Croacia decide entre el nacionalismo y el cambio en la jefatura del Estado

Los croatas eligen este domingo en las elecciones presidenciales entre el discurso nacionalista de la actual jefa de Estado, Kolinda Grabar-Kitarovic, y el europeísmo progresista del ex primer ministro socialdemócrata Zoran Milanovic.

La segunda vuelta de los comicios se celebra solo cinco días después de que Croacia asumiera formalmente la presidencia de turno de la Unión Europea (UE) y se prevé una pugna muy ajustada.

Un sondeo publicado antes de la segunda ronda, el único por ahora debido a los días festivos en el país católico, otorga a Milanovic una estrecha ventaja de un punto frente a Grabar-Kitarovic.

La gran incógnita es el voto de los indecisos, que según las encuestas ascienden al 21 % y pueden decidir los comicios.

Guiños a la ultraderecha

Grabar-Kitarovic, de 51 años, ha hecho guiños a la ultraderecha y ha empleado una retórica patriotera para movilizar a sus simpatizantes, frustrados por varios escándalos de corrupción que afectan a los conservadores.

La presidenta incluso alardeó del apoyo que su candidatura ofrece a Julliene Busic, que en 1976 participó en el secuestro de un avión de pasajeros entre Nueva York y Chicago por la causa independentista croata.

Croacia era entonces una república dentro de la Yugoslavia comunista gobernada por el autoritario mariscal Tito.

Un policía estadounidense perdió la vida y tres fueron heridos en el intento de desactivar una bomba que ella y su marido habían dejado en el aeropuerto, por lo cual fueron condenados a cadena perpetua, pero salieron de la cárcel en 1989.

No es el único apoyo a condenados por la Justicia que se conoce de la candidata apoyada por la conservadora Unión Democrática Croata (HDZ) del primer ministro, Andrej Plenkovic.

Antes de la primera vuelta, la actual presidenta rindió homenaje al criminal de guerra Slobodan Praljak, que se suicidó en La Haya al conocer su sentencia. En opinión de la conservadora, Praljak luchó por la «causa croata» en la guerra de Bosnia (1992-95).

Ahora pide para su reelección al máximo cargo del Estado una amplia unidad nacional croata «como en 1990 ante la guerra patriótica» por la independencia (1991-1995).

«Llamo a todos los que tienen cerca del corazón una Croacia fuerte, la familia croata, la guerra patriótica, a los veteranos de guerra, a la Europa central a la que Croacia pertenece», declaró.

En la campaña se ha mostrado dura contra la minoría serbia y ha amenazado a Belgrado con bloquear su camino a la UE.

Los analistas independientes coinciden en que el primer mandato de Grabar-Kitarovic ha pasado sin grandes resultados concretos aunque con mucha presencia pública.

Su popularidad se disparó en 2018, cuando sus imágenes con la camiseta de la selección croata y sus besos a los futbolistas del equipo dieron la vuelta al globo durante el campeonato mundial de Rusia, en el que el combinado balcánico alcanzó la final.

Si bien el cargo presidencial es sobre todo protocolario, el jefe del Estado cuenta con algunas atribuciones: coordina la política exterior con el Gobierno y está al mando de las fuerzas armadas.

Sin embargo, el valor último de estas elecciones es medir el apoyo popular de las dos principales formaciones, conservadores y socialdemócratas, antes de las elecciones generales de este otoño.

El aspirante

Su contrincante, Milanovic, jurista y diplomático de 53 años, se ha postulado como candidato con el mensaje de convertir a Croacia en un país europeo «normal».

Milanovic promete trabajar para que Croacia sea «un país tolerante, sin odio», sin corrupción y posicionado entre las naciones «occidentales y progresistas», todo lo cual lo resume en su eslogan electoral: «normal».

A su favor tiene logros de su gestión de Gobierno, entre 2011-2015, como la ampliación de los derechos de los homosexuales, medidas para aliviar a los endeudados en francos suizos o intentos de ampliar los derechos de la minoría serbia.

«Estamos ante el camino de una Croacia abierta y moderna. ¡Vamos! Seremos una buena comunidad de ciudadanos diferentes, pero iguales en derecho, en la que nadie será discriminado», ha exhortado Milanovic ante la segunda ronda de la votación.

Su desventaja es la imagen de político desgastado y la asociación de su figura entre muchos electores con la larga recesión económica que sufrió el país a principios de la década.

El final de su mandato estuvo marcado por una larga protesta de veteranos de guerra, conocidos por su nacionalismo extremista, que lo acusaban de traidor e inepto.

Zoran Milanovic

Milanovic triunfó en la primera vuelta, el pasado 22 de diciembre, con un 30 % de los votos, mientras que la actual presidenta quedó en segundo lugar, con el 27 %.

Un 70% de ciudadanos croatas manifiesta descontento por el rumbo del país -que ingresó en la UE en 2013 y es uno de los menos prósperos del bloque- y ven en la corrupción uno de sus mayores problemas.

El salario medio en Croacia es el equivalente a unos 850 euros, aunque los bienes básicos de consumo tienen precios propios de los países más ricos del continente.

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