Salt Lake City — A los aspirantes a la nominación presidencial demócrata les gusta pregonar de su capacidad de atraer el voto de republicanos desencantados. Si hay un lugar donde pueden poner a prueba esa capacidad es en Utah.

El estado es un bastión republicano con una gran cantidad de conservadores que no quieren saber nada de Donald Trump. El presidente domina todos los sectores republicanos, pero no este de Utah.

Los conservadores de Utah no ven con buenos ojos el estilo agresivo de Trump. Son votantes extremadamente religiosos que resisten las políticas de Trump sobre inmigración, reubicación de refugiados y sus críticas a empleados públicos a través de Twitter. Ganó el estado cuando fue elegido, pero sin una mayoría de votos. Y el electorado envió al Senado a un detractor de Trump, Mitt Romney, y lo apoyó mientras al resto de los republicanos condenaba su decisión de destituir al mandatario en un juicio político.

Ahora los candidatos demócratas quieren ver si pueden captar votos de los desencantados con Trump.

Utah “no tiene muchos delegados, pero puede dar una idea de qué candidato está en condiciones de llevarse el voto de algunos republicanos y de gente moderada o independiente”, opinó Taylor West, ejecutivo de Heber City, una localidad montañosa.

West es un republicano que apoya al aspirante a la nominación demócrata Pete Buttigieg. No está de acuerdo con él en una serie de temas, como el aborto y un aumento del salario mínimo, pero aprueba su propuesta de reducir el déficit, que aumentó bajo el gobierno de Trump, y de limitar las atribuciones del mandatario.

West ayudó a su antiguo compañero de estudios en Harvard a cortejar el voto de republicanos esta semana en un acto en el que explicó cómo votar en las primarias demócratas de Utah, en las que puede participar cualquiera, sin importar a qué partido pertenezcan. Al acto asistieron más de 60 personas interesadas en saber más acerca de Buttigieg, quien habla de sus creencias religiosas en todas sus presentaciones.

Es poco probable que los demócratas se alcen con muchos votos republicanos. Después de todo, Trump tiene una base importante en Utah y la economía marcha bien, destacó Chris Karpowitz, profesor adjunto de ciencias políticas en la Universidad Brigham Young.

De todos modos, hay algunos indicios de que los demócratas están ganando terreno. La cantidad de demócratas registrados en el condado de Salt Lake, el más poblado del estado, subió un 13% desde septiembre y llegó al 22%,comparado con el 35% de los republicanos. De los restantes votantes, la mayoría no están afiliados a partido alguno.

Bernie Sanders, por su parte, se apuntó una amplia victoria en Utah en el 2016 y será el favorito para la votación del martes 3 de marzo.

Hay quienes creen que Michael Bloomberg puede sacar buenos resultados.

Cuenta con el voto de gente como Emily Dastrup, ama de casa de 42 años de Kaysville, una comunidad suburbana, que dice ser republicana pero piensa votar en la contienda demócrata. Devota creyente en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, dice que no le gusta el socialismo y que espera que gane un moderado.

“Estoy buscando un candidato por el que votar. Creo en el voto y quiero ser un buen ejemplo para mis hijos”, expresó. “Estoy cansada de ideologías rabiosas y de que se piense que eso es algo de lo que uno puede enorgullecerse”.

La fe, no obstante, es un arma de doble filo para los demócratas en Utah. Si bien hay una fuerte animosidad hacia Trump inspirada en las creencias religiosas, la mayoría de los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días son conservadores en temas como el aborto.

Eso es clave para Alicia Alba, de 40 años, de Lindon, al sur de Salt Lake City. Votó por todo tipo de republicanos… hasta el 2016.

“Estoy en contra de Trump desde el primer día que bajó por esa escalera mecánica”, manifestó. Este año consideró votar por Bill Weld, rival de Trump en las internas republicanas, pero al final de cuentas decidió que prefería incidir en la elección del candidato demócrata.

Y descubrió que Amy Klobuchar había dicho que desea formar una gran coalición que incluya a personas que se oponen al aborto. Alba piensa que hacer que el aborto sea obsoleto implica apoyar a las mujeres y las familias con programas en cada etapa de su vida, algo de lo que los republicanos no hablan mucho.

Alba dijo que si Klobuchar no gana la contienda demócrata, no cree que pueda votar por el candidato vencedor.



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