Washington – Un plan elaborado hace unos días por el gobierno de Estados Unidos propone asumir que la pandemia del coronavirus (COVID-19) se extenderá por 18 meses y tener “múltiples oleadas”.

“Impactos en la cadena de suministro y el transporte debido a un brote continuo de COVID–19 podrían tener como resultado una escasez significativa para el gobierno, el sector privado y los consumidores estadounidenses”, indica el plan del gobierno federal, copia del cual obtuvo El Nuevo Día.

El documento, con fecha del 13 de marzo – el mismo día en que el presidente Donald Trump declaró una emergencia nacional-, indica que la “escasez de productos puede afectar la atención médica, los servicios de emergencia y otros elementos de infraestructura crítica”. El informe había sido adelantado por The New York Times.

La escasez puede incluir suministros médicos, como los equipos de protección personal – una realidad, en estos momentos, según han indicado trabajadores de la salud-, y de personal, en el caso de empleados que se enfermen y tengan que ausentarse.

El presidente Trump considera invocar la Ley de Producción de Defensa para ordenar a ciertos sectores a manufacturar suministros médicos, como ventiladores, máscaras y guantes. La ley fue utilizada en el inicio de la guerra de Corea, en 1950.

“Los gobiernos estatales y locales, así como la infraestructura crítica y los canales de comunicación, estarán con mucho estrés y serán potencialmente menos confiables. Estas tensiones también pueden aumentar los desafíos de recibir mensajes actualizados y coordinar la orientación a estas jurisdicciones directamente», agregó el documento.

Esta semana, el presidente Trump había indicado que estabilizar la crisis pudiera tomar hasta julio o agosto.

Al momento de redactar el plan, se señala que hasta el 11 de marzo era bajo el riesgo inmediato de una persona ser expuesta al coronavirus. Para entonces, el gobierno federal estaba confiado en que no había una amplia propagación del virus en “muchas comunidades estadounidenses”.

El plan – de 103 páginas-, incluye además muchos asuntos burocráticos. Pero, en Estados Unidos ya se ha visto un incremento en los casos positivos de coronavirus, que superan los 13,000, y por lo menos 176 muertes.



El gobierno federal anunció hoy que flexibiliza sus procedimientos para buscar un tratamiento para los pacientes del coronavirus, incluido experimentos con cloroquina, que ha servido para combatir la malaria.

El presidente Trump sostuvo que dio órdenes para que se examinen tratamientos con medicamentos que puedan haber comenzado a arrojar esperanzas en otros países.

Aunque Trump dijo que el medicamento había sido aprobado, el jefe de la Admnistración Federal de Alimentos y Drogas (FDA), Stephen Hahn, sostuvo que está en en el proceso de hacer “pruebas experimentales”.

«(La cloroquina) ha existido durante mucho tiempo, por lo que sabemos que si las cosas no salen según lo planeado, no matará a nadie», dijo Trump.

El presidente Trump ha considerado que ese medicamento pudiera darle un vuelco a los esfuerzos por frenar el avance del coronavirus, el que insistió en llamar “coronavirus chino”, pese a que en los últimos días han proliferados los prejuicios en contra de las personas de origen asiático en este país. “Tengo mucha esperanza de que vamos a salir de esto”, indicó el jefe de la FDA.

El plan del gobierno estadounidense advierte que desarrollar la vacuna del COVID-19 toma tiempo, quizá entre 12 y 18 meses como ha reconocido el director del Instituto Nacional para Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci.

Según el periódico conservador Washington Examiner, el gobierno de Trump ha considerado cancelar los vuelos domésticos de pasajeros durante 30 días.





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