Carolinense en España reconoce que el gobierno actuó tarde para contener el COVID-19



Nota del editor: tercera entrega de la serie «En cuarentena desde…» en la que boricuas nos cuentan cómo están pasando fuera del país la emergencia provocada por el coronavirus (COVID-19).

La puertorriqueña Coralia Díaz González recurrió a una frase muy popular en España para describir la situación en ese país frente a la pandemia del coronavirus COVID-19: “Nos pilló el toro”.

Con esas cuatro palabras, la carolinense, de 32 años, dio validez a los planteamientos de que el gobierno esperó demasiado para frenar la expansión de la enfermedad, hasta el punto de que España se convirtió, el viernes, en el tercer foco mundial de infección, solo por detrás de China e Italia.

Hasta el viernes, cuando Díaz González conversó con El Nuevo Día, en España habían fallecido 1,002 personas a causa del COVID-19 y los casos positivos ascendían a 19,980, según cifras oficiales.

“Nos pilló el toro con el virus, como dicen acá, porque había pocos casos, relativamente, y se hablaba del tema en las noticias, pero nadie prestaba atención. De momento, hubo manifestaciones, marchas y mítines políticos, mucha conglomeración de gente, sobre todo con lo relacionado al 8M (Día Internacional de la Mujer), y brotó el virus en Madrid (centro de España)”, contó Díaz González, quien vive en Salamanca (cuadrante noroeste del país).

“De la nada, de un domingo para lunes, los casos se dispararon. Hubo un aumento abismal en un abrir y cerrar de ojos. De ahí, fue que la comunidad autónoma de Madrid cerró escuelas y comunidades, y todos nos pusimos en alarma. Cuando las demás comunidades autónomas tomaron acción, ya el virus había brotado en todo el país. Acá, se subestimó el virus; se durmieron en las pajas”, agregó.

En Salamanca, los casos de COVID-19 superan los 200.

Estado de alarma

Díaz González estudia un doctorado en Sociología en la Universidad de Salamanca, donde también hizo su maestría. Vive en esa ciudad desde 2012.

Contó que la universidad cerró sus puertas el 13 de marzo y, al día siguiente, el Estado decretó un “estado de alarma”, que incluye una cuarentena.

“Yo empecé la cuarentena, voluntariamente, el viernes, cuando la universidad cerró. Ese mismo día, Madrid decretó cuarentena y mandó a todo el mundo a sus casas. Aquí, la cuarentena dura, al menos, hasta el 30 de marzo”, indicó.

En cuanto a lo que está permitido hacer en la ciudad, explicó que solo puede salir una persona por familia para “cuestiones básicas”, como citas médicas, ir de compras al supermercado o la farmacia y traslado por trabajo. Está prohibido salir a la calle a ejercitarse o pasear.

“No hay un toque de queda, como tal, sino un estado de alarma, que le da al gobierno la potestad de tomar decisiones sobre la ciudadanía. La policía te puede parar, multar y preguntar qué estás haciendo, porque se supone que no salgas de la casa, a menos que sea estrictamente necesario”, abundó.

Los únicos comercios que permanecen abiertos son colmados, carnicerías, fruterías y panaderías, y operan de 9:00 a.m. a 12:00 del mediodía. Los supermercados abren por 12 horas, de 9:00 a.m. a 9:00 p.m. “La gente se está llevando todo, desde chocolates hasta cervezas, para pasar la cuarentena. Todo está limitadísimo”, dijo.

Modalidad virtual

Sobre sus estudios doctorales, Díaz González resaltó que continúan en modalidad virtual, aunque los plazos de entrega de proyectos están paralizados.

“Las comunicaciones con los profesores siguen de manera virtual y hay clases en línea. La universidad está comprometida con la no propagación del virus”, expresó.

Por el momento, no hay fecha para la reanudación de clases presenciales.

“Me estoy levantado todos los días entre 7:00 y 8:00 de la mañana, hago mi desayuno –siempre con café puertorriqueño–, y aprovecho el tiempo para terminar mi tesis. Escribir y leer en la medida que pueda concentrarme, porque las noticias de todo lo que está pasando agobian y generan mucha incertidumbre. La curva de infección del virus todavía no ha llegado a España”, destacó Díaz González.

Para lidiar con el “vaivén de emociones”, la boricua también inició un curso en línea sobre corrupción y otro sobre oratoria, hace ejercicios con rutinas que su entrenador le envía por internet y practica en la cocina con nuevas recetas.

“También, me trato de comunicar con mis amigos regularmente, porque no estamos teniendo ningún tipo de interacción social. Uno no ve gente y pierde noción del tiempo. Hay veces que me desoriento y eso es lo peor de todo. A veces me pregunto qué día es, y eso es lo peor de todo”, expuso.



Sin planes de venir a Puerto Rico

Díaz González también se mantiene en comunicación constante con sus padres, quienes le sugirieron regresarse a Puerto Rico. Esa posibilidad, sin embargo, está fuera del panorama por ahora.

“Salir de Salamanca implica que tengo que llegar el aeropuerto de Madrid, que es de donde salen vuelos hacia Puerto Rico. Eso sería exponerme a contraer el virus y llevarlo a Puerto Rico, lo que sería un poco inconsciente de mi parte”, afirmó la estudiante doctoral, quien prevé que el estado de alarma en Salamanca se extenderá, al menos, por un mes y medio adicional.

“Yo prefiero pasar la cuarentena aquí. En Puerto Rico está mi familia, claro, pero me expondría yo y los expondría a ellos si me tiro para allá. No sería responsable”, reiteró.

Díaz González concluyó haciendo un llamado a la solidaridad social, “entendiendo que este virus lo detendremos si pensamos en el otro, en el que está al lado”.



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