Los movimientos sísmicos que se han sentido en el país desde finales de 2019 y que se han agudizado desde el pasado martes cuando se registró un temblor de magnitud 6.4 han afectado —de una u otra forma— a todos los ciudadanos.

Y los deportistas nacionales no han estado exentos de los sustos y molestias provocados por esta situación, y han tenido que hacer ajustes para que sus entrenamientos de cara a sus próximos compromisos se afecten lo menos posible.

Este es el caso del boxeador Carlos “Purin” Caraballo y del tenismesista Brian Afanador, quienes han visto como su cotidianidad se ha visto afectada.

En el caso de Caraballo, vive en Guayanilla, uno de los municipios más afectados por el temblor del martes, 7 de enero y sus réplicas. La situación lo ha llevado a dormir en su auto, junto a su esposa y pequeña hija por el temor a que un nuevo terremoto les cause daño.

Asimismo, ha tenido que cambiar de gimnasio para entrenar de cara a su próximo compromiso en febrero, debido a que la instalación que utilizaba en su pueblo natal muestra unas grietas que lo convierten en un serio peligro para su seguridad y la de su equipo de trabajo.

Aterrorizados en Guayanilla

El invicto peleador peso gallo (12-0) reconoció que, aunque su casa no ha sufrido daños, él y su familia están “aterrorizados” con toda la situación. De hecho, admitió que los remezones que se sienten durante todo el día, pero particularmente los que experimentan en horas de la madrugada, los tienen nerviosos.

“Estamos durmiendo afuera. Tenemos agua y luz, pero nadie se atreve ni a entrar al baño”, expresó Caraballo, quien el próximo 15 de febrero se medirá a un contrincante aún por determinarse en el coliseo Roberto Clemente, de San Juan.

“Uno no duerme esperando el de la madrugada, y a esa hora siempre se siente el más fuerte. La cosa está fuerte. Cuando metemos a mi nena de tres años a la casa para bañarla, nos pide que no la dejemos sola porque va a temblar. Ella tiene un trauma con los temblores. Si escucha cualquier cosita, pregunta si es un temblor y comienza a llorar. Mi esposa también está afectada”, compartió.

“Yo me he mantenido haciendo mis chistes y dándole ánimo a mi familia. Yo tengo un poquito de temor por lo que pueda pasar, por la nena… Pero hay que seguir para adelante y no pensar que algo peor pueda pasar”, agregó Caraballo, quien pondera enviar fuera del país a su esposa y su hija para sentirse más tranquilo.

Afectada la preparación

En cuanto a sus entrenamientos, expuso también que se han visto afectados. “Los temblores me pararon el entrenamiento. Empecé hoy (ayer) de nuevo en el gimnasio de Miguel Cotto, en Caguas. Pero la semana pasada estuve sin entrenar por el caos que hay en Guayanilla. Además, no he podido dormir bien. No teníaluz ni agua”, agregó el púgil, de 25 años.

Caraballo no descarta mover sus entrenamientos para Caguas, si la situación en su pueblo natal no mejora. “Yo no he ido (al gimnasio en Guayanilla). Pero mi entrenador fue hoy (ayer) a buscar un equipo mío y me dijo que tiene bastantes grietas, y no se sabe si lo podemos usar. Él me dice que se ve bien feo”, apuntó Caraballo al indicar que la casa de su suegra en la barriada Guaydía sí sufrió daños estructurales que la hacen inhabitable.

Como nómadas

Afanador, por su parte, decidió dejar su hogar en Utuado y vivir como nómada en la zona metro ante los constantes movimientos que se sienten en ese municipio del centro del país y porque temen que su casa pueda caer por una pendiente colindante con la parte posterior.

Afanador, quien se prepara para su participación el próximo mes de febrero en la Copa Panamericana de Tenis de Mesa, en Guaynabo, aceptó que a raíz del temblor de 6.4 siente temor de entrar en su cuarto. Al igual que Caraballo, él y su familia durmieron un tiempo en sus autos, hasta que decidieron vivir en alojamientos provisionales.

“En Utuado eso se siente horrible. Los temblores se sienten prácticamente cada 10 minutos. Muchas veces también, por el temblor fuerte, se me hace difícil entrar a mi cuarto porque uno siente esa vibra. A mí me dio vértigo después del temblor. Estuve todo el día vomitando. Fue fuerte”, recordó Afanador.

“El problema en Utuado es que también se siente el zumbido. Así que por menor que sea el temblor, comoquiera está el zumbido, y uno está a la expectativa de cómo será”, añadió el atleta que cada vez que sentía un movimiento de la tierra corría a poner a salvo a su hermanito Ricky y a su abuela, quien perdió la visión a consecuencia de una condición de salud.

Afanador se va a la zona metro

Ante esta problemática de los temblores y gracias a unas ayudas de la Federación Puertorriqueña de Tenis de Mesa y del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), Afanador y su familia viven en apartamentos de alquiler cortos, conocidos comúnmente como Airbnb. Sin embargo, esta no es la situación ideal porque deben mudarse continuamente.

“Nosotros estuvimos durmiendo en el carro dos noches en el estacionamiento del coliseo de Arecibo para no sentir tanto los temblores. Hasta que decidimos venirnos para acá (la zona metropolitana)”, dijo Afanador, quien ocupa la posición número 81 del escalafón mundial de la Federación Internacional de Tenis de Mesa.

“Estamos un poquito nómadas porque los Airbnb están casi todos ocupados y la máxima capacidad de días que nos permiten quedarnos son dos días. Mañana (hoy) nos tenemos que mudar a otro. Ha sido un poquito complicado, pero uno se mantiene firme”.

Al referirse a su rutina de entrenamiento, Afanador sostuvo que la misma se ha afectado. Sinembargo, ha podido encarrilarla gracias a que los directivos del club de Guaynabo le han permitido entrenar allí.

Ciertamente, esto trastocó mi entrenamiento. Yo me estoy enfocando en la Copa Panamericana. Lo hago porque sé que esa es una gran manera de darle felicidad al pueblo. Esto es una motivación para nosotros, los atletas”, puntualizó Afanador, quien agradeció el apoyo de su novia y de su familia para manejar la ansiedad que esta situación le ha provocado.

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