La historia de la música tiene muchas referencias al espacio exterior y sus intrigantes vacíos de información. Llevamos apenas medio siglo de acceso visual a cosas que en toda la historia de la humanidad solo pudimos imaginar. Respecto a lo que está sobre nuestras cabezas, todo está a años luz de poder ser visto, por lo menos para nuestros ojos y en directo. Por eso la música ha insistido tanto en cubrir esta carencia.

TXT:: Humberto Polar

Siendo el espacio exterior eso, un espacio, y al mismo tiempo una abstracción, la música ha sido el medio ideal para tejer historias que al ser esencialmente deslocalizadas fabrican sus propias referencias. Desde Los Planetas de Gustav Holst hasta las teorías interestelares en la música de Jeff Mills, pasando por la Arkestra de Sun Ra o “Space Oddity” de Bowie, el cielo es la entrada generosa a mitologías propias que en nuestra imaginación sonora tienen a su vez gramáticas y alfabetos propios.

Mataburro y sus secuaces del sol es un podcast de 60 minutos que, quizás sin proponérselo, revisa y propone una mirada (o escuchada, debería decir) fresca a todo este, literalmente, universo. Esta creación del comunicólogo argentino Alberto Pablo Martini se describe a sí misma como una expresión de la ciencia ficción pero evita construir una narrativa que nos permita clasificarla en alguno de sus formatos. Cual elucubraciones de una mente que empieza a elevarse sin un plan determinado y se despega de la lógica terrena, “Mataburro…” ensambla paisajes sonoros con clichés de las librerías de efectos especiales (sección “espacial”), extractos de discursos científicos o pseudo-científicos, gritos desgarradores venidos de lejos y grabaciones reales de la NASA… Todo esto crea un telón de fondo para una selección de música que no sigue algún género sino que más bien se regodea en las sonoridades electrónicas, aquellas que en nuestra cultura se relacionan con tecnología y de allí se enlazan con las búsquedas intergalácticas, como si hubiera una relación más causal que aquella que nuestro imaginario ha establecido.

“Mataburro…” constituye por esto una experiencia sonora fascinante cuyo principal hilo conductor (y aquí se hermana con la mayoría de creaciones que abrazan esta temática) es la tristeza. No que la música o los elaborados collage sonoros que escuchamos a través del podcast sean convencionalmente “tristes”. De hecho hay música y momentos muy divertidos. Pero cuando estás flotando en el viaje aural que te propone “Mataburro y sus secuaces del sol”, hay un momento en que, a la manera del Capitán Beto (gran creación de Luis Alberto Spinetta, compatriota de Martini), el equipo te inmuniza de los peligros pero no te protege de la tristeza. Que es la inmediata consecuencia de vagar en la apabullante soledad del espacio, así sea montado en un podcast.

Recomiendo seguir este original trabajo de Martini. Él declara que este programa nació de una experiencia de desamor que detonó emociones de “ciencia ficción”. Ciertamente hay en el arte muchos ejemplos de ideas que empiezan como explicaciones personales y escalan, como en este caso, a una reflexión oblicua sobre la soledad contemporánea y el fracaso de las utopías. Y de paso, sobre el solitario placer de escuchar radio.

MATABURRO Y SUS SECUACES DEL SOL

Episodios nuevos cada dos martes a las 21hs por @Radio28 (www.radio28.net)

Para escuchar los episodios ya emitidos:

https://www.radio28.net/mataburroysussecuacesdelsol

 

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