Wanda Vázquez se prepara para extender el toque de queda por el coronavirus



Dos semanas y media después que se reportara el primer caso sospechoso de coronavirus aquí, a 13 días de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretara una pandemia global de COVID-19 y a 10 desde que la gobernadora Wanda Vázquez Garced ordenó suspender toda actividad no esencial, las pruebas para detectar la enfermedad caían ayer aún por cuentagotas y los datos que ayudarían a entender la magnitud de la amenaza seguían escasos y opacos.

La ausencia de información básica tiene a ciegas sobre la pandemia aquí tanto al público como a la comunidad médica y científica, así como al mismo gobierno. La incertidumbre reina, además, en momentos en que la gobernadora evalúa si extenderá el toque de queda y la suspensión de actividades no esenciales más allá del vencimiento de su orden ejecutiva este lunes, 30 de marzo.

Ayer, Vázquez Garced recibió del equipo de trabajo médico que le asesora en el manejo de esta crisis la recomendación de que extienda por dos semanas el toque de queda y el cierre forzoso, dijo a El Nuevo Día uno de los miembros del organismo, el infectólogo Humberto Guiot.

“Todavía estamos en la fase de la infección en la que entendemos que hay portadores asintomáticos que son el motor de la infección y que son los que pueden llevar la infección a otras personas. Este es el momento para detener el crecimiento exponencial que podría surgir. Todavía tenemos que hacer énfasis en el distanciamiento social”, señaló Guiot.

No fue posible confirmar anoche si la mandataria acogería la recomendación del grupo especial de trabajo. Michelle De la Cruz, subsecretaria de prensa de La Fortaleza, se limitó a decir que “cuando se tome la decisión final, ella (la gobernadora) lo anunciará”.

Sin embargo, este diario supo que la gobernadora se apresta a seguir el consejo del “task force”, pero se trataría de un toque de queda distinto al vigente. “Sería más flexible en algunas áreas y más estricto en otras”, afirmó una fuente.

En el plano comercial, se flexibilizarían algunos renglones para que ciertos negocios, que ahora permanecen cerrados, puedan abrir. En cambio, el toque de queda sería más estricto respecto a las aglomeraciones de personas y las condiciones en que trabajan algunos empleados públicos. “Todavía hay mucha gente en la calle, y eso se tiene que corregir para minimizar riesgo de contagio”, agregó la fuente.

Escasas las pruebas y la información

Hasta ayer, se sabía apenas de 582 pruebas en Puerto Rico, 224 de estas hechas por organismos ajenos al Departamento de Salud, como son el Hospital de Veteranos y laboratorios privados.

El martes, la agencia hizo 78 pruebas, la cantidad más alta en un día, pero lejos todavía de lo que se considera óptimo para tener una idea clara de la manera en que se ha comportado aquí el nuevo coronavirus, que hasta ayer en la tarde había contagiado a 462,000 personas, y matado a 20,853 en el mundo.

En Puerto Rico, se sabía ayer de 51 casos positivos. Pero, más allá de la edad y de la región en que son atendidos, el gobierno no da más información. No ha informado, por ejemplo, en qué pueblos viven los contagiados, cómo se cree que contrajeron el virus, si están hospitalizados o si se rastrearon los que fueron sus contactos, de manera en que estas personas tomen las precauciones necesarias para evitar que se siga propagando el virus.



En algún momento, se consideraba esencial saber si los contagiados habían viajado o tenido contacto con viajeros. El gobierno no ha vuelto a divulgar cuántos de los contagiados cumplen con esos criterios o fueron objeto de contagios comunitarios, que son los que ocurren entre personas que no han salido de la isla ni estado en contacto conocido con alguien que hubiese estado afuera.

La comunidad médica y científica está alarmada con la falta de transparencia del gobierno en este tema tan crítico.

“Esto es como nosotros estar guiando un carro con los ojos cerrados. En un momento dado, si no tenemos la capacidad de ver, que no la vamos a tener mientras no haya pruebas, podemos chocar contra una pared o irnos por un precipicio”, dijo el doctor José Rodríguez Orengo, profesor del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) y asesor del Fideicomiso de Salud Pública, un órgano cuasipúblico adscrito al Fideicomiso de Ciencias, Tecnología e Investigación.

El tema de las pruebas es crítico. Los expertos consideran que cada día que pasa sin que estén disponibles es tiempo en que el virus puede estar regándose por la isla sin que se sepa exactamente cómo.

Las 582 pruebas hechas aquí hasta ayer supone que se han realizado 18 por cada 100,000 habitantes.

Los dos países considerados el estándar global en el enfrentamiento al coronavirus, Corea del Sur y Alemania, han hecho 647 por cada 100,000 habitante, el primero, y 585, el segundo. Estados Unidos, cuyos casos ayer pasaron de 60,000 y que enfrenta una crisis mayúscula con esta pandemia, había hecho hasta ayer 90 pruebas por cada 100,000 habitantes.

Vienen 200,000 pruebas

Para colmo, las pruebas que se han hecho en Puerto Rico tienen un sesgo, pues casi exclusivamente se examina a personas que tengan síntomas, por lo cual no dan una idea de cuál es el panorama real de una enfermedad que en la mayoría de los casos no presenta síntomas, dijo la infectóloga Ángeles Rodríguez, quien fue epidemióloga del Estado entre 2000 y 2003.

“El Departamento de Salud está en una posición delicada porque no hay abundancia de pruebas ni para nosotros, ni para nadie”, sostuvo.

Hace una semana, la gobernadora dijo que había ordenado la compra de 200,000 pruebas rápidas. El doctor Guiot sostuvo que las primeras 1,500 de esas pruebas, compradas en un país asiático que no pudo precisar, deberían llegar entre hoy y mañana, y que las restantes llegarán en la semana del 30 de marzo al 4 de abril.

El doctor Guiot dijo que el equipo de trabajo, junto a funcionarios del gobierno, están trabajando para próximamente ofrecer información más detallada de los contagiados con coronavirus, incluyendo los pueblos de procedencia de los enfermos.

“No es que esa data se haya ocultado la información, es que no estaba disponible al momento en que empezamos a trabajar”, dijo el médico.

Agregó que el “task force” está reforzando el proceso de rastreo de contactos de los enfermos. “Una de las razones por las que se activó el ‘task force’ fue para fortalecer unas áreas en las que había que dar apoyo”, señaló.

La doctora Rodríguez tampoco está segura de que el Departamento de Salud esté haciendo efectivamente el rastreo de contacto de los contagiados porque tiene apenas “un esqueleto” de la empleomanía que necesitaría.

“No me parece que hay mucha dirección en cuanto a eso. Conozco de un caso positivo en un hospital que tuvo que hacer el rastreo de los contactos. Eso no le toca al hospital”, puntualizó Rodríguez.



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