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El juicio al productor de Hollywood, Harvey Weinstein, por violación sexual se inició el miércoles en Nueva York, en lo que constituye un momento histórico para el movimiento global #MeToo.

En las declaraciones de apertura, los fiscales presentaron al acusado como un depredador sexual que usó su influencia en la industria cinematográfica para abusar de las mujeres por décadas.

«No solo era un titán en Hollywood, era un violador» dijo la fiscal Meghan Hast al jurado de siete hombres y cinco mujeres en el caso contra el exdirector y productor cinematográfico.

Hast describió con detalles gráficos varias denuncias de las víctimas, como una donde Weinstein gritó a una de sus víctimas que le «debía» tener relaciones sexuales con él, y en otra ocasión, cómo usaba inyecciones para aumentar su potencia sexual antes de un asalto, y cómo entró por la fuerza al apartamento de otra de sus víctimas, la actriz Anabella Sciorra, para asaltarla.

«Es su completa falta de empatía por lo que debe ser castigado», dijo Hast.

Los abogados de Weinstein, a quienes les tocaba presentar sus alegatos iniciales más tarde en el día, han criticado el juicio como un momento de confrontar lo que ven como un clima de acusaciones sin control. La abogada del cineasta, Donna Rotunno, advirtió en una nota de opinión en la revista Newsweek, en diciembre pasado, que: «mucho antes de que uno esté de pie ante un juez, los reclamos de unos pocos pueden dar vuelta a tu vida y destruir tu reputación».

El inicio del juicio más de dos años después que una lluvia de acusaciones contra Weinsten dieran paso a la creación del movimiento #MeToo, el proceso era visto por activistas como un avance histórico en la campaña global contra hombres poderosos por sus abusos sexuales.

Weinstein, de 67 años, dijo poco al llegar a la corte. Preguntado si creía que podía tener un juicio justo, dijo sí: «tengo buenos abogados».

Acompañado por asistentes y abogados, no usaba el caminador de metal con el que se le había visto últimamente luego de un choque vehicular en el verano y posterior cirugía de la espalda. Dijo que se sentía mejor.

El una vez poderoso y temido ejecutivo del cine, que llevó a la pantalla grande películas ganadoras del Oscar como «Pulp Fiction» y The King’s Speech», ha insistido que todos sus encuentros sexuales fueron de mutuo acuerdo. Si es declarado culpable puede ser condenado a cadena perpetua.

Aunque decenas de mujeres lo han acusado de acosarlas o asaltarlas sexualmente a lo largo de los años, los cargos que lo han llevado a juicio en Nueva York solo se limitan a dos acusaciones. Uno, de una mujer que dice la violó en una habitación de hotel en 2013 y otro, de otra mujer que dice que forzosamente le practicó sexo oral en su apartamento en 2006.

La acusadora de la violación en el hotel encontró una aguja hipodérmica en el baño de la habitación después del presunto asalto y se dio cuenta que Weinstein se había inyectado para poder funcionar sexualmente, dijo Hast.

Narró también que en otro momento, después que la mujer le dijo a Weinstein que tenía un nuevo novio, el productor la arrastró hasta un dormitorio, «mientras le gritaba que ella le debía a él tener relaciones sexuales una vez más». Según la fiscal, el acusado «le rompió con tanta fuerza los pantalones vaqueros que llevaba que le dejó marcas en la piel».

Hast dijo que posteriormente Weinstein le dijo a la mujer: «Quiero ofrecerte disculpas por lo que pasó antes. Lo que sucede es que te encuentro tan atractiva que no puedo resistirme».

Respaldados por el testimonio de otras cuatro víctimas, entre ellas Sciorra, los fiscales presentaron a Weinstein como un monstruo que usó su poder para llevar a las acusadoras a sostener encuentros con él, ofreciéndoles ayuda en sus carreras, y cuando las tenía a solas las desvestía y las obligaba a tener sexo con él, dijo la fiscal.

«Cada una de ellas describe su temor, su verguenza y su humillación, la lucha de cada una para superar su trauma y mostrar un rostro valiente al mundo», señaló Hast.

Sobre Sciorra, describió que Weinstein la atacó alrededor de 1993, luego de llevar a la actriz de la serie «Los Soprano» a su casa en un apartamento en Manhattan donde ingresó por la fuerza.

«Le dijo que se fuera. Le dijo no. Pero Harvey Weinsten no hizo caso», relató la fiscal.

Los abogados del cineasta planean ir a la ofensiva, destacando las «decenas y decenas de correos electrónicos amorosos que las acusadoras han enviado a Weinsten, y que según ellos demuestran que las relaciones fueron de mutuo acuerdo. El abogado de la defensa Damon Cheronis, dijo que algunas de las mujeres también «se ufanaban de tener una relación sexual con el acusado».

Los fiscales tratan de contrarrestar cualquier impresión de que el contacto continuo pudiera socavar las acusaciones de las mujeres. La acusadora en el caso que se supone ocurrió en 2006, Mimi Haleyi, continuó comunicándose con Weinstein, «tratando de normalizar la situación», dijo la fiscal Hast el miércoles. «En cuanto a Harvey Weinstein, él sabía que la había silenciado con éxito», afirmó.

La agencia de noticias AP explica en su artículo que típicamente no identifica a las víctimas de abuso sexual, a menos que éstas se identifiquen públicamente.

El juicio a Weinsten podría durar más de un mes, dijo el juez James Burke. A juzgar por las difíciles dos semanas de selección del jurado, podría ser objeto de protestas e intensa cobertura periodística, por lo que los defensores del cineasta acusado querían que el proceso fuera trasladado a otro tribunal. La solicitud fue denegada.

Los abogados defensores dicen que los gritos de manifestantes que coreaban en la calle «el violador eres tú», podían escucharse en la sala del tribunal, en el quinceavo piso de la corte.

Con información de AP

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