Cuando la empresa promotora MB Sports anunció la venta de boletos para la serie de tres partidos entre los Mets de Nueva York y los Marlins de Miami en abril en el estadio Hiram Bithorn, el relevista Edwin “Sugar”Díaz y su familia fueron casa por casa en su barrio Daguao, en Naguabo, para hacer un listado de las personas interesadas en asistir a los desafíos.

Un total de 300 vecinos del barrio se apuntaron y el relevista de los Mets adquirió dicha cantidad de taquillas para que ninguno de ellos se perdiera la oportunidad de verlo como grandesligas por primera vez en la isla. Era un regalo que el naguabeño quería darle a las mismas personas que lo apoyaron en su juventud antes de convertirse en jugador profesional con los Mariners de Seattle en 2012.



Hoy, jueves, MLB oficializó que lo se veía venir ante el atraso del inicio de la temporada debido al avance del coronavirus COVID-19: la cancelación de la serie entre el 28 y 30 de abril.

Y Díaz lo lamentó.

“Es una pena”, reaccionó el taponero de los Mets a El Nuevo Día.

“No es culpa de nadie. Es algo que está pasando en el mundo entero. Habíamos hecho una actividad familiar para llevar a 300 personas del barrio. Fuimos por todas las casas, preguntando quiénes querían ir a los juegos y les íbamos a regalar las taquillas. Ahora se suspendió y me siento un poco triste porque era la primera vez que iba a jugar como profesional ante mi gente. Muchas de esas personas nunca han tenido la oportunidad de verme jugar en las Grandes Ligas porque no tienen los recursos y quería darles esa experiencia aquí en Puerto Rico. Ojalá que nos tomen en consideración para venir el año que viene”, apuntó Díaz con resignación.

El pasado jueves, en un principio, MLB anunció la cancelación de los campos primaverales y el atraso del comienzo de la campaña por dos semanas. En ese momento se permitió la permanencia de los jugadores en las facilidades. Pero el pasado lunes ante una orden del CDC de Estados Unidos, el comisionado Rob Manfred anunció el atraso de la campaña por ocho semanas. El CDC también recomendaba que reuniones de 10 personas o más fueran suspendidas durante ese periodo de tiempo.

Fue cuando el boricua tomó la decisión de abandonar las instalaciones de los Mets en Port St. Lucie, en Florida, y regresó el martes a la isla.

“Al principio nos dieron la oportunidad de continuar practicando en el complejo y yo me quedé. Pero el lunes bajó la noticia de que más de 10 personas no podían reunirse en un lugar y como habíamos muchos peloteros allí, entonces regresé a Puerto Rico hasta que me digan que me reporte de nuevo”, contó.

“Allá, la mayoría de los peloteros se fueron a sus casas. Solo se quedaron los que están en rehabilitación, ya que el equipo los va a seguir atendiendo”, dijo el lanzador derecho, quien va a su quinta campaña en las Mayores, la segunda con los Mets.

Al momento, según Díaz, hay mucha incertidumbre en cuanto a si devengarán algún salario durante las ocho semanas de suspensión de la campaña y si se jugará esta temporada.

“Sé que la Asociación de Jugadores está negociando unas cosas con MLB. Estamos a la espera de recibir más información para tomar decisiones, ya que ahora mismo estoy pagando el alquiler de una casa en Nueva York”, dijo.

“Me preocupa que los casos (del coronavirus) siguen aumentando. Ahora mismo en Nueva York hay como 3,000 casos y esto se sigue propagando. Queremos que todo vuelva a la normalidad porque todos queremos jugar”.

Así las cosas, Díaz, de 25 años, trata de mantenerse en condición física en su residencia. “Aquí, hago ejercicios y en el patio suelto el brazo. No hay mucho más que podamos hacer porque no podemos salir”, concluyó.

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