Nota del editor: segunda de la serie «De cuarentena en…» en la que boricuas nos cuentan cómo están pasando fuera del país la emergencia provocada por el coronavirus (COVID-19).

Para la puertorriqueña Ana Levis, el “mayor estrés” de vivir en Italia, en medio de la pandemia del coronavirus COVID-19, no es la cuarentena ni tener que trabajar desde su casa, sino que su familia y amigos más cercanos están acá y no puede acompañarlos durante la emergencia.

“El proceso (de la cuarentena) no ha sido tan frustrante, porque estoy acostumbrada a trabajar de casa en otras ocasiones. Lo más difícil es la comunicación con mi familia, y el hecho de que estoy lejos y que no salir de Italia”, dijo Levis, quien reside en Florencia, capital de la región Toscana (Italia central).

“Hasta mis perros están en casa de mis viejos (padres), que tienen 80 años, por lo que están entre las edades más frágiles para este tipo de enfermedad”, agregó en entrevista telefónica.

Levis, de 37 años y natural de Santurce (San Juan), se mudó a Florencia, en septiembre de 2018, para hacer una maestría en Desarrollo de Productos de Moda en el instituto Polimoda, que figura entre los mejores cinco del mundo. Tras completar el programa, hizo un internado en la compañía Idee y, al terminarlo, le ofrecieron un contrato –que mantiene– como “product manager” (gerente de producto) de calzado.

Contó que, tan pronto los casos de COVID-19 empezaron a dispararse en Italia, la primera reacción de su familia en la isla fue que tomara un vuelo y regresara a Puerto Rico.

“Es algo que consideré, pero actualmente no es una opción. No puedo salir de Italia en ningún vuelo. Además, no hay vuelos directos a Puerto Rico, por lo que tendría que llegar a Nueva York o Miami y pasar 14 días en cuarentena, en un hotel que tendría que pagar, para luego intentar llegar a Puerto Rico”, sostuvo.

“Mis viejos me pidieron montarme en un avión y arrancar para allá, pero les dije que no. El riesgo de yo poder infectar a mis viejos hace que mi próximo viaje a Puerto Rico no tenga fecha por un buen tiempo”, añadió Levis, quien tampoco puede salir de Italia por sus obligaciones laborales.

Hasta ayer, viernes, en Italia han ocurrido 4,032 muertes por COVID-19, superando a China, el lugardonde se originó la pandemia. En las últimas 24 horas, se registraron 627 nuevos fallecimientos, casi todos en la región de Lombardía, al norte del país. En total, los casos positivos ascienden a 37,860.

Trabaja desde casa

El 8 de marzo, Italia puso en cuarentena a más de 16 millones de personas en el norte del país –una cuarta parte de la población total–, en una medida sin precedentes para frenar el coronavirus. Dos días después, el gobierno extendió la cuarentena a toda la nación.

Levis describió el panorama en Florencia como un “cierre sugerido”. Aun así, se mantiene trabajando desde su casa, como una medida de prevención.

En su trabajo, Levis hace “project management” (gestión de proyectos) para marcas que desarrollan zapatos en Italia. Está a cargo de interpretar el diseño y “lo que quiere la marca” y, luego, en su laboratorio, crea un prototipo, una muestra y la encamina a producción.

“Podemos hacer ‘project management’ desde casa, pero en el tema de producción de zapatos es más complicado, porque un zapato conlleva, por lo menos, siete suplidores. El que hace la suela no es el mismo que hace el taco. Son suplidores diversos y, si mi compañía no abre, el trabajo lo hará otra”, expuso.

Ayer, Levis tuvo el día libre porque sus suplidores no están trabajando los viernes debido a la pandemia.

“Una de las críticas que tengo es qué puede hacerse para seguir dando el servicio que queremos dar y que no se caiga toda la economía. Pero, por ejemplo, el viernes pasado, le envíe a un suplidor unos modelos y el paquete se perdió. Ahora, él va a desarrollar con fotos el taco que le pedimos, a ver cómo queda. El impacto económico que esto está teniendo en Italia va a ser devastador”, vaticinó.



“Mucha gente en la calle”

Hasta el momento, los supermercados, carnicerías, panaderías, fruterías y farmacias, entre otros comercios que venden artículos de primera necesidad, se mantienen operando en Florencia.

Abren sus puertas de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. y de 3:30 p.m. a 6:00 p.m., precisó Levis. A los supermercados, por ejemplo, las personas entran de cuatro en cuatro, mientras las demás esperan afuera guardando un metro de distancia entre sí.

Para tener suficiente comida en su casa durante la cuarentena, Levis hizo una orden por internet –“antes de que empezara el revolú”–, en la que gastó 200 euros ($213).

“Con eso he resuelto hasta ahora, pero como escuché que las órdenes ‘online’ ahora están tomando entre dos y tres semanas, hice una nueva, la semana pasada, y me la entregan el 28 de marzo. Es otra orden grande, que me dará como para dos o tres semanas”, narró.

Las barras, tiendas de ropa y librerías, entre otros establecimientos considerados no esenciales, están cerrados.

“Pero hay mucha gente en la calle todavía. Las medidas superestrictas que conocemos aquí, en Florencia, no se implementan. Hay, por lo menos, 364 casos confirmados, componiendo un 20% de Toscana, pero la realidad es que esto no se ha tomado en serio”, lamentó.

“No veo en las personas que viven aquí esa conciencia de que esto es algo que uno mismo tiene que tomar medidas para proteger a los demás. Es una responsabilidad civil. No enforzar las cosas no ha permitido que las personas de aquí tomen esto con la seriedad que amerita”, añadió la boricua, quien no conoce a nadie que haya dado positivo al virus.

Resaltó, sin embargo, que tiene allegados italianos que le han dicho que el COVID-19 “es un ‘fake’, que esto no está pasando de verdad y que van a seguir sus vidas como de costumbre”. De hecho, mientras Levis conversaba con El Nuevo Día, observó desde su ventana a cinco personas comiendo en una panadería cercana.

“¡Y nadie les va a dar una multa! El distanciamiento social en Italia es bien difícil, y lo ves, incluso, en los ‘selfies’ que se toman los enfermeros en los hospitales, que aparecen todos juntos. Este es un país en el que, culturalmente, va a ser bien difícil que una cuarentena sea efectiva”, declaró.



Visita el hospital

Por el momento, Levis no presenta síntomas relacionados con el coronavirus. Es consciente, sin embargo, de que su riesgo de contagio es alto, pues vive en el país europeo más afectado por la enfermedad.

Relató, no obstante, que, hace unos días, fue al hospital por un dolor que pensaba era de apendicitis. Se puso una mascarilla y guantes para salir de su casa.

En Florencia, explicó, solo un hospital está aceptando pacientes con síntomas o presunción de síntomas del COVID-19. Dicho hospital es el más grande de la región.

“Se ha hecho así para asegurar que las personas mayores tengan dónde atenderse dentro de la situación”, dijo, al resaltar que, al igual que en Puerto Rico, Florencia cuenta con una gran población de adultos mayores.

“En el hospital que fui hay una carpa afuera y, si tienes los síntomas del coronavirus, te hacen la prueba y te transfieren al otro. Como yo no tenía los síntomas, me atendieron rápido. Lo que tenía era un ovario inflamado por el estrés de todo lo que está sucediendo… el cuerpo empieza a afectarse”, agregó Levis, quien se mantiene tomando vitamina D y hace yoga en su casa.

Además, en la medida que sea posible, intenta salir a la farmacia o al supermercado, y “aprovecho para tomar sol, saludar y, por lo menos, estirar las piernas”.



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