TAMPA, Florida — Tom Brady, hexacampeón del Super Bowl, firmó un contrato de dos años con los Buccaneers de Tampa Bay, y señaló que se embarcó en una “nueva travesía en el football”.

El quarterback de 42 años que pasó las primeras 20 temporadas de su carrera con los Patriots de Nueva Inglaterra, anunció su decisión el viernes a través de Instagram y agradeció a los Bucs por la oportunidad de continuar en la NFL.

El acuerdo le dará 30 millones de dólares por año.

“Emocionado , humilde y hambriento… si hay algo que he aprendido en el fútbol americano es que a nadie le importa lo que hiciste el año pasado o el año antepasado”, escribió Brady.

La contratación sucede tres días después que Brady anunciara a través de las redes sociales que no volvería con Nueva Inglaterra, lo que puso fin a su periodo histórico con los Patriots.

Ahora se incorpora a una ofensiva que lideró la NFL en yardas por aire la temporada pasada, conformada por un par de wide receivers de más de 1,000 yardas cada uno -Mike Evans y Chris Godwin-, los tight ends O.J. Howard y Cameron Brate, y un joven running back en desarrollo, Ronald Jones.

Lo que Tampa Bay no tuvo en 2019, cuando terminó con marca de 7-9 y no avanzó a los playoffs por 12da temporada consecutiva, fue un quarterback que supiera proteger el balón. Brady, que en agosto cumple 43 años, se asegurará de cambiar eso.

Tres veces elegido Jugador Más Valioso de la NFL, Brady llega a los Buccaneers después de la que generalmente es considerada como la peor temporada de su carrera sin lesiones, lanzando para 4,057 yardas y 24 touchdowns y otorgando ocho intercepciones en su última campaña con los Patriots.

Aun así, Nueva Inglaterra ganó 12 partidos antes que su ofensiva se viniera abajo al ser contenida en 13 puntos en una derrota en la primera ronda de los playoffs ante los Titans de Tennessee.

Jameis Winston, mientras tanto, fue una errática máquina de balones sueltos con Tampa Bay, y si bien lideró la liga con 5,109 yardas por aire, también se convirtió en el primer jugador “30-30” en la historia de la NFL, con 33 pases de anotación y 30 intercepciones.

Los rivales de los Buccaneers anotaron siete touchdowns en jugadas de intercepción el año pasado, un récord de la liga. Winston también cometió cinco balones sueltos, y los oponentes convirtieron sus 35 pérdidas de balón totales en 112 puntos.

“No es una cuestión de talento, sino de desempeño… entregar el balón”, dijo el coach de Tampa Bay, Bruce Arians, al final de la temporada, resumiendo la razón por la que los Buccaneers, que impusieron una marca de la franquicia al anotar 458 puntos en 2019, no pudieron cortar su larga racha sin playoffs.

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