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El Parlamento de Venezuela vivió este martes una caótica jornada marcada por la violencia y el enfrentamiento entre dos presidencias que se disputan el liderazgo del único poder que controla la oposición en el país.

La cámara celebró el pasado domingo su primera reunión del año, pero el líder opositor Juan Guaidó, a quien una cincuentena de países reconoce como presidente encargado de Venezuela, no pudo acceder a ella, tras ser retenido durante horas por un cordón de la Policía militarizada.

Sin él y sin varias decenas de legisladores que le respaldan, el diputado Luis Parra, que hace semanas se vio envuelto en un escándalo de corrupción que le valió la expulsión de su partido, aseguró que fue electo como jefe del Parlamento con el apoyo del chavismo, que gobierna desde 1999.

Pero Guaidó declaró esa sesión nula y encabezó otra, en la que resultó reelegido como líder del Legislativo con 100 de los 167 votos en juego.

Parra fue expulsado del partido opositor Primero Justicia hace semanas tras ser acusado de corrupción. En concreto, fue acusado de ser parte de una red de extorsión y, en un intento de defenderse, difundió una conversación con un periodista que investigó el caso. «Si yo me voy de viaje con cinco diputados y diez putas no tengo porqué decirte quién me pagó el viaje», le dijo Parra al reportero cuando este le pregunto sobre la financiación de sus viajes como diputado. 

Bloqueos y golpes

Para este martes, ambas presidencias, la chavista y la de Guaidó, llamaron a sesiones, pero a los diputados opositores, más de 100 según las cuentas que entregó Guaidó, un cordón de la Policía militarizada les impidió el paso al Palacio Legislativo, al que llegaron en una caravana de autobuses y vehículos particulares.

En paralelo, Parra y quienes le apoyan -poco más de 40 diputados, de acuerdo con la oposición- celebraron una sesión en la que debatieron sobre la escasez de combustible en el país, que cuenta con los mayores depósitos de petróleo en el mundo, pero donde cada vez es más difícil conseguir gasolina para los vehículos.

Finalmente, los opositores se abrieron paso a la fuerza tras varios minutos de forcejeos con las fuerzas de seguridad y entraron al hemiciclo, no sin que antes Parra abandonara el pleno y se dirigiera a su despacho.

En su camino, se topó con varios diputados opositores, entre ellos el anterior segundo vicepresidente del Parlamento, Stalin González, quien intentó, sin éxito, hacerle frente.

Guaidó, ratificado

La oposición, después de abrirse paso a la fuerza hasta el pleno, celebró una sesión en la que denunció la toma del Palacio Legislativo por las fuerzas de seguridad y ratificó a Guaidó como su líder, tras designarlo nuevamente presidente interino de Venezuela.

«En nombre de los que hoy no tienen voz, de esas madres que lloran a sus hijos en la lejanía (…), en nombre de Venezuela, juro cumplir con los deberes de presidente encargado y buscar solución a la crisis para vivir con dignidad», dijo Guaidó con su mano derecha sobre la Carta Magna vigente.

Hace casi un año, Guaidó afirmó ante cientos de miles de simpatizantes en Caracas que asumía las competencias de la Presidencia encargada de Venezuela debido a la «usurpación» que, como aseguró entonces y sigue manteniendo ahora, hace Maduro del Ejecutivo.

La oposición cimentó esta decisión en la interpretación que hizo de varios artículos de la Constitución, que establecen que el poder ejecutivo recae en el líder del Parlamento en caso de falta absoluta del presidente.

Guaidó es reconocido desde entonces por más de cincuenta países como presidente interino, aunque no controla la burocracia o las Fuerzas Armadas, que en público se declaran «profundamente chavistas» y resisten los llamamientos del opositor a dar la espalda a Maduro.

Agresiones a la prensa

Mientras esto ocurría, varios periodistas, incluido el corresponsal de El País Francesco Manetto, fueron agredidos en el exterior del Parlamento por presuntos simpatizantes de Nicolás Maduro.

«A esta hora, colectivos armados atacan, roban y golpean a periodistas Francesco Manetto», de El País, y a Manuel Cobela, del canal privado Venevisión. «Les robaron sus equipos y documentos personales», indicó el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) en Twitter.

El sindicato denunció que al menos otros cinco trabajadores de la prensa fueron agredidos por civiles armados afectos al Gobierno de Maduro, que se apostaron a las puertas del Palacio Federal Legislativo y arengaron contra los diputados opositores.

El SNTP ha difundido vídeos que muestran algunas de las agresiones, como las que sufrieron los periodistas venezolanos Ana Rodríguez y Maiker Yriarte, quienes pudieron burlar un intento de robo.

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