así son los nominados al mejor cortometraje, una de las categorías más desagradecidas en los premios de cine

A pesar de que los Premios Goya son la pretendida muestra de lo mejor del cine español, es imposible abarcar, tanto por nivel de producción como por las posibilidades de difusión de cada película candidata. Y a esta inevitable arbitrariedad hay que añadirle un nuevo factor cuando hablamos del cortometraje: de la ingente cantidad de producciones que pueden presentarse a las tres categorías -animación, documental y ficción-, tan sólo quedan cinco seleccionados por cada una.

La puesta de «corto» de los galardones que otorga anualmente la Academia y que en este 2020 se repartirán este sábado 25 de enero comenzó con el anuncio de las nominaciones. Desde entonces, los candidatos no han parado y su vida se ha centrado en la repercusión de su candidatura: de no recibir ninguna llamada a pesar de su amplio recorrido por festivales a tener reuniones tras la candidatura, de ninguna llamada para entrevistas a multitud de medios -éste incluido- contactando para hablar con los nominados…

En la categoría de ficción, la más popular de las tres dedicadas al cortometraje, los nominados brillan por su diversidad. Mientras que Jiajie Yu Yan ha hecho historia con ‘Xiao Xian’, primera obra rodada en chino mandarín que consigue ser candidata al Goya, ‘Suc de Síndria’ es la única película dirigida por una mujer, Irene Moray, que presentó el cortometraje en el Festival de Berlín, con el que la realizadora tiene una particular relación. Ambos están disponibles en Filmin.

Por su parte, dos cortometrajistas andaluces, Pablo Barce y Carlos Violadé, han sido nominados por dos obras opuestas que parecen dialogar entre sí: ‘El nadador’ y ‘Foreigner’. Cierra la categoría el más veterano de los candidatos: Salvador Calvo, director de ‘1898: Los últimos de Filipinas’ -con el que ya consiguió la nominación en dirección novel- que atesora un amplio recorrido en la pequeña pantalla y también opta al cabezón con ‘Maras. Ver, oír y callar’.

‘Xiao Xian’, un «oscuro cuento de hadas»

El más exótico entre los nominados es ‘Xiao Xian’, un «oscuro cuento de hadas» centrado en la comunidad china en España. Un cortometraje que, según su director, Jiajie Yu Yan, pretende ser «atmosférico» e «inmersivo», «una experiencia hipnótica» que bordea continuamente la línea entre lo «bello» y lo «perturbador». «Tenía un interés relativo hacia la comunidad china, pero poco a poco me obsesioné con el cine oriental y chino y conecté mucho con ese estilo contemplativo y pausado, con un tono más onírico, muy hipnótico», explica, señalando que quería encontrarse «con sus raíces a través del cine».

La intención de Jiajie era «normalizar un estilo de cine» que, para gran parte del público, tiene poco de «español», a pesar de que el cortometraje se ha producido íntegramente en España, «del director al equipo y el dinero». «Hay una visión distinta en el cine español, y creo que el corto es importante porque hay una generación de hijos de migrantes que son españoles pero tienen otro background, y eso también tiene su reflejo en el cine», señala, explicando también que «no hay muchas referencias artísticas» para este sector.

‘Suc de Síndria’, «un abrazo al espectador»

Por su parte, ‘Suc de Síndria’, la propuesta de Irene Moray, es una historia sutil y luminosa sobre el trauma, aunque la directora también reivindica la dureza y la denuncia en obras con temas de este calado: «Me parece bien que haya gente que grite y que enseñe la rabia y el dolor. Para mí, es más escaso transmitir esa posibilidad sanadora, una perspectiva más luminosa y esperanzadora, pero creo que ambas historias son necesarias». Así, Moray contrasta su película con otras que son «una bofetada en la cara», afirmando que la suya es «un abrazo al espectador».

El idílico paraje en el que tiene lugar el corto, protagonizado por Elena Martín (‘Júlia Ist’) también está en sintonía con el tono blanco y compasivo de la película, que tiene en la naturalización de lo sexual uno de sus puntos más destacados. Y es que, tal y como señala Moray, «el cuerpo desnudo de una mujer puede ser mirado sin ser objetivizado», y «el sexo es natural, como la vida, como un árbol». «No debería ser una reivindicación, pero se convierte en una por el mundo en el que vivimos», sentencia.

‘El nadador’, un relato de hace 15 años que «sigue vigente»

Mucho más cruda es la realidad que muestra Pablo Barce en ‘El nadador’, un cortometraje que adapta un relato homónimo de su propio padre acerca del deseo de un joven de la ciudad marroquí de Larache de nadar hacia España. Un relato escrito «hace quince años» pero que aún «sigue vigente», como señala su director: «Larache, donde rodamos, es una de las ciudades de donde más pateras salen, aunque es un punto de partida muy largo por su situación geográfica».

Los hechos de ‘El nadador’ tienen lugar en Larache por una «vinculación personal» del director, pues allí vivió su familia paterna. También de ahí nació la aspiración verista en el retrato del pueblo, como señala Barce: «Quería retratarla lo más natural posible, lo más realista, sin alterar el entorno lo máximo posible». Tampoco había intención de ser miserabilistas, por ello el protagonista «tiene una vida que no parece demasido mala», por lo que «se marcó la mirada hacia el mar, los barcos o el fútbol».

‘The Foreigner’, el terror del mar

En sintonía con la propuesta de Barce se encuentra ‘The Foreigner’, otra obra en la que el mar y la inmigración están en el centro de la narración. Pero el caso del cortometraje de Carlos Violadé, que dialoga con ‘El nadador’ por su preocupación ante la inmigración, se centra mucho más en la recepción del extranjero, poniendo el foco en la fuerza incontrolable de la naturaleza, recuperando el tópico Omnia mors aequat sobre el poder igualador de la muerte.

Una producción, la de Violadé, en la que es un exitoso inglés el que se ve rodeado por un mar insondable y que encuentra su salvación en la generosidad inesperada de varios inmigrantes ilegales que le acogen en su patera. ‘Foreigner’ se recrudece hacia su tercio final, donde la cámara que graba es la del móvil de una turista ante la llegada a la playa de este sufrido grupo, confiriendo a estas imágenes un nuevo sentido que va más allá de la inmediatez.

‘Maras. Ver, oír y callar’, una llamada de atención

Cierra el cupo de nominados Salvador Calvo con ‘Maras. Ver, oír y callar’, un cortometraje de ficción basado en testimonios reales de víctimas de las maras atendidas por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Un cortometraje que, como explica su director en un vídeo promocional de CEAR, pretende «llamar la atención de la opinión pública» sobre la compleja problemática de las maras y sus víctimas, que ocurre en países de países de Centroamérica en los que, «aunque no hay guerras civiles, hay más muertos que si la hubiera».

Inspirado en relatos reales de las víctimas, ‘Maras. Ver, oír y callar’ se configura en torno a estos testimonios, optando por el uso de un blanco y negro que parece aportar limpidez ante el complejo tema que se propone. El duro cortometraje vino precedido de una llamativa campaña publicitaria en la que Globomedia, junto a CEAR, anunció el estreno de una serie sobre este peligroso grupo criminal que, en realidad nunca llegó a existir, y se desveló como la ficcionalización de las terribles experiencias de las víctimas de las maras, que se ven forzadas a abandonar su hogar pero obtienen asilo como refugiados en España.

¿Cómo afecta una nominación al Goya a un cortometraje?

GoyaGoya

A pesar del amplio recorrido en festivales de los candidatos al cabezón, todos tienen claro que el premio de la Academia es el más reconocido. Es el caso de ‘El nadador’, que ha tenido un extenso paso por festivales, como la Semana del Cortometraje de Madrid. «Parecía que desaparecíamos de los focos, y llegaron las nominaciones a los Forqué [donde Barce se alzó con el galardón] y los Goya», explica su director, que prefiere ser prudente antes que pasarse de orgulloso: «Hay que tener cuidado con precipitarse en esta vorágine de precios y nominaciones.»

«Lo que ha marcado la diferencia ha sido los Goya, porque es lo que da más visibilidad», explica Jiajie, que también señala que las felicitaciones han venido tras la nominación, pero nunca antes a pesar de su dilatado paso por festivales como el de Málaga, Brno o Toronto. «Mis amigos me han felicitado por los Goya, ni siquiera saben que he estado antes en cuarenta festivales. Es algo que te coloca en una posición más favorable», comenta.

Algo distinto fue el caso de ‘Suc de Síndria’, que fue estrenado en el Festival de Berlín y tuvo un recorrido muy amplio, pasando también por Toronto o los Premios de Cine Europeo. «Es maravilloso y mi familia está muy contenta porque son los únicos premios de cine que entienden», señala Moray respecto a la nominación, pero destaca que el crecimiento del corto ha sido «progresivo»: «Me han contactado productoras, pero fue antes de la candidatura, no ha sido a raíz de los Goya. El bombazo fue Berlín».

Quizá quien más familiarizado estaba con los premios era Salvador Calvo, realizador curtido en la pequeña pantalla que ya había sido nominado al Goya a mejor dirección novel por ‘1898. Los últimos de Filipinas’. El director ni siquiera mira al futuro, porque ya tiene un presente suficientemente agitado, ya que está inmerso en la promoción de ‘Adú’, su nuevo largometraje que se estrena este 31 de enero con Luis Tosar y Anna Castillo a la cabeza del reparto.

El precarizado mundo del cortometraje

Xiao XianXiao Xian ‘Xiao Xian’ (2019), Jiajie Yu Yan

La industria audiovisual, una auténtica jungla, tiene en el cortometraje uno de los sectores más ninguneados y precarizados. Una preocupación que no sólo tiene que ver con las dificultades de este formato, como explica Moray: «Entiendo que es un sector precario en el que muchas veces es imposible pagar al equipo, pero también depende de tus prioridades. El problema de base es que no nos podamos plantear que hay dinero para hacer un corto en condiciones y que todo el mundo cobre cuando debería ser así».

Sin estabilidad, es «complicado» dedicarse al cortometraje según la opinión de Barce. «Tienes que encontrar una posición en la que te encuentres cómodo, porque mucha gente se ve obligada a trabajos fuera de lo que les gustaría. Si puedes compaginarlo con otras cosas, sí se puede, pero llegar a ese punto es muy difícil», señala.

«No sólo no ganas dinero, sino que lo pierdes», explica Jiajie respecto a la producción de sus obras, si bien puntualiza que, para él, «la financiación siempre ha sido personal o privada». En el caso de ‘Xiao Xian’, la producción corrió a cargo de la escuela EFTI -Centro Internacional de Fotografía y Cine-, aunque el director planea «entrar al circuito estándar» después de los Goya. Tal y como sentencia: «Creo que no hay industria, que es imposible ganar dinero. La industria está en los largos».

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