Héctor Gómez de la Cortina nos plantea una sencilla pero ultrajante pregunta: ¿Qué pasaría con el país si el presidente de la república falleciera? 

TXT:: José David Bernal

Los nombres de los personajes se nos revelan como meros eufemismos apenas pasamos las primeras páginas de ¡Ha muerto el Presidente!, novela editada por Gato Blanco. De la Cortina nos muestra sin vacilar la identidad de cada uno de sus personajes para adentrarnos en las consecuencias del fallecimiento de tan peculiar figura para la historia de México. 

Comienza entonces la directriz que mientras avanzamos en el relato se nos presenta cada vez más ultrajante; la relación entre reglas del juego estipuladas por leyes, y quién, cómo, cuándo y dónde se llevan a cabo en un país en vías de desarrollo consumido por la corrupción, la impunidad y el libertinaje. 

Pérez Ocejo padece del complejo del mesías que busca la Tierra Prometida, pero que no sabe si realmente quiere encontrarla, o peor; no sabe lo que hará cuando la encuentre. Así es como Obrador AKA Ocejo, por fin se encuentra en el ansiado trono, esa figurilla que supone simbolizar el cambio de un país enquistado por décadas en las tinieblas de la camarilla de gánsteres coloquialmente llamada PRIAN. Ocejo, confuso y carente de ideas es retratado por la pluma de Héctor Gómez de la Cortina, como un ser incapaz de cumplir las expectativas de años y años de campaña, de la Cortina, apartidista nos refleja la lectura de que “de buenas intenciones está lleno el infierno” y todo un sistema de infamia política ha absorbido voraz y rumiante los infantiles, triviales e inútiles intentos de un cambio efectivo de Ocejo una vez conseguido el poder. 

Desprovista de la calidad de “chivo o chivos expiatorios” que proporciona el magnicidio, la muerte súbita del Presidente Ocejo de un ataque al corazón, provee de un caos todavía más inquietante. De la Cortina, ejemplifica una visión hiperrealista del desastre que supondría para el país el suceso de la muerte del polémico mandatario, más allá de un básico pensamiento mal llamado “conservador”, las tinieblas más oscuras se postrarían sobre un país que se ha quedado sin un importante sostén ideológico, acaso agigantado por la populachera política incubada por el propio Ocejo.  

El enfrentamiento directo entre lo sembrado por el resentimiento político cara a cara con la capacidad cultural de un México hundido en la desazón y el desconcierto. 

Con un estilo policial noir, deslumbra por su audacia en su debut como novelista Héctor Gómez de la Cortina. Para rematar la atmósfera que nos recuerda la estética de las películas dirigidas por Jean-Pierre Melville, acompañan al relato las magistrales ilustraciones de Maximiliano Vera.  

El libro ¡Ha muerto el presidente!, ópera prima de Héctor Gómez de la Cortina, está disponible en librerías El Sótano y El Péndulo, así como en Amazon.com

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