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El Tribunal Supremo israelí desestimó hoy una petición de un grupo de 67 de académicos y empresarios para que se prohíba que un acusado pueda recibir el encargo de formar Gobierno, solicitud claramente dirigida contra el primer ministro en funciones del país, Benjamín Netanyahu.

La corte considera esta cuestión «prematura y teórica», según la decisión judicial, que recuerda que, conforme a la Ley Básica de Gobierno, le corresponde al presidente del país, Reuvén Rivlin, tomar una decisión sobre a quién encarga la formación de Ejecutivo.

Netanyahu, argumentan los jueces, es elegible para presentarse como cabeza de lista de su partido, el derechista Likud, al no haber una restricción legal que le prohíba hacerlo.

Recuerdan que, en el sistema electoral israelí, los ciudadanos no votan a un primer ministro, sino a partidos para conformar el Parlamento.

La decisión da oxígeno al dirigente, que el miércoles pidió inmunidad al Parlamento para evitar ser juzgado por tres casos de corrupción, ante una situación legal cada vez más preocupante, y elude tener que hacer campaña ante un electorado consciente de que no podrá encargársele la formación del próximo Gobierno.

Sin embargo, los jueces consideran que, aunque no es el momento porque la situación todavía no se ha producido, la petición eleva una cuestión «fundamental e importante» que afecta «al principio del imperio de la ley, la pureza de los estándares para (cargos) oficiales electos y la confianza de la opinión pública en las instituciones de Gobierno» y, por tanto, afecta a «los valores fundamentales que sostienen el sistema legal».

De esta forma, «rechaza el argumento del primer ministro y de (su partido) el Likud de que este asunto no puede ser sometido a la justicia».

Asimismo, echa un jarro de agua fría a los demandantes, a quienes recuerda que «el periodo electoral es políticamente sensible, por lo que sería apropiado actuar con moderación».

La presidenta del Supremo, Esther Hayut, había señalado previamente, en un pequeño panel para estudiar la cuestión, que no hay impedimentos legales para que Netanyahu trate de ser reelegido.

Netanyahu fue acusado en noviembre por la Fiscalía de cohecho, fraude y abuso de confianza en tres casos de corrupción, inculpación que se formalizará de hecho cuando se dirima la cuestión de la inmunidad que solicitó ayer al Parlamento.

Israel se encuentra en una situación de bloqueo político sin precedentes desde abril, con dos citas electorales que no han logrado que se forme gabinete, en parte por las escasas mayorías de los grandes partidos, que necesitan muchos socios para gobernar, y en parte por la delicada situación legal de Netanyahu.

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