Pese a su popularidad dentro del mundo del cómic, las novelas gráficas de Joe Hill de ‘Locke & Key’, aun teniendo un lenguaje narrativo creativo y variado, no acababan de explotar las posibilidades que ofrecía su fenomenal premisa. Llaves que abren dimensiones, puertas y que dan poderes alucinantes, sí, pero que aparecen más bien poco en la trama más allá de ser un macguffin para que un ser maléfico juegue a buscar dichas llaves de formas insidiosas.

El piloto perdido de una primera adaptación, que el director Mark Romanek dirigió para Fox, hacía un ejercicio de compresión de las tramas que le sentaba bien al tebeo, y aumentaba el tono gótico y frío de la obra original. Sin embargo, los diez episodios aparecidos en Netflix hacen más bien lo contrario. Todo lo que pasaba en 50 minutos en aquel episodio desechado, se estira ahora de forma anémica en casi la mitad de esta primera temporada.

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Para ser justos con esta nueva adaptación, desarrolla al menos dos tomos de las novelas, redistribuyendo lo que pasa de formas relativamente frescas para el que ya ha leído el material previamente. Esto no significa que, hablando en plata, haya cantidades de relleno demasiado evidentes y un caso claro del síndrome de algunas series modernas que esconden su falta de sustancia con diálogos graves, supuestamente importantes, que acaban convirtiéndose, con el paso de los capítulos, en una forma de llenar minutos con soliloquios sin retribución dramática.

Poca chicha, mucho relleno

Cuando en una serie supuestamente fantástica tenemos el setenta por ciento de situaciones con personajes hablando frente a frente en una mesa hay algo que no funciona. La producción es visualmente atractiva, y ciertos elementos del diseño artístico han seguido al pie de la letra las viñetas, pero el texto está diluido, los eventos se suceden con demasiados minutos de distancia y los conflictos entre los personajes no están retratados con suficiente nervio y no por un problema de actores.

Locke & Key’ reniega de la personalidad de contrastes del tebeo para adecuarse a un cine familiar de gótico mágico con ese toque de películas Disney, al estilo ‘La casa del reloj en la pared’ (The House With a Clock in its Walls, 2018)—solo que esta, siendo para todos los públicos, tiene momentos más turbios y extraños—, Narnias varias y ese hálito musical suntuoso al estilo Lemony Snicket. Esto no está mal per se, pero el resultado es que una obra con ciertos códigos propios es asimilada por un estilo de fantasía Young adult de plantilla.

Probablemente, el elemento más decepcionante de la adaptación es el suavizado de cualquier momento excesivamente sangriento, hasta el punto que el disparo en la cabeza del padre pasa a ser en el pecho. No solo eso, sino que los momentos más perturbadores no hacen acto de presencia, incluso el uso de la llave de abrir la cabeza como una caja se visualiza de una forma mucho más ordinaria y con un sentido de la maravilla impostado para aplacar el horror que, además, se referencia con una facilona verbalización de guiños de cine.

Fuera sangre, hola dramón

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Como si quisieran enganchar a freaks despistados, incluso Tom Savini hace un cameo, pero el truquito de los adolescentes fans del terror para encubrir subtramas de telenovelilla sigue el patrón de ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina’ y a Netflix se le ve ya mucho el plumero. Donde en la serie de la bruja se compensa con monstruos, demonios y una constante aparición de elementos de género, aquí no se disimula. El género pasa a un segundo plano frente a los traumas, las conversaciones graves y el melodrama.

Para cuando llega el final, que adapta uno de los mejores números, han pasado 9 horas de tedio, y pese a que tiene cosas, incluso el uso sensación es de gatillazo, pese a que introduce giros de los tebeos de forma más sorprendente que en estos. Pero a esas alturas es un poco tarde y el camino ha sido largo y no excesivamente estimulante.

Hay buenas canciones, hay momentos ocasionales con algún atractivo visual, pero la sensación de oportunidad perdida es difícil de lavar. No tiene Joe Hill suerte con sus adaptaciones, y ‘Locke & Key’ peca de lo mismo que ‘NOS4A2’, un tono que se toma siempre demasiado en serio a sí mismo, tedio y elementos de trama o conversaciones superfluas en cada episodio que hacen llegar al final de la temporada cansado y sin ganas, con la sensación de que tramas y acción han sido escatimados con cartilla de racionamiento.
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