El uso de las redes sociales para ventilar denuncias de agresión sexual o violencia de género podría ser un arma de doble filo para las y los sobrevivientes, ya que hay situaciones en que urge que las víctimas de estos crímenes se mantengan en el anonimato para garantizar su seguridad.

La semana pasada, la publicación de fotos de una joven de Arecibo agredida por Bryan Viera Bonilla y de los mensajes de texto amenazantes que el hombre de 21 años presuntamente envió causaron que las autoridades atendieran los reclamos de la mujer. El jueves, el Departamento de Justicia anunció que solicitó modificar la sentencia contra Viera Bonilla.

Una prima de la joven fue quien primero hizo públicas las denuncias.

Es algo que se ve de caso en caso. En esta (ocasión), las redes sociales le dieron un espacio de justicia para poder continuar con un proceso legal. Pero también puede tener repercusiones (negativas)”, comentó Coraly León Morales, directora de la Casa Protegida Julia de Burgos, el primer albergue para sobrevivientes de violencia de género que se estableció en Puerto Rico, en 1979.

León Morales señaló que una sobreviviente de violencia de género puede ser estigmatizada si denuncia públicamente a su agresor, lo que representaría un golpe emocional adicional. Sin embargo, reconoció que cada vez es más común el uso de las redes sociales para emitir este tipo de denuncias.

“Desde mi perspectiva, es algo que va a seguir aumentando, especialmente después de la campaña ‘Me too’ (Yo también), cuando muchos dejaron saber sus experiencias con la violencia sexual y el hostigamiento”, dijo León Morales, al referirse al movimiento que se popularizó en Estados Unidos a través del hashtag #Metoo, utilizado para dar foro a las acusaciones de abuso sexual contra figuras poderosas en la industria cinematográfica, como el productor de cine y ejecutivo estadounidense Harvey Weinstein.

“Cuando contemplamos que alguna sobreviviente haga pública su experiencia, velamos que estén fortalecidas y acompañadas en el proceso. A veces, lo hacen para que otros vean que hay una salida (del ciclo de la violencia), aunque, en este caso (el de la joven de Arecibo), es una denuncia y las implicaciones son distintas”, dijo León Morales.

Sin embargo, la abogada y líder feminista Josefina Pantoja sostuvo que, en ocasiones, la única opción que le queda a las sobrevivientes es ventilar sus casos en plataformas digitales o medios de comunicación “para hacer maquinar la justicia, que se moviera”.

En el caso de la joven de Arecibo, Pantoja señaló que “fue un acto de mucha valentía, tanto para la joven como para su mamá, que la ha estado apoyando”.

Fue bueno que lo hiciera. Fíjate toda la atención que ha resultado de este caso. Hay que parar a ese hombre (el agresor) porque, si la puso así (golpeada), también es capaz de ejecutar las amenazas”, manifestó Pantoja.

Sin embargo, la abogada advirtió que no se deben utilizar las redes sociales para dar información específica cuando el o la sobreviviente de violencia tiene que salir del país o mantenerse albergada para garantizar su seguridad.

La exprocuradora de las Mujeres María Dolores Fernós coincidió en el efecto doble que pueden tener las redes sociales en estos casos.

“Las redes sociales han demostrado ser tanto un instrumento como un martillo, lo mismo se usa para construir una casa como para destruirla. Nos dan mucha información, pero también pueden utilizarse para hacer daño y decir cosas falsas. Es un instrumento que hay que usar con mucho cuidado”, expresó Fernós.

La también abogada coincidió en que, cuando se ventilan estos casos, se ofrece una oportunidad para calibrar, evaluar y denunciar “aquello que se ha hecho mal”.

“En este caso, fue positivo (el uso de las redes). Creo que (ella) evaluó y no vio otro mecanismo que le diera la posibilidad de dar a conocer su reclamo y que se atendieran sus denuncias”, indicó.

Pero, además de las denuncias, las redes sociales también se han convertido en una herramienta que utilizan las personas para buscar ayuda.

Morales León destacó que organizaciones como la Casa Protegida Julia de Burgos reciben, a través de sus cuentas en redes sociales, los mensajes de sobrevivientes buscando ayuda. Además, a través de sus páginas, dan a conocer los servicios que ofrecen de acompañamiento, orientación y protección durante el proceso de salir de la violencia de género.



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