Cientos de personas se refugian al aire libre



El temor de que un techo caiga sobre ellos en caso de un nuevo terremoto empujó a más de un centenar de personas a salir de sus residencias en Guánica, Yauco y Guayanilla para convertir la plaza pública del municipio de Sabana Grande en un refugio improvisado.

Sin acceso a agua potable ni energía eléctrica, familias enteras -entre ellos unos 20 menores de edad- comenzaron a llegar el martes en la tarde a la instalación municipal, relató Hiram Pérez, portavoz del alcalde interino de Sabana Grande, Noel Matías Borrelli.

“Estas personas están sumamente intranquilas, inseguras, nerviosas y necesitamos que lleguen para que les den atención y tomen registro del daño de sus hogares y se empiecen a atender”, relató Pérez al reclamar acción de agencias gubernamentales.

El gobierno municipal les ha provisto asistencia, así como organizaciones sin fines de lucro que han llevado alimentos y algunos artículos de primera necesidad.

“El problema de las casas está en Guánica y de la gente, en Sabana Grande. Se están mudando a Sabana Grande temerosos de la situación que está pasando”, manifestó Pérez.

El desplazamiento hacia lugares abiertos, lejos de estructuras que pudieran colapsar, se ha convertido en la norma entre cientos de personas de la zona sur que en los últimos días han abandonado sus hogares debido al aumento en actividad sísmica, que tuvo su episodio más activo el martes en la mañana, con un terremoto de magnitud 6.4.



El director de la Red Sísmica, Víctor Huérfano, señaló ayer que la actividad sísmica está pasando por un “periodo de relajación” que dará paso a que la energía se disipe. No obstante, anticipó que esto no ocurrirá rápido.

Ayer, a las 5:19 a.m., se registró un temblor de magnitud 4.0 en la zona de Ponce. Posteriormente, otro sismo de 4.1 fue registrado a las 6:33 a.m. al sur de Guánica. Desde entonces, se reportaron 12 sismos de magnitud mayor a 2.0, detalló el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) hasta las 6:00 p.m. El mayor se reportó a las 4:04 p.m. de magnitud 4.7, con epicentro al sur-sureste de la zona de Tallaboa, en Peñuelas.

“Hay que mantener las medidas de precaución que se han estado avisando”, sostuvo Huérfano. “Los temblores van a seguir por un tiempo adicional”, añadió.

Conscientes de esto, cientos de personas han optado por ubicarse en el exterior del coliseo Mariano “Tito” Rodríguez, en Guánica. Desde unas carpas en el estacionamiento se reparten alimentos, se ofrecen servicios médicos generales y se entregan artículos de primera necesidad, como pañales para adultos y niños, toallas de limpieza y toallas sanitarias.

“El temor mío es que el edificio se caiga, porque toda la estructura está agrietada. Tengo una niña por quien velar y temo quedarme allí”, relató Cindyanette Hernández, cuyo hogar en el residencial Luis Muñoz Rivera sufrió daños estructurales.

Hasta ayer en la tarde, Guánica tenía 288 refugiados. No obstante, se esperaba que la cifra aumentara en la noche cuando más ciudadanos llegan al estacionamiento del coliseo para no dormir dentro de sus residencias ante su fragilidad y la continuidad de temblores.

A diferencia de las situaciones típicas de refugiados durante las emergencias provocadas por huracanes, muchos de los catres en el refugio ubicado en la escuela Bernardino Cordero, en Ponce, estaban ubicados en pasillos abiertos y hasta en el patio interior.

“Vamos a quedarnos aquí. No nos vamos a regresar a la casa. Hace un ratito hubo otro temblor y vivimos cerca del mar”, expresó Gladys Vera Rivera, residente de las parcelas Amalia Marín.

Contrario a un escenario de huracán, que se sabe cuándo indicarles a los refugiados del momento en que pueden regresar a sus casas, en este caso la operación del refugio no parece tener fecha de cierre.



“Los movimientos (telúricos) están ocurriendo. No sabemos la hora. No es como un huracán que uno sabe cuándo va a estar llegando al área. (Hasta cuándo estarán aquí) es una información que no tenemos”, expuso la directora de servicios al ciudadano del municipio de Ponce, Omayra Colón Pérez. “Nos hemos preparado de manera (para estar aquí) indefinida y para larga duración”, afirmó.

La Administración de Vivienda Pública detalló ayer que la cantidad de refugiados aumentó a 2,267 personas provenientes de 15 municipios. La agencia tenía 18 refugios habilitados en 15 municipios, en los cuales se contabilizaron 125 menores alojados con sus familiares.

$10 millones en daños

El comisionado del Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres, Carlos Acevedo, señaló ayer que, preliminarmente, estiman que 300 residencias sufrieron pérdidas mayores y menores en el litoral sur y la región montañosa, aunque se espera que la cifra aumente en los próximos días. Asimismo, estimó, de forma “conservadora”, que las pérdidas ascienden a $10 millones.



“La pérdida de dinero en ayuda individual, ayuda pública e infraestructura gubernamental va a sobrepasar el número en millones de dólares que se está imaginando”, sostuvo Acevedo.

Por ejemplo, el alcalde de Yauco, Ángel Luis Torres, señaló que según un inventario preliminar, 32 viviendas colapsaron en el municipio. Mientras, los edificios del complejo de vivienda Mont Blanc sufrieron serias grietas que mantienen a los residentes fuera de las estructuras.

“Son cientos las casas que tienen daños estructurales en las vigas y la gente no se atreve a regresar. Es lo que estamos encontrando mucho aquí”, indicó Torres.

La gobernadora Wanda Vázquez Garced no ofreció conferencias de prensa para informar el estado del país tras los sismos.

Poco a poco, algunas instituciones comenzarán hoy a regresar a la normalidad, a pesar de que gran parte del país continuaba ayer a oscuras debido a las fallas detectadas en las generatrices de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

Vázquez Garced anunció mediante un comunicado de prensa que los empleados del sector público deberán reportarse hoy a sus trabajos, a discreción de los jefes de agencia y de las corporaciones públicas. No obstante, los empleados públicos que residen o trabajan en Ponce, Guayanilla, Guánica y Yauco deberán usar su “mejor criterio” y regresarán a trabajar si su seguridad no está en riesgo, precisó la gobernadora. Esto no aplica a los maestros ni otro personal escolar, que no deberá presentarse aún a las escuelas, informó el portavoz de Educación, Aniel Bigio.

Asimismo, el director administrativo de la Oficina de Administración de Tribunales, Sigfrido Steidel Figueroa, dijo que hoy se reanudarán las operaciones en la Rama Judicial, excepto en la región judicial de Ponce.

Reina la desconfianza

Más allá de la cifra de refugiados, la cantidad de personas que pernoctaron fuera de sus residencias, sin embargo, excede la cifra provista por el gobierno puesto a que no se encuentran en refugios oficiales. Acevedo halagó a las personas que desalojaron sus viviendas y durmieron a la intemperie, pues dijo que “la manera correcta del desalojo (es recurrir a) canchas y lugares abiertos”.

En un recorrido por varias comunidades de Peñuelas, El Nuevo Día observó a personas que a media mañana aún dormían o recién despertaban tras pasar la noche en balcones, terrazas, jardines y hasta en la parte trasera de vehículos.



“Aunque los terremotos no se pueden predecir, no voy a dormir dentro de la casa hasta que yo vea una cosa segura”, sentenció Helder Guadalupe, de 73 años y residente en el barrio Jaguas, en la zona rural de Peñuelas. Contó que él y otras 13 personas, todas familia, durmieron a la intemperie.

El alcalde de Peñuelas, Gregory Gonsález Souchet, señaló que la propia ciudadanía “creó sus propios refugios” en otros puntos del pueblo. Por ejemplo, 90 personas durmieron en el parque pasivo de Alturas de Peñuelas II, 40 personas pasaron la noche en la plaza pública y otras 40 lo hicieron en una iglesia del sector Corea. Unas 20 familias pernoctaron en el parque del sector El Rusio.

Gonsález Souchet habilitó anoche un “superrefugio” en la pista atlética ubicada antes de la entrada del casco antiguo, al que serán trasladados todos los peñolanos que desalojaron sus casas.

Aunque la mayoría de los daños por los terremotos se han concentrado en la zona oeste y suroeste, residentes de la zona suroeste también han sido desplazados de sus residencias debido a la inestabilidad de las estructuras.

En el complejo residencial Manuel F. Rossy, en Mayagüez, varios residentes durmieron el martes en el estacionamiento del complejo de viviendas, pues no están seguros si pernoctar en sus apartamentos era una buena decisión. Su temor se basó no solo en el jamaqueo que sienten cuando la tierra tiembla, sino que también hay grietas visibles y desprendimientos en el empañetado de varios edificios.

“El ingeniero dijo que era imposible que el edificio colapsara porque era una estructura de hormigón resistente. Dijo que primero se hundía Puerto Rico”, comentó Gloria Santiago. “Yo que soy madre, no me da seguridad”, agregó.

El alcalde de San Germán, Isidro Negrón, insistió en que, en estos momentos, es esencial que las familias de toda la región reciban apoyo profesional para manejar la ansiedad.

“(Lo impredecible) hace que el ciudadano se sienta impaciente, se sienta angustiado”, expresó el ejecutivo municipal.

Los reporteros José Orlando Delgado, Laura M. Quintero, Leysa Caro González, Alex Figueroa Cancel y Wilma Maldonado colaboraron con esta nota.



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