El zumbido que provocó el terremoto de magnitud de 6.4 durante la madrugada del martes despertó al lanzador de los Atenienses de Manatí, Miguel Ausua, en su hogar en el sector Barrial del barrio Jaguas, en Peñuelas.

El también integrante de la organización de los Rockies de Colorado vive junto a su familia en una casa de madera en el sector montañoso del sur, zona devastada por los dos sismos que sacudieron a la isla, el pasado 7 de enero.

“Los daños no fueron mayores (en mi casa) contrario en la costa. El zumbido que viene con el terremoto me despertó, cuando todo comenzó a moverse. Varias cosas en la casa comenzaron a caerse. Duró más de lo esperado y la familia entró en pánico. Mi padre había salido a trabajar no hacía mucho en esos momentos. Estaba con mi madre y hermana. Mi madre comenzó a gritar y traté de calmarla”, relató el relevista zurdo de 23 años. “Fue una experiencia fuerte… difícil pasar por eso. Gracias a Dios estamos todos sanos y salvo”.

Ausua se reportó el jueves a los Atenienses para continuar la serie semifinal A de la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente (LBPRC) frente a los Cangrejeros de Santurce en el estadio Hiram Bithorn, luego de que el cuarto juego fuera suspendido el martes y miércoles a consecuencia de los sismos. Santurce dominaba la serie 3-0.

Con lo vivido en su pueblo natal, uno de los más afectados por la cercanía del epicentro, Ausua espera que la pelota sea un bálsamo para calmar el trauma vivido esta semana. “Es difícil. No ha parado de temblar. No he podido dormir bien en los pasados días porque esto no para. Pero uno sale motivado porque el béisbol elimina los pensamientos negativos. Cuando llegas al estadio todo cambia porque los jugadores siempre están contigo y te mantienen pensando en otras cosas”.

Ausua y su familia estuvieron incomunicados por horas debido a los derrumbes en el camino hacia su hogar. Aunque la residencia de sus padres no sufrió daños estructurales, el jugador sí dijo tiene amistades en Peñuelas y Guayanilla que perdieron sus hogares.

“Una trata de darle la mano con su palabra porque no uno puede hacer mucho. Uno trata de calmarlos emocionalmente para que no se sientan solos”, dijo el joven lanzador.

Buscan distracción

Previo al encuentro, el tema de conversación en los camerinos y pasillos del Hiram Bithorn era sobre los terremotos.

Para el dirigente de los Cangrejeros, Tony Valentín, la prioridad era enfocarse en el béisbol y no pensar en los efectos psicológicos causados por los sismos. “Seguir hablando del mismo tema como que crea un poco de pánico. Ya que estamos aquí, vamos hacer lo que nos gusta, algo que nos puede servir para despejar la mente”, expresó Valentín.

Mientras, el relevista de los Cangrejeros, Fernando Cruz, dijo que “hemos hablado mucho entre nosotros. Ayer (miércoles) venimos a practicar y había mucha incertidumbre sobre las familias. Pero sabemos que estamos en las manos del Señor. Voy a salir a jugar como siempre salgo, con alegría para ayudar al equipo a ganar”.

Hardy pensó marcharse

Entre los importados, el lanzador de Manatí, Matt Hardy, oriundo del estado de Florida, experimentó los sismos en su hospedaje en Vega Baja. “Fue mi primer terremoto. Estaba solo porque mis compañeros de cuarto se fueron. Desperté con el temblor y lo primero que pensé fue en el mar por estar en Vega Baja, la posibilidad de un tsunami. Estuve asustado por eso. Luego me desperté con el otro (sismo). Asustó bastante porque soy de Florida y he pasado por huracanes. Es muy diferente”, relató.

Ante lo ocurrido, Hardy pensó abandonar la isla, pero decidió quedarse para honrar su compromiso con Manatí.

“Mi familia me llamó una hora después de que pasó para ver si estaba bien. Pensé en irme porque no había luz y sin los juegos como que ataca el aburrimiento, se altera la rutina. Ahora mismo, todos estamos calmados. Estamos listos para jugar”.

A su vez, el estelar jugador de los Atenienses, José Sermo, manifestó que «uno se preocupa mucho por sus familiares, más por mi esposa e hijo que vinieron de Estados Unidos, y más cuando vinieron de vacaciones. Es algo frustrante para el pueblo de Puerto Rico y se tiene que jugar bajo estas circunstancias. Seguimos en pie y tenemos en nuestras oraciones a la gente del sur”.

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