Aterradas, más de 200 personas que salieron de sus casas en Guánica en busca de un techo seguro se negaban ayer a quedarse dentro del refugio ubicado en el coliseo Mariano “Tito” Rodríguez. En Ponce, cientos de personas aguardaban casi al anochecer por que se identificara un lugar seguro que pudiera servir de refugio después que se detectó una rotura en el techo del coliseo Juan “Pachín” Vicéns.

El desconcierto, la incredulidad y el temor fueron palpables en todos los rincones de la isla, particularmente en la zona sur, luego que un terremoto de magnitud 6.4 sacudiera a Puerto Rico antes del amanecer.

El temblor causó la muerte de un hombre en Ponce, obligó a la gobernadora Wanda Vázquez Garced a declarar un estado de emergencia en el país y lanzó al suelo decenas de estructuras -en su mayoría, viviendas- que ya estaban débiles a causa del aumento en actividad sísmica que se ha reportado desde el 28 de diciembre.

El sismo provocó de inmediato un apagón en toda la isla, luego que las plantas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) dejaran de generar electricidad como una medida para protegerse ante el movimiento telúrico. El director ejecutivo de la corporación pública, José Ortiz, informó que el restablecimiento del servicio energético se realizaría poco a poco a partir de la tarde y noche de ayer.

A dos años del paso del huracán María, la naturaleza otra vez dejó en evidencia la fragilidad de la infraestructura esencial de la isla, mientras miles de personas enfrentan nuevamente la realidad de no saber si la ayuda del gobierno llegará a ellos.

“Estamos hablando de un evento que Puerto Rico no había experimentado en los últimos 102 años, y estamos hablando también de algo que no podemos predecir”, expresó la primera ejecutiva.

La Red Sísmica informó que el terremoto registrado a las 4:24 a.m. tuvo una magnitud de 6.4 y su epicentro se ubicó a 11 kilómetros al sur, sureste de Guayanilla.

El catedrático del Departamento de Geología del Recinto Universitario de Mayagüez Alberto López Venegas precisó que el sismo se originó en la zona conocida como falla de la Montalva, región en donde se ha registrado un aumento en la actividad telúrica desde el 28 de diciembre.

“Esta actividad sísmica es simplemente el resultado que esa energía acumulada se está liberando, y pasará un tiempo hasta que todo vuelva a la normalidad y ese ciclo de acumulación de energía regrese a su período intersísmico, que es cuando tenemos un período de poca o ninguna actividad sísmica”, explicó el geólogo de la Red Sísmica.

La sismóloga e investigadora de la Red Sísmica Elizabeth Vanacore detalló que se reportaron múltiples réplicas tras el evento de las 4:24 a.m. El más fuerte de los sismos posteriores fue uno de magnitud 5.8 que se registró a las 7:18 a.m.

“Hay dos cosas que pueden pasar. La esperanza es que el 6.4 de esta mañana (ayer) fue el fin de la liberación de energía, pero por otro lado la secuencia podríacontinuar. Lo único predecible de un terremoto es que es impredecible”, expresó Vanacore.

A causa del terremoto, en Guayanilla colapsaron 31 estructuras, incluyendo la Iglesia Inmaculada Concepción, a pasos de la plaza pública. En Yauco, quedaron en ruinas más de 30 viviendas; en Guánica, cayeron al suelo 28 edificaciones, y en Peñuelas, unas 20 estructuras estaban ayer en riesgo de derrumbarse.



Para atender las secuelas de los temblores, la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) autorizó que el gobierno utilice $260 millones depositados en la Reserva del Fondo de Emergencia correspondientes a los años fiscales 2019 y 2020. El gobierno podría utilizar ese dinero sin autorización adicional del organismo fiscal y solo para cubrir gastos asociados a la emergencia hasta el próximo 31 de enero.

La declaración de emergencia firmada por Vázquez Garced permitirá que las agencias gubernamentales usen partidas presupuestarias para atender la emergencia, y da paso a la adquisición de bienes y servicios mediante procesos de compra expeditos.

En busca de ayuda

El Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) informó que más de 400 terremotos de magnitud mayor de 2 se han reportado en el sur de la isla desde el 28 de diciembre.

Ayer, entre las 4:24 a.m. y las 6:00 p.m., el USGS reportó 56 temblores de magnitudes entre 2.4 y 6.4 cerca de la costa entre Guánica y Ponce.

En menos de 24 horas, municipios como Guayanilla y Guánica hicieron frente a las secuelas de un movimiento telúrico luego que el lunes se reportara un temblor de magnitud 5.8.



Ponce, que el lunes no registró daños severos, ayer reportó una muerte asociada al terremoto. Un hombre de 73 años murió en la urbanización Jardines del Caribe, luego que la pared de su residencia le cayó encima. Una mujer en la misa calle resultó herida cuando la pared de una jardinera cayó en sus piernas.

El drama humano en la Ciudad Señorial se extendió a la noche, cuando cientos de ponceños llegaron hasta el coliseo Juan “Pachín” Vicéns para tener un lugar seguro donde pernoctar, pero quedaron varados fuera de la instalación luego que el personal municipal encontró que el techo del auditorio está roto.

La alcaldesa de Ponce, María “Mayita” Meléndez, adelantó que intentarían utilizar el estadio Francisco “Paquito” Montaner como refugio.

“Vamos a tratar de que se amarren dos torres en el (estadio Francisco) ‘Paquito’ (Montaner) para utilizar el campo como centro de ayuda a los ciudadanos”, dijo en entrevista con El Nuevo Día.

“Ya la Guardia Nacional viene en camino para nosotros, entonces, amarrar las torres y poder sembrar esas casetas con aire acondicionado”, agregó Meléndez poco antes de las 6:00 p.m. sobre el plan de contingencia con el estadio de béisbol.

Al describir la situación en Ponce, a la alcaldesa se le entrecortó la voz y balbuceó llorosa: “Nunca esperado. Es increíble”.

Según la información provista por el gobierno, a las 5:00 p.m., había 746 refugiados: 210 en Guánica; 170 en Ponce, 120 en Guayanilla, 100 en Yauco, 56 en San Germán, 25 en Peñuelas, 26 en Maricao, 17 en Lajas, 12 en Coamo, ocho en Utuado, y dos en Adjuntas. Esa cantidad no incluye a quienes aguardaban anoche en los predios del estadio “Paquito” Montaner.



La situación de los refugiados en Guánica no era más fácil que en Ponce. El interior del coliseo Mario “Tito” Rodríguez estaba vacío ayer en la tarde. Nadie quería estar dentro de la estructura ante el reporte de nuevos sismos por el temor a que el edificio colapse.

Nicolás Vázquez, de 83 años, estaba en el estacionamiento bajo la sombra de un árbol junto a su esposa, Priscilla Rodríguez, de 79 años, quien permanece encamada tras perder la movilidad en el lado derecho de su cuerpo a causa de un ataque cerebral que sufrió.

“La casa del lado se rompió toda por abajo. No pueden vivirla más, yo creo, y yo cogí miedo y estaba preocupado por ella porque la cama de posiciones no sale del cuarto y llamé para traerla un rato aquí y llevarla más tarde al CDT (centro de diagnóstico y tratamiento)”, compartió Vázquez.

Los primeros alimentos para los refugiados llegaron a las 2:00 p.m.

El alcalde de Guánica, Santos Seda, expresó que la crisis que atraviesa el municipio a causa de los sismos -que han provocado el colapso de 28 residencias- es “peor que el huracán María”.

En Guayanilla, el terremoto hizo colapsar -hasta ayer- 31 residencias y causó daños severos a otras 15 que permanecen cerradas, indicó el alcalde Nelson Torres Yordán, al destacar que, entre algunas de las viviendas colapsadas, hay varias que estaban cerradas desde el temblor del lunes, Día de los Tres Reyes Magos.

Otras estructuras que colapsaron o experimentaron daños fueron la Parroquia Inmaculada Concepción, el Edificio Casa Dolores, la Residencia Histórica de Sergio Centeno, las escuelas Carmelina Rodríguez y Rafael Dapena, el Hotel Costa Bahía, el centro comercial Santa Elena y el terminal de carros públicos.

Torres Yordán dijo que, según información que le proveyó la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Guayanilla podría estar hasta dos semanas sin luz.

El alcalde también dijo que hoy habilitarán unidades móviles de salud mental en los barrios Indios, Macaná y Playa.

Los reporteros Alex Figueroa Cancel, Leysa Caro González, Gerardo E. Alvarado León, Joanisabel González y José A. Delgado colaboraron en esta nota.

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