Escrita y dirigida por Camilo Restrepo, la sorprendente película ‘Los conductos’ es una libre inspiración de una historia real. El Pinky de la ficción, que se acaba de escapar de una secta religiosa, trabaja en una fábrica de camisetas. Cuestionando su vida al mismo tiempo que tratando de reconstruir las piezas en las que se quebró, es acechado por sus memorias, que le vienen en búsqueda de venganza. El Pinky de la realidad es actor en uno de sus anteriores cortos, a la vez que juega su propio papel de Pinky en este largometraje.

Más allá de una historia convencional, ‘Los conductos’ se hila con un realismo mágico para intentar resolver un conflicto real dentro de la ficción. Al personaje le acecha la figura del padre de la secta, y su instinto querría usar la violencia en su contra. No se trata de reflejar algo realista, sino más bien de dar la oportunidad de una catarsis al personaje (en este caso real y ficticio a la vez). A través de la narración cinematográfica, Restrepo reescribe un desenlace que permita a Pinky reconciliarse con la sed de venganza que lo persigue en ambos lados.

A ratos literaria, con unos encuadres de planos muy cortos e intencionados rodados en 16 mm, la película consigue un lenguaje propio que nos sumerge en la ficción como alternativa. De nuevo me parece una de las experiencias más interesantes de la nueva sección de ‘Encounters’ de la Berlinale de este año.

Mezclando la dimensión documental con elementos de la literatura, con referencias a personajes históricos como el del bandido Desquite (de la Colombia del siglo XX) y con toques surrealistas, llena de conductos por los que pasar, agujeros por los que caerse, así como de conductas que nos unen y separan socialmente, ‘Los conductos’ nos lleva en un viaje dentro de la ciudad de Medellin, cuestionando la moral de la sociedad, la instrumentalización de la religión, y buscando la libertad individual para poder seguir adelante.

Y de Colombia viajamos a Galicia. Lois Patiño, director y artista gallego (que a pesar de joven acumula premios por una década) después de que su primera película, ‘Costa da Morte’ (2013), ganara el premio a mejor director emergente en Locarno, estrena su segundo largometraje en la sección de Forum de esta Berlinale.

Autor de numerosos cortos y proyectos videográficos anteriores, la cualidad del artista reside en su particular forma de observar el entorno. Con un lenguaje fotográfico muy poderoso, ‘Lúa Vermella‘ es una película poco convencional; el tiempo se dilata en esos paisajes de la costa gallega, y todo sucede a otro ritmo, propio de un espacio artístico alejado de cualquier convención. A ratos documental, a ratos fotografías en movimiento; a mi parecer, lo importante en esta película no es la historia (que podría haber sido dejada a un lado), sino el dejarse llevar. Entrar en la propuesta visual que, con talento, ha sido creada desde el amor por el paisaje natural; parar el reloj, y viajar en el tiempo.

por Aina Riu

@aina_rv

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