El camino que ha seguido la adaptación de ‘Locke & Key» de Joe Hill llega a un final feliz el mes que viene, cuando la serie de Netflix llegue finalmente a la plataforma tras cambiar de manos varias veces, desde los ya muy lejanos planes para la adaptación al cine por Dimension Films o incluso una trilogía para Universal Pictures. En una de esas luchas, estuvo muy cerca de abrirse paso en FOX, que junto a DreamWorks TV y los productores ejecutivos Alex Kurtzman y Roberto Orci produjeron un piloto en 2011.

Para dirigirlo se contrató a Mark Romanek, que se mueve entre el cine y los videos musicales, que pondría en imágenes en movimiento la primera novela gráfica de la serie, introduciendo la historia de una familia que vive en una misteriosa mansión de Nueva Inglaterra donde se descubren un montón de llaves mágicas. En el casting, Miranda Otto, ahora en Netflix con ‘Las escalofriantes aventuras de Sabrina‘ (The Chilling Adventures of Sabrina, 2018-) interpreta a la madre Nina Locke, Sarah Bolger fue Kinsey Locke y Nick Stahl coprotagonizaba como Duncan Locke.

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Skylar Gaertner interpretó a Bode, de 6 años, y Harrison Thomas era el adolescente poseído que causa todo el terror a la familia. En los papeles principales aparecían el actor y cantante Jesse McCartney como Ty Locke, y Ksenia Solo fue elegida como Dodge. Hubo una proyección del piloto en la Comic-Con de San Diego 2011 en un intento por despertar interés, pero FOX pasaría de continuar con la serie con la MTV y Hulu atentos al rebote para emitirla. Pese a que Netflix está persiguiendo el piloto maldito por las redes,hay copias surgiendo en youtube y en algún momento se puede visionar.

Un piloto sólido pero sin gancho

¿Merecía este piloto haber continuado? Bueno, para empezar, en sus 51 minutos, consigue comprimir bastantes números de la trama del cómic, lo cual hace que los momentos menos interesantes de este se disipen. Algunas de las críticas al episodio en su día se centraban en que era aburrido, pero no es el caso, o a menos frente a la paciencia del cómic en desplegar su historia. Mark Romanek usa tomas estáticas, distantes y amplias que le dan a ‘Locke & Key‘ una atmósfera de terror gótico más explícita que el colorido cómic.

Tonos fríos, oscuros y desaturados que tienen más del autor de ‘Retratos de una obsesión‘ (On Hour Photo, 2002) que del tebeo, pero que pueden explicar que impacientes ejecutivos de Fox se preguntaran cuando empezaba lo bueno. Lo cierto es que, además de entrar bastante pronto en materia, el guión de Josh Friedman (‘Terminator: las crónicas de Sarah Connor‘), es muy fiel a la novela gráfica en la que se basa.

A PARTIR DE AHORA, SPOILERS DE LA TRAMA

Como en los seis primeros números comienza con la tragedia en California cuando el patriarca de una familia, Rendell (Mark Pellegrino, el Lucifer de ‘Sobrenatural‘), es asesinado por el joven perturbado, Sam Lesser y su viuda y sus tres hijos, se mudan a Lovecraft, a la mansión familiar, Key House, para estar más cerca del hermano del fallecido. Allí el mal continúa persiguiendo a la familia gracias a algunas llaves sobrenaturales que abren puertas en la casa a otra dimensión.

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Los problemas de ‘Bienvenidos a Lovecraft’

Como en el primer número, Bode encuentra una llave, abre una puerta y cuando la atraviesa, cae muerto y su fantasma emerge de su cuerpo. Cuando el fantasma vuela por la puerta y vuelve a entrar en el cuerpo de Bode, el niño vuelve a la vida. Esto está hecho con un cgi un poco de primeros de los 2000 (siendo 2011), pero quizá el último paso de la preproducción no estaba finalizado, por lo que tampoco es demasiado importante. Sí que cambia que el tono de la escena es más lírico, más extraño que en las viñetas.

El problema del enfoque del piloto es el de la novela gráfica, gran parte de la primera hora la pasa con Bode y su fantasma a lo Casper, el descubrimiento de la mujer del pozo y la fuga de Lesser, pero no acaba de explicar nada sobre las llaves ni muestra lo majestuoso de su uso, ni sienta bien unas bases para enganchar. Sí que se desarrollan personajes como Ty y su hermana, pero no hay ninguna pista de lo que la villana depara a la familia. Hay mucho que contar y la forma que lo introduce Joe Hill es ya un tanto anodina, por lo que deja la sensación de oportunidad perdida.

De hecho, lo mejor del piloto es una escena final que no está en la primera novela gráfica. Casi como la escena de ‘Twin Peaks‘ de Josie Packard atrapada en el pomo de una puerta, con la cámara acercándose a lo que parece ser un taller extraño con una mujer atrapada en una botella de vidrio que parece Nina, al estilo de el castigo final de la película ‘Krampus‘ (2015), que puede significar que ha sido poseida y su alma reemplazada, algo que la villana suele hacer a menudo.

Un final extraño pero más sugerente y afín al terror que el cómic, para un piloto que exige entrar en su juego de fantasmas y villanas encerradas en un pozo con mucho ya sobre sus espaldas que el espectador ignora. De nuevo, un problema que el cómic trata de resolver con exposición constante un tanto tediosa. Ahora solo nos queda ver el piloto de Andy Muschietti para Hulu, que también llegó a rodarse pero fue rechazado antes de que Netflix encargara una primera temporada de 10 episodios. Veremos si puede solucionar mejor los problemas del material de partida.

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