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Los riñones son unos órganos de pequeño tamaño que se encuentran en la parte inferior del abdomen. Su papel en nuestro organismo es de la mayor importancia, ya que filtran los productos de desecho de la sangre y los envían fuera del cuerpo en la orina. También son responsables de equilibrar los niveles de líquidos y electrolitos.

Su salud, y por extensión su buen funcionamiento, depende de muchos factores, entre ellos de la alimentación. Algunas comidas pueden aumentar el rendimiento de los riñones, mientras que otros pueden generarles estrés y causar daños. Varias afecciones, como diabetes y presión arterial alta, pueden afectar a su capacidad para funcionar bien.

En última instancia, el daño a los riñones puede provocar enfermedad renal crónica. Un artículo publicado en 2016, muestra que la dieta es el factor de riesgo más importante para la muerte y la discapacidad relacionadas con la este tipo de enfermedades, por lo que los cambios en la dieta son una parte clave del tratamiento.

Ante todo, mucha agua

No cabe duda de que el agua es la bebida más importante para el cuerpo. Las células usan agua para transportar toxinas al torrente sanguíneo y los riñones la usan para filtrar estas toxinas y crear la orina que las transporta fuera del cuerpo. Beber suficiente agua y mantener el cuerpo bien hidratado es importante para apoyar a los riñones en estas funciones.

Un buen pescado graso

El salmón, el atún y otros pescados grasos de agua fría con alto contenido de ácidos grasos omega-3, que nuestro cuerpo no es capaz de producir, pueden ser una adición beneficiosa a cualquier dieta.

«Destacan por su acción antiagregante y vasodilatadora, y su efecto sobre la disminución de la presión arterial y la trombosis«, afirma la Fundación Española del Corazón. En consecuencia, como la presión arterial alta es un factor de riesgo para la enfermedad renal, encontrar formas naturales de reducirla puede ayudar a proteger los riñones.

Boniato, fuente de fibra

Los boniatos, o batatas como se les conoce en otros lugares, son una muy rica fuente de fibra. Uno de sus beneficios es que puede hacer que las fibras alimentarias se descompongan más lentamente, lo que resulta en un aumento menor en los niveles de insulina. Las batatas también contienen vitaminas y minerales como el potasio, que pueden ayudar a equilibrar los niveles de sodio en el cuerpo y reducir su efecto en los riñones.

Hojas verdes y oscuras

Las verduras de hojas verdes oscuras, como la espinaca, la col rizada y las acelgas, son alimentos básicos que contienen una amplia variedad de vitaminas, fibras y minerales. Muchos también contienen compuestos protectores como los antioxidantes. Su consumo es positivo para los riñones, con la ventaja de que son muy saludables en general.


La manzana es un alimento muy recomendable para nuestra salud, también para el cuidado de nuestros riñones.

Pixabay.

Las manzanas, merienda sana

La manzana es uno de los iconos de la dieta sana. Entre otros motivos porque posee una fibra llamada pectina. Esta sustancia puede ayudar a reducir algunos factores de riesgo de daño renal como los niveles altos de azúcar en la sangre y colesterol .

Comidas que se deben evitar

Del mismo modo que existen alimentos especialmente recomendables, hay otros que pueden causar efectos negativos si se abusa de ellos, por lo que es es mejor limitar su consumo si no se quiere comprometer la salud de los riñones.

En primer lugar, es mejor evitar los alimentos muy ricos en fósforo. El motivo es que puede estresar los riñones. De hecho, una investigación de 2017 sugiere que existe una correlación entre la alta ingesta de fósforo y un mayor riesgo de daño a largo plazo a los riñones. Entre este tipo de alimentos, podemos encontrar carne roja, productos lácteos, la mayoría de los granos o legumbres.

Esta recomendación es especialmente importante en las personas que sufren algún tipo de enfermedad renal, como la insuficiencia renal crónica. Se trata de un «síndrome caracterizada da un progresivo decaimiento de la función renal. Está clasificada en cuatro etapas en relación al valor de la tasa de filtrado glomerular«, dice la Fundación Española del Corazón.

«Junto con el calcio, el fósforo es necesario para el desarrollo de huesos fuertes y saludables, así como para mantener sanas otras partes del cuerpo. Cuando los riñones funcionan correctamente pueden eliminar el fósforo que ya no le hace falta al organismo y que circula en la sangre. Pero si no funcionan bien, como en una Insuficiencia Renal crónica, los riñones no pueden eliminarlo y se acumula en sangre. Es lo que se conoce como hiperfosfatemia. Las concentraciones altas de este mineral pueden dañar tu cuerpo«, señala la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica.

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