una apreciable distopía en Atresmedia del creador de Estoy vivo

Siendo un género tan menor en España, es siempre encomiable que la televisión española se lance a hacer propuestas de ciencia ficción. Por eso me parece una noticia bienvenida el estreno de ‘La valla’, la serie de corte distópico que aterriza este domingo en AtresPlayer Premium.

Daniel Écija, creador de la notable ‘Estoy vivo‘, firma esta ficción que nos sitúa 25 años después de que el gobierno de España decrete un estado de excepción tras la irrupción de la 3ª Guerra Mundial, que ha tenido cataclísmicas consecuencias. Nueva España es un estado totalitario y Madrid está dividida por una valla en dos sectores: uno para la élite y otro para el resto.

Tras un prólogo en el que, antes de ser detenido, un padre inserta algo en la nuca de sus hijas pequeñas, pasamos a décadas despúes. Una de esas niñas (ya crecidas), Julia (Olivia Molina) mata a un cargo importante de Nueva España de manera accidental al intentar proteger a una joven que estaba siendo agredida.

En lo que las autoridades investigan, llega a Madrid Hugo (Unax Ugalde) cuñado de Julia, que acaba de perder a su mujer Sara a causa del virus. Algo que llevan en secreto para poder llegar a la ciudad con su hija Marta (Laura Quirós). Sin embargo, nada más llegar la pequeña es apartada de ellos sin más explicación, por lo que Hugo hará lo que sea para recuperarla.

La distopía en familia

Quien busque una serie de fuertes tintes políticos, pues no lo va a encontrar. El guion busca más la «saga familiar» y el misterio en torno al virus que el derribar el totalitarismo. Esto se nota desde el principio, ya que Daniel Écija nos cuenta cómo es este mundo de ‘La valla’ en poco más de cuatro frases que nos dejan la conclusión de que es un mezclao de un «poco de todo».

Como si no hubieran querido elegir qué potenciar exactamente: un futuro post 3ª Guerra mundial con radiación, escasez de agua, totalitarismos y enfermedades y un virus letal conforman un panorama al que la humanidad ya se ha acostumbrado.

Hay muy poco interés a la hora de explorar los engranajes de esta sociedad incluso a la hora de hablar de la valla que da título a la serie. Estos detalles se mantienen algo vagos e imprecisos, lo cual puede jugar en contra a la hora de venderse a un espectador curtido en el género. O, por lo menos, al que le interese algo más épico.

Los dos episodios que he podido ver juegan en una liga menor respecto a algunas de las novedades de los últimos años de Atresmedia. Sí que se nota que el salto a los 50 minutos de duración que lleva realizando en sus últimas producciones es una decisión acertada, logrando que cada episodio sea más compacto e incluso coherente con la historia que quiere contar sin tener que irse por las ramas.

Al ser del mismo creador, sí que hay ciertos parecidos con ‘Estoy vivo’, sobre todo a la hora de planificar escenas, situaciones… e incluso esa iluminación de interiores con tonos fuertes. Pero, por otro lado, la serie es algo más costumbrista que la propuesta de La 1. Eso y el hecho de que el reparto en líneas generales sea inferior.

Una buena ficción que se tambalea a la hora de establecer su mundo

Lavalla 15
Lavalla 15

‘La valla’ comienza bien. Es una serie bastante fluida y la creo con potencial para ofrecer buenas dosis de acción y tensión. Sin embargo, falla al establecer ciertos asuntos de la trama que no han sido introducidos apropiadamente como, por ejemplo, el tema de los amuletos y lo que tienen en la nuca las niñas. Es algo de lo que uno se entera más por el dosier de prensa que porque te lo narren, y no debería ser así.

En definitiva, creo que es encomiable el que nos podamos encontrar una serie como ‘La valla’ en televisión y creo que funcionará cuando en unos meses llegue a Antena 3 tras su pase por su plataforma de pago. Sin ser impecable, es una ficción entretenida, que capta la atención y el interés con su historia pero que tiene que tener cuidado con cómo está presentando las cosas y cómo ha construido este mundo.

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