Nota del editor: séptima entrega de la serie «En cuarentena desde…» en la que boricuas nos cuentan cómo están pasando fuera del país la emergencia provocada por el coronavirus (COVID-19).

Tras la declaración del coronavirus COVID-19 como pandemia, el consumo medicinal y recreativo de cannabis ha aumentado, al menos, en Estados Unidos y Canadá, afirmó el farmacólogo boricua Ricardo Rivera Acevedo.

El mayagüezano, de 33 años, vive desde 2008 en Vancouver, Canadá, donde trabaja como profesor en la Universidad de British Columbia y como consultor de varias compañías internacionales de cannabis y otros medicamentos.

“Toda la economía está colapsando, excepto el cannabis, que está en todo su apogeo. Para mí, eso ha sido increíblemente bueno, porque ninguno de mis clientes ha dejado de trabajar. Al contrario, tienen más gente acercándose”, contó en entrevista telefónica.

Por instrucción del gobierno canadiense, todos los ciudadanos, excepto los que ofrecen servicios esenciales, están trabajado desde casa para frenar la propagación del COVID-19. Eso le ha impedido a Rivera Acevedo visitar sus clientes, con quienes, sin embargo, se mantiene en comunicación constante.

“Estoy trabajando, incluso, con clientes en China, donde se originó el virus, pero ya ha empezado a disminuir. Estoy trabajando muy de cerca con ellos para pedir productos y equipos. En estos momentos, los chinos, que han logrado contrarrestar el brote, nos están resolviendo bastante. Dependemos de las compañías de allá para que nos provean los equipos que necesitamos, porque las de acá no están a capacidad completa”, dijo.

Rivera Acevedo no titubeó al afirmar que el aumento percibido en el consumo de cannabis está directamente relacionado con la pandemia del COVID-19.

“El cannabis, junto con el alcohol, se han designado productos o servicios esenciales. Las compañías y tiendas de cannabis, que distribuyen en línea y físicamente, siguen abiertas y adaptándose al sistema. Han explotado las compras. No solo ha aumentado la gente que compra, sino también la cantidad que compran, y eso tiene una relación directa con el COVID-19”, resaltó.

Usualmente, añadió, cuando las personas se congregan en grupos grandes, prefieren tomar alcohol. Pero, cuando están solas, como en estos días de cuarentena, optan por el cannabis.

“Es más la gente que usa cannabis recreacional, pero quienes lo usan de forma medicinal también se han podido abastecer. Es bueno que la gente en sus casas está buscando una manera de escapar”, indicó.

De acuerdo con Rivera Acevedo, las ventas de cannabis, en Canadá y Estados Unidos, han aumentado “casi un 100%”. El experto no tenía estadísticas de Europa, pero, a su juicio, “esto es una tendencia mundial”.

“He visto fotos de los ‘coffee shops’ en Holanda y están llenos, con filas que llegan hasta las esquinas. En Puerto Rico, también se han roto récords de ventas. Conozco muy bien la industria”, declaró.

Se estrena en la modalidad virtual

Por otro lado, la pandemia obligó a Rivera Acevedo a estrenarse como profesor en línea. El mayagüezano enseña en el Departamento de Farmacología de la Universidad de British Columbia, donde dirige un laboratorio.

La institución académica cerró sus puertas, hace dos semanas, y ordenó a los docentes continuar las clases por internet.

“Ha sido bien interesante todo este proceso, porque soy una persona que disfruto la interacción con los estudiantes. Ahora hay una división electrónica, que requiere un poco de adaptación con respecto a poder transmitir la información que uno quiere llevar”, dijo, al reconocer que, para sus alumnos, el proceso ha sido mucho más fácil.

“Pero me he adaptado. Ya he podido cogerle truco y tengo más confianza en el proceso”, aseguró.

En total, Rivera Acevedo imparte tres cursos –uno introductorio y dos de concentración– a 225 estudiantes. Otros profesores intervienen en las clases.

Difícil conseguir suministros

Hasta el miércoles, cuando Rivera Acevedo conversó con El Nuevo Día, Canadá tenía 3,281 casos de COVID-19 y 30 muertos. Ese día, el gobierno ordenó que todos los viajeros que regresen del extranjero sean puestos en aislamiento.

Aparte de esas medidas, todos los ciudadanos están llamados a permanecer en sus casas. En Vancouver, dijo Rivera Acevedo, la policía “está verificando en todos lados”.

“Está en uno mismo ser solidario con el pueblo. Las tiendas y bancos están cerrados. Es bastante difícil conseguir suministros. Muchos colmados están cerrados y las personas llegan temprano a los supermercados que están abiertos y acaparan todo”, expresó, tras resaltar que la provincia de British Columbia, en la que ubica Vancouver, es la que más casos tiene de COVID-19.

“Comparado con lo que está pasando en Canadá, lo que está haciendo Puerto Rico con respecto al virus ha sido bueno. Muchas de las cosas que se hicieron en Puerto Rico debieron implantarse antes acá. Ahora están acelerando un poco el proceso, aunque no ha sido tan malo, porque el sistema de salud canadiense está mucho más desarrollado”, sostuvo.

Rivera Acevedo explicó que en la ciudad no hay toque de queda y que los comercios han establecido, por cuenta propia, sus horas de cierres.

Las personas pueden salir de sus casas, por ejemplo, a buscar comida, ir a la farmacia o al hospital, pasear las mascotas y si son empleados esenciales, como médicos o enfermeras.

“Si te cogen en la calle sin una razón válida, te van a dar una multa severa. Aparte de eso, lo más que están recalcando es no estar a menos de 6 a 9 pies de distancia de la gente, y tampoco puede haber más de cinco personas a la vez en una tienda. Las tiendas han puesto vallas para apartar a la gente”, relató.

Rivera Acevedo ha alterado un poco su rutina diaria debido al trabajo en casa. Antes se levantaba a las 5:00 a.m. y salía al gimnasio, pero ahora despierta entre 8:00 y 9:00 a.m. y hace ejercicios por la tarde con rutinas que encuentra por internet o que le envía su entrenador.

También, solía acostarse entre 10:00 y 11:00 p.m., pero ahora se va a la cama entre 1:00 y 2:00 a.m.

“Quisiera establecer un horario más fijo, pero se me hace difícil por las cosas que están pasando. La dieta también la he cambiado un poco, porque hasta hace poco no se podía conseguir pasta ni arroz. He estado consiguiendo las cosas poco a poco, pero ha sido mucho más difícil de lo que lo hubiera esperado”, admitió.

Rivera Acevedo dijo que, en estos días, “quisiera estar más que nunca” en Puerto Rico, pero reconoce que no es una opción viable. Por lo tanto, se mantiene en comunicación constante, casi a diario, con su familia en la isla.



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