Ante el éxodo masivo de médicos en la isla –que se estima en unos 14,000 profesionales en los pasados cinco años-, la capacidad de respuesta médica para atender la emergencia provocada por el COVID-19 es limitada, y podría agravarse a medida que aumenten los casos de pacientes con el nuevo coronavirus.

Diversos profesionales de la salud consultados por El Nuevo Día reconocieron, por separado, que Puerto Rico tiene el personal médico para atender las incidencias reportadas al momento -solo una semana después que se confirmaran los primeros casos positivos al virus-, pero la capacidad del sistema hospitalario estaría comprometida si aumentan los niveles de propagación del virus.

“Estamos en el ‘borderline’ (límite) o por debajo del personal médico que necesitamos (para atender una posible crisis)”, dijo la doctora Elba Díaz Toro, expresidenta del Colegio de Cirujanos Dentistas.

Díaz Toro -quien es parte del task force del gobierno- estimó que, con los profesionales de la salud que tiene el país en la actualidad, la situación sería manejable si los contagios con coronavirus no superan el 10% de la población (320,000 individuos).

Hasta ayer, el gobierno había reportado 23 casos positivos de COVID-19, de un total de 275 pruebas realizadas. En total, 183 pruebas habían arrojado negativo y 69 estaban pendientes de resultados.

“Eso (el éxodo de recursos de salud) causa un problema. En el Hospital de Damas, tenemos el ‘staff’ (personal) necesario, pero, en una crisis, va a ser un poco difícil porque los (recursos) per diem (pago por día de trabajo) no van a querer venir ‘part time’ (a tiempo parcial) sin la permanencia”, sostuvo el doctor Pedro Benítez, director médico del Hospital Damas, en Ponce.

Emergenciólogos, neumólogos especialistas en cuidado crítico e infectólogos, así como personal de enfermería especializado en cuidado crítico, son de vital importancia en la contención de este novel virus, y son limitados a nivel isla, resaltó Benítez.

“Es un problema. Se han ido médicos generalistas y primarios, y ellos son la cara (de la medicina) en la calle, los que tienen oficina”, señaló el galeno.

Sin ayuda externa

Agregó que, contrario a otras emergencias, en esta ocasión resulta difícil que recursos externos auxilien al país, pues la pandemia de COVID-19 arropa al mundo entero.

“Ya hemos tenido personal comprometido con esta situación (de los casos sospechosos). Necesitamos más personal de enfermería y médicos. Hasta ahora, tenemos el ‘staff’, (personal) adecuado, pero si esto sigue, necesitamos reclutar más, y hay que ver de dónde lo sacamos”, indicó Jaime Plá, presidente ejecutivo de la Asociación de Hospitales.

Comentó que, hasta ahora, Puerto Rico no se ha acercado al contagio exponencial de este novel virus como el que se registra en otros países.

“Todos los hospitales están viendo cuántos recursos tienen, cuántos de enfermería fueron a trabajar y cuántos no vinieron. (Evalúan) su banco de datos por contrato para asegurar que, si viene una emergencia mayor, cómo van a responder, ver cómo cuadran si surge un problema serio de ausentismo en su personal (hospitalario)”, destacó Plá.

Explicó que, ante los limitados recursos de salud que igualmente tienen otros países para atender la cantidad de contagios de esta enfermedad, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) han emitido unas nuevas guías para los empleados de salud que permiten que acudan a trabajar si, después de que haya transcurrido un tiempo tras la exposición al virus, se sienten bien y no presentan síntomas.

El infectólogo Miguel Colón, expresidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Puerto Rico, coincidió en que la fuga de médicos es un dilema ante la situación que enfrenta el país.

“Quedamos pocos profesionales de la salud, y en los hospitales hay un alto grado de estrés entre los médicos y el personal de enfermería (por esta situación). Hay que ver cuánto más pueden aguantar esto”, señaló Colón.

Estimó que, en Puerto Rico, hay unos 70 infectólogos y 75 neumólogos, dos de los profesionales de la salud claves para atender esta enfermedad. Agregó que, en el frente de batalla para atender este virus, también es importante el papel que desempeñan las y los enfermeros, así como los terapistas respiratorios.

“Dicen que el CDC va a dejar que el personal (de salud) trabaje con mascarillas aunque arrojen positivo (al virus) si no tienen síntomas. A eso vamos a llegar si seguimos abusando del sistema (de salud) ahora”, puntualizó.

Al abundar sobre la crisis de personal, el doctor Víctor Ramos, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, comentó que en Puerto Rico hay unas 30,000 enfermeras y enfermeros, lo que catalogó como una cantidad crítica.

“Los hospitales están vacíos ahora porque la gente tiene miedo de ir a contagiarse (del COVID-19), pero cuando desarrollen enfermedad grave, van a tener que ir. Un 10% a 15% de los contagiados (de este virus) va a desarrollar complicaciones pulmonares, cardíacas y renales”, dijo el pediatra.



“Basado en cómo (este virus) se ha comportado en países vecinos, hay que estar preparados para lo peor”, subrayó el pediatra Mario Paulino, quien elogió las medidas de alejamiento social impuestas por la administración de Wanda Vázquez Garced.

Aunque a mediados del año pasado se registró un leve despunte con el regreso de algunos médicos a la isla, de los cerca de 23,000 de estos profesionales que había en 2015, la cifra actual ronda los 9,000, según datos del Colegio de Médicos Cirujanos, entidad a la cual deben pertenecer todos los médicos del país para poder ejercer la profesión.

Evalúan alternativas

A juicio de Paulino, extender a todos los médicos del país el alivio contributivo de 4% que se legisló como incentivo, en 2017, puede ser un aliciente que ayude a retener a estos profesionales, así como otorgar otros beneficios y controlar las demandas de impericia médica que pudieran resultar frívolas.

“Ojalá y luego que pase todo esto se hagan proyectos de ley que ayuden a retener a estos profesionales”, indicó Paulino.

Entre las recomendaciones que se barajan para lidiar con un potencial aumento de los casos de COVID-19 que requieran tratamiento hospitalario, Ramos comentó que se ausculta la posibilidad de que médicos retirados regresen a trabajar.

También se evalúa, añadió, otorgar de manera limitada ciertos privilegios para que estudiantes de Medicina de tercer y cuarto año puedan ejercer la profesión en escenarios de pacientes no muy críticos.

Por su parte, la doctora Díaz Toro comentó que se estudia igualmente la posibilidad de que algunos profesionales de la salud puedan atender el área de las pruebas diagnósticas de COVID-19 para que médicos y personal de enfermería se concentren en el tratamiento hospitalario de urgencia.

También, para no sobrecargar los hospitales, se anticipa que los Centros de Salud Primaria 330 y médicos primarios ayuden a actuar como filtros de posibles casos mediante orientación y educación en las comunidades sobre esta enfermedad, destacó Díaz Toro.



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