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La histórica y larga rivalidad deportiva entre Puerto Rico y República Dominicana no tiene límites, e incluso invita a la fanaticada a superar cualquier obstáculo con tal de no perderse un choque entre estos dos países.

Y si ese duelo es en un deporte como el béisbol —uno en el que esa guerra deportiva suele ser más intensa— no hay barreras que se interpongan para llegar al parque. Anoche fue lo que se vivió con el encuentro entre los Toros del Este y los Cangrejeros de Santurce, representantes de Dominicana y de Puerto Rico, respectivamente, en el cierre de la ronda preliminar de la Serie del Caribe en el estadio Hiram Bithorn.

Por ejemplo, la familia Guzmán Ramos viajó desde Juana Díaz, en el sur de la isla, pero don Rafael Eusebio y Carmen Luisa Valdés viajaron de mucho más lejos, desde La Romana e Higüey, respectivamente, en el vecino país quisqueyano.

Entretanto, Carlos Pérez, dominicano residente en Santurce hace 16 años, tuvo que pagar caro por conseguir un boleto de segundas manos, ya que llevaba días haciendo el intento por comprar uno, pero ya se habían agotado desde antes de iniciar el Clásico del Caribe.

Todos, en un grado u otro, hicieron su esfuerzo por no perderse la oportunidad de otro capítulo de la larga historia deportiva de ambos países.

“Esto es algo grandioso porque son rivalidades de toda la vida. Este año nos tocó aquí en nuestro Puerto Rico y creo que va a ser un juego de mucha tensión”, dijo la bayamonesa Mariam Agosto, acompañada de su sobrino Giovanny Agosto. “Esperamos ganar. No nos gusta perder ni en PlayStation. Pero va a ser un buen juego”, añadió Giovanny.

Se intensificó desde el 1995

Para Jorge “Ito” Guzmán, quien llegó a San Juan desde el sur acompañado de su esposa Ana Yansy Ramos y la hija de ambos, Florence, la rivalidad deportiva con los dominicanos se intensificó desde 1995, cuando el recordado «Dream Team» de Puerto Rico arrasó en la Serie del Caribe en el Bithorn ganando de forma invicta, incluyendo dos veces sobre Dominicana.

“Desde entonces la rivalidad se ha concentrado más, y la fanaticada pues se adentra en este deporte. Es un país vecino, somos hermanos, tenemos muchas cosas en comúny el béisbol es una de las cosas que nos une como ciudadanos”, dijo Guzmán.

Eusebio, por su lado, vino desde La Romana junto a amigos familares.

“Es una rivalidad que vengo siguiendo desde hace muchos años. Y nos encanta la rivalidad deportiva que tenemos, y no solo en béisbol. La tenemos en otros deportes. Pero especialmente en béisbol, donde peleamos. La rivalidad sigue en voleibol, donde nosotros estamos un poquito arriba, y en baloncesto, donde ustedes, regularmente nos ganan”, reconoció Eusebio.

En el caso de Carmen Luisa Valdés, dijo que no podía perderse esta serie, sobre todo, porque es seguidora de siempre de los Toros del Este, que fueron los campeones en la liga dominicana y, por ende, representan a su país en el clásico caribeño.

“Hoy yo espero que nuestra Virgen de la Altagracia interceda para ganarles a ustedes”, dijo jocosamente Valdés.

Sentimientos encontrados

Para Carlos Pérez, residente en la isla, pero dominicano, el dilema anoche era mayor porque aunque iba a los Toros, dijo que siente también por Puerto Rico pues tiene hijos nacidos en la isla.

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