A dos semanas de la emergencia provocada por el terremoto y sus réplicas en el área sur es necesario empezar a ofrecer servicios de salud mental y apoyo emocional especializados en traumas, según la psicóloga industrial Astrid Morales Jiménez, quien ha trabajado en eventos similares en Haití, México y Tailandia.

Los servicios dirigidos a atender traumas emocionales van más allá de las visitas, las conversaciones y las recomendaciones de mantener la calma que hasta ahora han ofrecido decenas de funcionarios públicos, profesionales y voluntarios.

“Hay que establecer modelos de atención especializados en trauma para que la gente pueda regresar a su casa y retomar su vida. Mucha gente asocia el evento traumático con la noche porque el temblor fue en la noche, en el lugar que se supone que sea más seguro. Hay muchos que, aunque sus casas no tienen daños, van a sus casas de día, pero no quieren dormir allí y se van a un refugio”, indica Morales.

Explica que una de las estrategias que se requieren es que un profesional de la salud mental acompañe las personas a sus casas para que empiecen a pasar periodos dentro de las estructuras y que, poco a poco, aumenten el tiempo que pasan allí hasta que se acostumbren. Es necesario, indica, ayudar a que las personas que tienen sus casas habitables traten de superar los temores y comiencen a reubicarse. Apuntó a que muchas de las personas desplazadas son adultos mayores.

Morales, quien se ha especializado en organización comunitaria y prevención de violencia, recordó que trabajó en Haití luego del terremoto ocurrido ya hace 10 años. Indicó que pese al tiempo transcurrido todavía hay 88,000 personas viviendo en casetas de campaña. “Eso puede pasar aquí”, advierte sobre la necesidad de comenzar un proceso para que parte de los refugiados vayan retomando su rutina diaria.

Por su parte, la exsecretaria del Departamento de la Familia, Glorimar Andújar, indicó que las estrategias para manejar trauma “lo está trabajando ASSMCA (Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción) porque eso es un aspecto más clínico”. Esa agencia ha recabado de la asistencia de instituciones universitarias por no contar con la cantidad de profesionales que requiere el manejo de esta emergencia.

En el caso de Familia, Andújar, quien fue entrevistada antes de ser despedida por la gobernadora Wanda Vázquez, sostuvo que gestionan traer especialistas en manejo de crisis con agencias federales de Estados Unidos, además de los que ya llegaron de California.

Reconoció que, además de cubrir las necesidades básicas de alimentos y seguridad, la atención a la salud mental y el aspecto emocional es fundamental. Destacó que su agencia envía entre 40 a 60 trabajadores sociales todos los días a los municipios del sur para atender a las personas afectadas, que se unen a los psicólogos que van de parte de otras agencias, así como voluntarios. Aceptó que el manejo de la situación es “retante” porque los temblores continúan y hay que atender a las mismas personas continuamente.

Para ofrecer mayor seguridad y tranquilidad a los ancianos que están bajo su custodia, Familia ha seguido trasladando lejos del epicentro del terremoto a las personas que tenía ubicadas en hogares de cuidado prolongado en los municipios más afectados por la emergencia. Hasta ayer, habían trasladado 225 de los cerca de 660 ancianos que están ubicados en esa región.

“El plan ha sido sacarlos del área de mayor movimiento con intervenciones voluntarias. Es una medida temporera. Nuestra intención es que regresen al lugar y se le darán las alternativas. Pero quiero aclarar que las subvenciones (el pago del hogar) continúan para esas personas que se quedaron en el sur”, informó Andújar. La agencia tiene en total 4,000 adultos mayores bajo su custodia.

Cuidadores voluntarios

Para la población de los adultos mayores, la emergencia es más crítica porque muchas personas tienen incapacidades que los convierten en dependientes de otros, o viven solas. De hecho, a consecuencia de la emergencia se ha identificado un gran número de personas que no se pueden cuidar pero que viven solas, incluidas las que residen en égidas, a pesar de que en esas instituciones son de vida independiente.

En los refugios establecidos por el gobierno o por las comunidades hay una gran necesidad de voluntarios que ayuden a los adultos mayores en el aseo, la movilidad y la alimentación, entre otras actividades.

Andújar sostuvo que están trabajando con personal de la Corporación de Amas de Llave y el grupo de organizaciones voluntarias en ayuda de desastres, pero aceptó que se necesita la colaboración de personas que ofrezcan servicio voluntario.

Mientras, Morales recomienda que se organicen brigadas de voluntarios de forma estructurada para atender a los adultos mayores que están solos.

“Hay que atender las necesidades de los viejos, que van desde acompañamiento, higienización y alimentar y cambiar posición a los encamados”, recomendó. Dijo que esos cuidados de los voluntarios también tendrían el efecto de darle un respiro a los cuidadores que están cuidando a los mayores y que necesitan un descanso o un espacio para hacer sus diligencias.

“Esto debería ser parte de esta segunda fase, a 10 y 12 días del terremoto. Deberíamos ver las comunidades de viejos que no han salido de sus casas, hacer censos por comunidades para saber las edades y necesidades de los residentes y capacitar a los líderes comunitarios para que aprendan a manejar a las personas afectadas cuando los psicólogos ya no vayan para allá”, recomendó Morales, quien también tuvo experiencia en trabajo con las comunidades luego del tsunami en Tailandia.



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