Las protestas contra la reforma de las pensiones del gobierno de Emmanuel Macron se repiten este jueves con el respaldo de profesores, personal sanitario, abogados y personal ferroviario en una huelga interprofesional convocada por los sindicatos que exigen la retirada total del proyecto de ley.

Se prevé un día complicado en los transportes, tanto en la red nacional ferroviaria (SNCF) como en la entidad que gestiona el transporte urbano en la región parisina (RATP), compañías donde el paro alcanza este jueves su jornada 36, la más larga de su historia.

La SNCF prevé que el tráfico esté «muy perturbado» con más de la mitad de los trenes cortados, al igual que el metro parisino.

En el transporte aéreo, la Dirección General de Aviación Civil avisó también de trastornos y retrasos e instó a las compañías a anular un tercio de sus vuelos con salida o destino de Toulouse (sur).

En París, la Torre Eiffel permanece también cerrada hoy, según informó la compañía que gestiona el monumento, pues una parte de sus trabajadores se han sumado a la huelga.

Desde la primera jornada de movilización el pasado 5 de diciembre, cuando entre 800,000 personas -según el Ministerio de Interior- y 1.8 millones -según los sindicatos- salieron a las calles del país para pedir al Ejecutivo que dé marcha atrás, el movimiento de contestación mantiene importantes niveles de respaldo popular.

Según una encuesta publicada el domingo por el semanario «Le Journal du Dimanche», más de la mitad de los franceses (55 %) quieren que el Gobierno retire la reforma, aunque en paralelo ha crecido el rechazo a las huelgas, cuyos efectos se han dejado ver sobre todo en el sector del transporte ferroviario y metropolitano de París.

La de hoy es la primera gran jornada de movilización de este año, y servirá como piedra de toque para comprobar la vigencia de la protesta, después de que las huelgas convocadas el 10 y el 17 de diciembre no consiguieran suscitar el mismo nivel de apoyo que la primera.

La Confederación General de Trabajadores (CGT), Fuerza Obrera (FO), Solidarios, la Federación Sindical Unitaria (FSU), la Confederación Francesa de Gerencia – Confederación General de Ejecutivos (CFE-CGC) y los sindicatos estudiantiles Unef y UNL convocaron a sus militantes para pedir «la retirada del proyecto de la reforma y la apertura de negociaciones constructivas para mejorar el régimen actual».

En paralelo, el sindicato mayoritario del país, la reformista Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT), concentra sus demandas en que no se retrase la edad de jubilación que el Gobierno pretende fijar en 64 años.

Sin embargo, la CFDT se muestra favorable a la transformación principal del texto: crear un sistema universal por puntos que sustituya al sistema de 42 regímenes diferentes que funciona actualmente.

A ellos, el primer ministro, Édouard Philippe, les ha tendido la mano con la propuesta de una conferencia de financiación del sistema de la que hablará con los sindicatos este viernes.

El gobierno, que mantiene las negociaciones abiertas hasta la presentación del proyecto en Consejo de Ministros el próximo 24 de enero, no se muestra dispuesto a claudicar y defiende que se trata de una reforma «justa».

Sin embargo, han hecho alguna concesiones como una jubilación más temprana para profesiones peligrosas, una revalorización del salario de profesores, un retraso en la aplicación del plan en el sector ferroviario y para los bailarines de la Ópera de París, que desde el 5 de diciembre ha debido cancelar más de 60 representaciones.



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