Jamás voy a olvidar una anécdota de cuando acababa de conocer en persona a Kieran Hebden –el hombre detrás de Four Tet-. Me encontraba muy de mañana (y casi sin dormir) en una pequeña sala para no más de 40 personas y el músico se hallaba también sentado entre el resto de los asistentes –en su mayoría músicos (Octo Octa estaba ahí)-.  

TXT:: Juan Carlos Hidalgo

Soportando la falta de sueño, nos encontrábamos ante una deidad; era momento de una charla que impartiría Brian Eno para los asistentes a la Red Bull Music Academy, que cumplía 15 años de existencia y lo celebraba a todo lujo en Nueva York, durante el mes de mayo del 2013. Marvin me había llevado hasta ahí.

Al final de una exposición deslumbrante, en la que Eno se explayó sobre neurociencia, medicina y la capacidad terapéutica y curativa de la música, se dieron unas cuantas preguntas. Y Kieran alzó la mano; Brian le preguntó, anteponiendo la palabra “joven”, si también componía música. La salita entera soltó una carcajada. El genio del ambient no conocía a ese otro colega que le tributaba reverencia. Ni hablar, el tiempo no perdona.

Fourt Tet lo tomó con mucha mesura –a un héroe se le disculpa todo- y le contestó que por supuesto componía. En ese momento ya era una figura absolutamente consagrada de la música electrónica y, de hecho, estaba ahí para fungir de tutor de los inscritos y asesorarlos junto a Flying Lotus (que llevó a su amigo Thundercat).

Four Tet es inglés –al igual que Eno-; nació durante 1977 en Londres y creció en el barrio de Putney; había debutado discográficamente desde 1997, cuando era miembro de la banda Fridge, antes de comenzar su trayectoria en solitario e ir alternando piezas que tienen una vertiente más abstracta y serena, pero también su versión up beat aplicada a los clubs y espectaculares presentaciones multimedia que sacuden el cuerpo.

Kieran dentro de la música electrónica también es un pensador, que aprovecha sus estudios formales de matemáticas y computación, realizados en la Universidad de Manchester, de la que es egresado. Es un tipo con influencia académica, pues su padre es sociólogo, a la que suma su propia formación, para meditar cuidadosamente cada elemento de sus creaciones.

Nos encontramos siguiéndole la pista a Four Tet dado que acaba de editar su décimo álbum de estudio; Sixteen Oceans (Text Records) es todo un acontecimiento, pues incluye material de ambas vertientes ya señaladas más una tercera que nos enseña que también sigue con atención al pop contemporáneo y lo asimila, tal como lo exhibe en “Baby” –el sencillo de anticipo- y en el que samplea la voz de Ellie Goulding.

El músico expresó su preocupación acerca de que el disco apareciera justo en medio de la contingencia sanitaria provocada por el Covid-19, pero siguió adelante y sus seguidores inmediatamente le hicieron sentir que hizo bien. Esto conecta con lo que expuso Brian Eno aquella mañana: la música es un bálsamo tanto para el cuerpo como para el alma. Sixteen Oceans es excelente para acompañar el recogimiento e intercala temas más contemplativos con unos cuantos en los que pisa el acelerador e irradia energía; esto último me parece lo más destacado del álbum: “Love salad” y “Insect Near Piha Beach”, en la que sobresale la presencia de un arpa.

A lo largo de la carrera de Fourt Tet aparecen ciertos elementos étnicos que quizá provienen de la familia de su madre, quien es de origen sudafricano, aunque ha explorado mayormente los sonidos procedentes de la India y el resto del continente asiático. Todo lo que incluye amplifica la experiencia y le aporta mayor sofisticación; resulta algo imperdible de escuchar con audífonos y ponerse a viajar, desde el comienzo con “School”, que representa a esa parte más melódica.

Sixteen Oceans se muestra como un resumen de toda su carrera y una prolongación de lo que ya venía entregando en directo; el disco en vivo desde la O2 Arena que editó el año pasado ya era un condensado de sus intereses estéticos y las distintas sendas por las que transita como si fuera un explorador de la naturaleza y de las aves –sonidos de pájaros e insectos entran y salen a lo largo de esta obra-.

Ya anteriormente Four Tet había mostrado todo lo que puede lograr trabajando con una Laptop (publicó una foto de su máquina delante a una ventana y enfatizó que puede crear únicamente con ella).  Ahora decidió anticipar la llegada de Sixteen Oceans con la imagen de un Post-it colocado en sus redes sociales; simplemente decía: “el álbum está hecho” e incluía la lista de piezas.

Disfrutemos este momento de plenitud creativa que alarga la sorpresa que trajo consigo el Ep Anna Painting del año pasado y que surgió de una colaboración con la pintora Anna Liber Lewis. Sixteen Oceans tiene lugar para el remanso, pero también para bailar desde nuestro reducto doméstico. Four Tet siempre es garantía, jamás deja de ser consistente y excelso, pero ante todo es un tipo humilde y generoso. Celebración por todos lados.

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