Eulalia Combas Sancho estaba atendiendo el jardín de su casa en la Urbanización Town Park, en Río Piedras, cuando un individuo la mató de un golpe y se robó su carro, según la teoría que maneja la Policía.

Cuando todo Puerto Rico todavía se encontraba sin energía eléctrica a consecuencia del terremoto que estremeció la Isla el martes, la mujer a quien apodaban “Cuca”, de 82 años, se encontraba tranquilamente desyerbando el patio de su casa.

Esa misma noche, las autoridades encontraron su cadáver entre el hierbajo y ocuparon un pedazo de bloque, con sangre y partículas de pelo, que se presume fue utilizado como arma.

El carro Hyundai Sonata de su propiedad, que había sido reportado hurtado, fue hallado en posesión de otras tres personas, que las autoridades lograron detener entre la noche de ayer y la tarde de hoy. La persecución de los fugitivos por la Avenida Hostos, en Hato Rey, escandalizó a los vecinos del área, en la noche de ayer cuando lograron detener a dos de ellos. Hoy, las autoridades lograron detener al tercer individuo, que había escapado la persecución.

“Los tres son sospechosos”, contestó a este diario el coronel de la Policía en el Área de San Juan, José Juan García.

La familia de la víctima acudió hoy, a la casa donde habitó Eulalia durante 45 años. Vestida de luto, su hija Marilú Marrero Combas, de 51 años, comentó que esta situación “no pasa por la mente de nadie”.

Su madre, una profesora jubilada y decoradora de interiores, se mantenía activa como voluntaria de una organización sin fines de lucro, bailarina de flamenco y con una vida muy independiente incluso para viajar como mochilera con amigas, narró.

“Ella estaba llena de vida. A ella le faltaban 82 años más”, reaccionó Marrero Combas en entrevista con El Nuevo Día.

“Este individuo -o individuos- no solo mató a mi mamá, mató a una familia completa”, lamentó.



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