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El cambio climático –cuyas manifestaciones ya son evidentes en Puerto Rico– podría agravar los impactos de un terremoto mayor o tsunami en la isla, advirtió el geomorfólogo José Molinelli.

Mencionó, en primer lugar, que, en la medida que el nivel del mar siga ascendiendo, los terrenos arenosos en las costas susceptibles a licuación se van a saturar y, si ocurre un sismo fuerte, el potencial de hundimiento aumenta.

Con los terrenos saturados por agua, las casas construidas en esos arenales se pueden hundir diferencialmente porque el subsuelo donde están cimentadas se vuelve como arena movediza”, dijo el catedrático de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras.

Resaltó, además, que, al subir el nivel del mar, el potencial de penetración de un tsunami también es más alto. “Puede penetrar más en la costa”, indicó.

De acuerdo con Molinelli –y muchos otros científicos–, al cambio climático también se le atribuyen episodios de lluvia más intensos o extremos, con capacidad de saturar más rápido los terrenos.

“Si un sismo fuerte coincide con la saturación más frecuente y excesiva de los terrenos en las montañas, por ejemplo, se van a accionar miles de derrumbes, que van a dejar a comunidades incomunicadas e impedir que les llegue auxilio por las carreteras”, planteó.

Ante esos escenarios, Molinelli afirmó que Puerto Rico “necesita una estrategia nacional” para preparación y mitigación a terremotos y tsunamis. Describió esa estrategia como una integrada y multidisciplinaria, que abarque áreas como ingeniería, planificación, ciencias sociales y educación.

“Todo tiene que estar combinado con la adaptación al cambio climático, que presenta retos a toda la infraestructura. Hay numerosa infraestructura eléctrica, de acueductos y puentes en el área costera, que ya cumplió su vida útil o está próxima a cumplirla. Tenemos la oportunidad de hacer una estrategia de reconstrucción para Puerto Rico atemperada al siglo 21”, expuso el geomorfólogo.

Contrucción informal

Por su parte, la gerente del Programa de Alerta de Tsunamis del Caribe, Christa von Hillebrandt, sostuvo que Puerto Rico no estará realmente preparado para un terremoto hasta que se atienda y resuelva el problema de construcción informal, es decir, aquella que no se rige por los códigos de edificación.

La construcción informal o criolla es más común en la zona interior montañosa de la isla y en comunidades económicamente desventajadas.

“Es imperdonable que se siga construyendo sin códigos. Al igual que se hace para quienes necesitan asesoría legal, el gobierno debería proveer el servicio de asesoría de construcción para quienes no puedan costearlo. Eso es crítico y tiene que ser una prioridad”, dijo von Hillebrandt, exdirectora de la Red Sísmica de Puerto Rico.

Añadió que la ciudadanía debe aprovechar y adquirir desde ahora una póliza que proteja sus propiedades de los daños relacionados con terremotos.

“Si no tienen seguro, ¿cómo van a poder repararlas? Prepararse para un terremoto es un trabajo a largo plazo y este es el tipo de cosas en las que hay que pensar”, declaró la experta, al recordar la importancia de tener una mochila con artículos de primera necesidad y fijar objetos en los hogares –como cuadros y anaqueles– que podrían colapsar si tiembla fuerte la tierra.

Manifestó, por último, que el interés generado en estos temas, a raíz de la secuencia sísmica iniciada el 28 de diciembre en Guánica, es la “oportunidad idónea” para aumentar la conciencia sobre terremotos y tsunamis en el país.



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