott Smith, entre otras sombras que desfilan y danzan en esta canción.

“Sunblind” fue escrita mientras el abuelo del compositor sufría una enfermedad que le ocasionó la pérdida de la memoria, que es una idea que permea a lo largo de Shore y que tiene que ver con sus recuerdos y la música que le ha acompañado a lo largo del tiempo.

Allá donde Crack-Up era oscuro y triste, este trabajo se muestra como su contraparte… es totalmente brillante y optimista. Robin ha declarado que, pese a las dificultades por las que atravesó y los efectos del COVID, a final de cuentas alcanzó una serenidad que se refleja en la naturaleza de sus nuevas piezas.

Y es que aunque “Sunblind” brilla con luz propia, en sus 14 acompañantes hay bastantes aspectos destacables, como el hecho que Pecknold es una gran animador de Instragram y mediante está plataforma convocó a fans para que aportaran las voces con las que creó “Can I Believe You”, en la que incluyó 400 de los segmentos recibidos.

Para los más clavados en los detalles habrá que señalar que en “Cradling Mother, Cradling Woman” incluye un sampler que le pasaron formalmente de “Don’t Talk (Put Your Hands on My Shoulder)”, procedente de ese monumento sonoro que es el Pet Sounds; Robin contó que escuchar esa canción le hizo confirmar que deseaba dedicarse a tiempo completo a la música; una idea que reitera en “Featherweight” y el tema titular que cierra esta entrega.

Para todos aquellos que se identifican con el activismo ofrecen “Jara”, muy sutilmente vinculada con el trovador chileno Víctor Jara, mientras que musicalmente sus capacidades se muestran a pleno en “Maestranza”, que una vez más expone esa pasión que Pecknold tiene por los viajes y los datos culturales; he aquí todo un trip que nos habla de su interés por el mundo y su diversidad.

Quizá Fleet Foxes no consiga regresar al Olimpo de la música en el que habitaron con sus dos primeros discos, pero de verdad que se han esforzado por entender su presente y abrazar la posibilidad de que la esperanza sea posible aun ante el más nefasto de los escenarios.

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