Este mes de marzo se cumplen 15 años desde que el exsegunda base y miembro del Salón de la Fama del béisbol de Grandes Ligas, el puertorriqueño Roberto Alomar, anunciara su retiro como jugador profesional, cuando el viernes 18 de marzo del 2005, abandonara el campo de entrenamiento de los entonces Devil Rays de Tampa Bay, y al día siguiente, sábado 19, le dijo adiós a su carrera en las Mayores.

Al momento de su retiro, tenía 37 años y jugó por espacio de 17 temporadas en el gran circo.

Alomar, nacido en 1968 en Ponce, y criado y desarrollado como pelotero en Salinas, firmó como agente libre por un año con Tampa Bay luego de haber jugado en la temporada del 2004 con los equipos de Arizona y los White Sox de Chicago.

Su último turno ofensivo en las Grandes Ligas fue el 5 de septiembre del 2004 jugando para Chicago.

Estando activo en el campo de entrenamiento de su nuevo equipo en St. Petersburg en preparación para la campaña del 2005, Alomar, uno de los grandes segundas bases de todos los tiempos en las Grandes Ligas, lidiaba con problemas de lesión en la espalda y se quejaba de haber perdido visión, días antes de anunciar su retiro.

Los problemas de visión le causaron problemas de seguir la bola defensivamente y, obviamente, a la hora de batear.

El día en que abandonó el campo de entrenamiento, Alomar cometió dos errores en una misma entrada, durante un juego de preparación. Su frustración lo llevó entonces a dejar el equipo y al día siguiente anunció su retiro oficialmente.

“Jugué muchos juegos y dije que nunca iba a querer estar en una posición embarazosa en el campo. He tenido una larga carrera, pero no puedo jugar al nivel que deseo, de modo que es hora de retirarme”, dijo a los medios al anunciar su retiro.

En su carrera de Grandes Ligas, el boricua vio acción con San Diego, Toronto, Baltimore, Cleveland, Mets de Nueva York, Arizona y White Sox. En enero del 2005 acordó con Tampa Bay por la suma de $600 mil, con miras a jugar su 18va. campaña, y buscar acercarse a a la icónica marca de 3,000 hits en Grandes Ligas. Le restaban 276 imparables.

Alomar bateó de por vida .300 (9,073-2,724), bateó 210 jonrones, anotó 1,508 carreras y empujó 1,134, con 474 bases robadas. Además participó en 11 Juegos de Estrellas, ganó 10 Guantes de Oro y dos Series Mundiales con Toronto (1992 y 1993).

El 24 de julio del 2011, ingresó al Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

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