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El complicado equilibrio de poderes en Oriente Medio -si es que tal ha existido en algún momento- amenaza con estallar por los aires tras los últimos acontecimientos que se han vivido en la región. Del asalto a la embajada de Estados Unidos en Bagdad al abatimiento del general iraní Qasem Soleimani. Un cóctel explosivo en un laboratorio de consecuencias geopolíticas absolutas.

Desde Teherán se habla de «venganza» tras el golpe sufrido en el corazón. Porque la muerte de Soleimani representa la caída de uno de sus pilares principales. Según informes de seguridad, el general representaba el músculo principal en los planes iraníes. Lo había demostrado en incursiones militares en Siria, fuertemente azotada por el terrorismo en los últimos años.

Porque el tablero no se ciñe en exclusiva a Estados Unidos e Irán. Unos y otros tienen intereses -y fuerzas o aliados- en Irak, Yemen, Arabia Saudí, Yemen… y, por supuesto, Israel. Un terremoto como el que se está viviendo en Oriente Medio apenas entiende de fronteras; sí de alianzas, acuerdos comerciales y afinidades religiosas o étnicas.


El general iraní Soleimani muere en un ataque con misiles dirigidos por Estados Unidos

El coronel Pedro Baños, diplomado de Estado Mayor y con experiencia en Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo, desgrana para EL ESPAÑOL algunas de las claves del escenario que se está viviendo en la región. Buena parte de esos movimientos los ha detallado en sendos libros, Así se domina el mundoEl dominio mundial.

Tras el golpe militar de Estados Unidos y la consiguiente muerte del general Qasem Soleimani, en su cuenta de Twitter usted habló de las «picaduras» que Irán puede llevar a cabo contra intereses, por así decirlo, occidentales.

Sí, aunque no sé si el termino «occidental» es el más acertado. Me centraría en dos países: Estados Unidos e Israel, que han sido adversarios en los últimos años años y han combatido directa e indirectamente a Irán en Siria. Irán ha hecho un gran esfuerzo en el ámbito de la conlfictividad en Siria y allí han fallecido altos representantes del Ejército iraní, incluidos coroneles y generales. Incluso se comentaba que la Escuela de Fuerza Mayor de Irán se había trasladado a Siria para formarse.

¿Y cómo puede actuar Irán tras la muerte de Soleimani? 

Hay veces en las que cuando no se puede actuar contra estos países [en referencia a Estados Unidos e Israel], pero sí contra otros países aliados. En cualquier caso, entiendo que si ahora mismo Irán no toma ninguna determinación o reacción, caería en un profundo desprestigio. Soleimani no era cualquier general, tenía una gran reputación en todo el país. Si Irán no reacciona, entraría en un gran desprestigio mundial y en la región.

¿Podemos decir que estamos más cerca que nunca de un conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán? ¿Más aún que en la reciente crisis nuclear?

Dentro de todo, el tema nuclear es un instrumento político. Vivimos muy centrados en una guerra económica, e Irán la padece muy de cerca por las sanciones internacionales que se le impusieron. Hay que tener en cuenta que, hoy en día, se realizan acciones de ciberguerra entre diferentes países, Irán incluido. O lo que es lo mismo, se actúa a través de guerras interpuestas y elementos proxis.


Un hombre sujeta una imagen de Soleimani durante una protesta por su muerte en Teherán.

Reuters

Con «elementos proxys» se refiere a otros elementos que, sin ser parte directa de los países enfrentados, sí representan movimientos afines geoestratégicos o militares para alcanzar unos fines.

Basta con ver lo que ocurre en Siria, donde multitud de potencias han participado en función de sus intereses. Irán tiene un alto aliado que es Hezbolá en el Líbano, que puede volver a poner los ojos en Israel. También podemos hablar de Hamas en Gaza, de los hazaras en Afganistán, los houtis en Yemen, los alauíes en Siria…

Conflictos declarados en una región crucial, también, en la estabilidad económica de todo el mundo.

Hay que tener en cuenta que, si por ejemplo se cerrara el estrecho de Ormuz, se dispararía el precio del petróleo; en agosto de 2018 ya se puso el barril a 150 dólares. Podríamos volver a todo eso y Estados Unidos, a sacar beneficio de ello como gran exportador. Los grandes perjudicados, los europeos, deficitarios de energía, y más aún en esta situación económica.

Faltan China y Rusia por definir su situación tras la escalada de tensión en Oriente.

China era el principal importador del petroleo iraní tras las prohibiciones de Estados Unidos. China es prudente y no se ha significado. Rusia sí se ha posicionado del lado de Irán. 

Los manifestantes irrumpen en la Embajada de EEUU en Bagdad.


Los manifestantes irrumpen en la Embajada de EEUU en Bagdad.

Efe

Rusia, Estados Unidos, China… en escenarios ajenos a su propio territorio. Suena a los tiempos de Guerra Fría.

La tensión existe desde hace tiempo. Estados Unidos ha sido plenamente consciente de que Rusia quiere recuperar voz en el escenario internacional y China ya le supera en muchos ámbitos, como el de la tecnología. Todo esto son reminiscencias de otros tiempos y de tensiones en otras partes del mundo. 

Es difícil medir las consecuencias de lo que ocurre estos días en Oriente Medio.

Una chispa puede desencadenar consecuencias mundiales. Como he dicho, Irán algo tiene que hacer. Si permite esta situación y no reacciona, se enfrenta a un desprestigio mundial y a una debilidad en una mesa de negociación.

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