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El desconocimiento y el temor al contagio de COVID-19 se juntaron, hace varios días, cuando un hombre sordo enfrentó grandes dificultades para conseguir un medicamento que urgía.

El hombre, un abogado que pidió no ser identificado, narró que la situación ocurrió en una farmacia del noroeste del país, a la que acudió para comprar una medicina recetada por un médico el día anterior.

“Me sentía mal y fui a esta farmacia que nunca había visitado porque necesitaba la medicina”, contó, al solo especificar que se trataba de una farmacia de comunidad.

Relató que, tras indicarle a la empleada que lo atendía que era sordo y que tenía dificultades para seguir la conversación, le pidió si se podía retirar la mascarilla para entenderla mejor, pero ella se negó.

“Le dije que necesitaba leerle los labios y una clienta le sugirió que (la empleada) se parara detrás de una puerta de cristal para (que se quitara la mascarilla y poder) leerle los labios, pero ella dijo que no”, indicó.

La mujer buscó a otra empleada que le cuestionó que fuera sordo, pues podía escuchar y entender. Reiteró que no lo iban a atender y que se fuera de la farmacia.

“Me molesté y les dije que necesitaba las pastillas y que no me iba sin que me las dieran. Me dijeron que iban a llamar a la Policía y les dije que sí, que la llamaran, pero que no me iba”, comentó.

Según el abogado, cinco patrullas llegaron al negocio y, al explicarle al agente investigador lo ocurrido, también cuestionó que fuera sordo. El policía tampoco accedió a removerse la mascarilla para que el hombre pudiera comprenderlo mejor.

“Me dijo que la farmacia me atendía si quería y yo le dije que, si no estaban capacitados para atender a personas con impedimentos, deberían cerrarla”, indicó.

Agregó que no fue hasta que uno de los policías reconoció al abogado y a su familia, residentes del área y todoscon problemas auditivos, que se calmó la situación y uno de los agentes se colocó la mascarilla de vinil que se utiliza para lograr una comunicación eficaz con personas sordas.

“Me despacharon la medicina dos horas después. Hablé con los policías y les di consejos de cómo atender a esta población, igual al encargado de la farmacia, que le dije que estableciera un protocolo”, dijo el abogado, quien le pedirá a la farmacia el protocolo que usarán para que otras personas sordas no enfrenten su situación.

La licenciada Elda Sierra, presidenta de Coopharma, comentó que, en situaciones como esta, si el empleado se mantiene a seis pies de distancia podría retirarse unos minutos la mascarilla sin temor a ser contagiado. Hacerlo bajo una plataforma de cristal, dijo, agregará protección.

“He atendido pacientes sordomudos y es difícil. Usualmente, les doy un papel y un lápiz (para que se comuniquen), pero maltratar al cliente está ‘off limits’. Si se nos ha olvidado esta población, hay que buscar cómo remediar esta situación”, dijo. Añadió que un remedio podríaser la utilización de mascarillas de vinil, que mantienen el área de la boca visible.

La doctora Gisella Rivera, presidenta del Colegio de Farmacéuticos, dijo que no ha recibido querellas de este tipo, pero advirtió que algunos farmacéuticos han tomado cursos de lenguaje de señas para atender a esta población. Agregó que, en un chat que tienen los colegiados, se ofreció, en días recientes, la posibilidad de ofrecer este curso y hubo mucho interés al respecto. “Hay que ver cómo creamos un protocolo y establecemos estos cursos”, indicó.

Linda Ayala, directora de la Asociación de Farmacias de Comunidad, pidió disculpas, en general, por la situación que enfrentó el abogado, y comentó que la Asociación está en disposición de ayudar a crear un protocolo para que esto no vuelva a ocurrir.

Esta semana, se anunció que la Escuela de Profesiones de la Salud del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico creó una guía de Comunicación Alternativa y Aumentativa para atender a pacientes con trastornos de comunicación y a la comunidad sorda en la isla durante la pandemia de COVID-19.

Mientras, el senador independentista Juan Dalmau informó que el proyecto de ley que crearía la Oficina Enlace de la Comunidad Sorda del Gobierno de Puerto Rico, adscrito a la Defensoría de las Personas con Impedimentos, aún no ha pasado por el proceso de vistas públicas.

“Este es un típico ejemplo de cómo la oficina serviría de enlace en un caso como este. Tal vez por Facetime un intérprete podría ayudar”, concluyó.



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