A sus 59 años, José Rolón fue diagnosticado con párkinson y, seis años más tarde combate ese trastorno neurológico con ejercicios, música y medicamentos.

De hecho, el planificador económico fue quien inició la sesión de terapias en la YMCA tocando la guitarra y cantando para animar a los demás participantes del proyecto de bienestar desarrollado por esa entidad y la Oficina del Procurador de las Personas de Edad Avanzada (Oppea).

Indica que, cuando le dieron el diagnóstico, “fue un momento difícil para mí, porque yo corría maratones y nadaba tres veces en semana. Lo trabajo con medicamentos, con ejercicios y con la música. Mientras toque guitarra, no me tiembla la mano. Hago ejercicios en mi casa”. José continúa trabajando como consultor en la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción y con varias compañías administradoras de vivienda pública.

“El Parkison tiene un componente físico y uno emocional, que es la depresión y la ansiedad, que no se habla mucho, pero es lo que tenemos que combatir, y este tipo de programa es positivo”, dice sobre el programa de terapias en la YMCA antes de entrar a la piscina.

Esa es la primera parte de un programa bisemanal, que incluye orientaciones sobre la importancia del ejercicio para el manejo de la condición, ejercicios de bajo impacto en la piscina, yoga y danza, entre otros. Poco a poco los asistentes entran a la piscina, algunos con mayor dificultad para caminar, y acompañados por un familiar. Se ubican en el borde de uno de los costados de la piscina y comienzan a hacer movimientos de las extremidades y a moverse de lado a lado. El propósito es que mejoren la movilidad, flexibilidad, postura, balance y fortalezcan su cuerpo.

En el grupo, también estaban Fidelina Colón, de 81 años, y su esposo Orlando Álvarez, de 91. Él tiene un diagnóstico de alzheimer desde hace ocho años, al que le siguió otro de párkinson.

“Él camina muy lento por el párkinson, por eso lo traje aquí, para que se ejercite”, explica Fidelina sobre Orlando, a quien llevó en silla de ruedas.

Con actitud vivaracha, Fidelina revela que son salseros y que participaron “un montón de veces” en concursos de baile, algunos de los cuales ganaron.

Auspicio de la Procuradora

El proyecto de las terapias en la YMCA ofrece sesiones que tienen capacidad para 50 participantes y sus acompañantes. Las próximas sesiones son el 3 y 17 de abril y el 1 de mayo. Las sesiones son gratuitas y comienzan a las 9:00 a.m. Los interesados deben llamar al (787) 728-7200.

Surgió como unaalianza de la YMCA y la Oppea. “La YMCA me habló de sus programas y se me ocurrió darles servicios a esta población que está desatendida y le pedí una propuesta para dar terapias a pacientes con párkinson”, explica la procuradora Carmen Delia Sánchez.

El proyecto se diseñó para ofrecer seis sesiones, con el fin de darles ejercicios a los participantes, pero también para educarlos sobre la importancia de hacer actividad física y terapias que los ayuden con la movilidad y la rigidez que se manifiesta con el párkinson.

El párkinson es una condición neurológica que no tiene cura y que tiene un gama de síntomas que incluyen temblores, problemas del habla, dificultad para caminar, rigidez, pérdida de memoria y depresión. El tratamiento requiere de un equipo médico múltiple que puede incluir neurólogos, psicólogos y terapeutas ocupacionales, físicos y del habla.

La directora de la YMCA, Lydia Figueroa Cuevas, explica que la organización también tiene el Programa Edad Dorada, que es para personas mayores de 60 años y ofrece clases grupales de ejercicios en el agua, acceso al gimnasio y a clases de yoga y danza, entre otras. Destaca que las personas que participan del proyecto para pacientes de Parkinson pueden unirse posteriormente a ese programa, que tiene un costo, para el cual se les hace una evaluación y una rutina ajustada a su condición de salud.

Terapias del habla

De otra parte, el programa Speak Out del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico ofrece terapias del habla para adultos que tienen el diagnóstico de párkinson.

La doctora Gloriana Cruz, coordinadora del proyecto, explica que “la voz siempre se deteriora en personas con párkinson. Lo que pasa es que van a tener un volumen de voz bajo. Eso está relacionado con los niveles de dopamina, entre otros”.

El programa Speak Out está avalado por la párkinson Voice Foundation y consta de dos etapas. En la primera, cada participante toma una sesión semanal de 45 minutos con una patóloga del habla de manera individual. Esa fase dura 12 semanas.

“Se les da terapia para la voz y también hay un componente cognitivo. Se les provee un manual y se les da un plan para que practiquen en el hogar”, explica.

En la segunda etapa, llamada Loud Crowd, los participantes reciben terapias grupales con personas que ya pasaron la primera fase. Esa fase es una vez a la semana, en sesiones de una hora, y no tiene un límite de tiempo. Es “hasta que la persona esté dispuesta a llegar a la terapia”, indica la profesora de la Programa de Patología del Habla del RCM.

Para participar del programa, las personas deben estar en las primeras etapas del párkinson, contar con destrezas de movilidad o tener alguien que los pueda llevar a la institución y que aún tengan buenas destrezas de comunicación.

“Queremos impactar al paciente en etapas tempranas. No significa que a un paciente más avanzado no le demos el servicio, pero tiene que pasar por una evaluación”, sostiene la especialista.

“Esta iniciativa surge de la necesidad o brindar servicios a la comunidad, especialmente a la población adulta, que tiene pocos servicios. Buscamos opciones dentro de lo que son tratamientos clínicos basados en evidencia que fueran nuevos y diferentes”, declara Cruz, y revela que han tenido participantes de 45 años.

Las personas interesadas en participar deben llamar al (787) 758-2525, ext. 4401, 3418.



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