suenan a inocentada pero son fichajes frustrados

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¿Qué sería del fútbol sin los rumores, sin las promesas de fichajes, sin los agentes de los futbolistas que ofrecen a los clubes a sus representados o sin las filtraciones que terminan en agua de borrajas? Y qué mejor día para recordar todas esas efemérides que el de los Santos Inocentes donde muchos de esos futuros pusieron rumbo a equipos insólitos.

Pero no todos ellos fueron broma. Hubo acuerdos de por medio más que serios, con firma incluida, y que no se dieron finalmente porque las elecciones las ganó otro presidente, porque otro club se interpuso en el camino o porque, aún más grave, no confiaron en el jugador cuando empezaba a explotar.

El fútbol de esta década ha dado cuatro Champions League al Real Madrid, un sextete al Barça, el dominio del Manchester City en Inglaterra y el de la Juventus en Italia o la ascensión del PSG en Francia sin éxito europeo. Pero, ¿qué habría sido de esos equipos si algunas de sus grandes estrellas hubiera decidido aceptar otras ofertas que tuvieron antes? ¿O qué habría supuesto que algunos de esos clubes hubieran firmado a esos astros que tenían prácticamente cerrados?


Raúl González y Florentino Pérez, con Joaquín Sánchez

RFEF

Las elecciones blancas de 2006

Las elecciones después de que Florentino Pérez decidiera poner fin a su primera etapa en la presidencia del Real Madrid fueron un auténtico baile de nombres galácticos en las promesas de los diferentes candidatos. Villar Mir, Juan Palacios, Arturo Baldasano, Ramón Calderón y Lorenzo Sanz se disputaron la dirección del club en unos comicios en los que el protagonista fue el voto por correo, cuya denuncia decantó la candidatura ganadora.

Pero, de haber ganado Juan Palacios, la fotografía de Joaquín Sánchez de blanco habría sido una realidad. El candidato prometió el fichaje del jugador del Betis que acaba de renovar una temporada más y terminará contrato con casi 40 años. «Tenemos la conformidad del jugador y también la de su club. Hemos hablado con la dirección deportiva y la diferencia es de tan sólo dos millones de euros, por lo que se solucionará cuando entremos en el Real Madrid», confirmaba el empresario.

En la misma candidatura también se incluía una promesa de un impacto aún mayor. Palacios tenía cerrado a Andrés Iniesta a cambio de 60 millones de euros. El hombre que cambió la historia del fútbol nacional al marcar el gol que decidió el primer Mundial para España estuvo a punto de salir del Barça para recalar en el eterno enemigo. El manchego pudo ser el nuevo Luis Figo.

Andrés Iniesta celebrando el 'iniestazo' de Stamford Bridge en 2009


Andrés Iniesta celebrando el ‘iniestazo’ de Stamford Bridge en 2009

EFE

Pero en el banquillo también pudo haber un cambio histórico. Villar Mir confirmó que su entrenador si salía elegido presidente del Real Madrid hubiera sido Arsène Wenger. El técnico francés, que firmó una histórica etapa en el Arsenal durante las 21 temporadas que estuvo en el equipo londinense, había incluso firmado un contrato de cinco millones de euros durante cuatro años. Además, tenía la intención de llevarse a Cesc Fàbregas con él. El canterano blaugrana terminó finalmente en el Barça. 

2003, el Barça que pudo ser

Otras elecciones pudieron cambiar completamente al Barcelona. En 2003 Joan Laporta, Lluís Bassat, Jordi Majó, Josep Martínez-Rovira, Josep María Minguella y Jaume Llauradó se batían por la dirección del conjunto blaugrana y, como pasaba en el caso del Madrid, las promesas en forma de jugadores también se sucedieron entre los diferentes candidatos.

Fue Laporta el que se llevaría el gato al agua finalmente. El catalán se presentó en primer lugar con la promesa de David Beckham como el punto fuerte de su candidatura. Su llegada, la de otra estrella mundial y otros tres fichajes le saldrían al Barça por 50 millones de euros, según le decía el que después se convertiría en presidente del club blaugrana a EFE durante el proceso electoral.

David Beckham, en su presentación como jugador del Real Madrid


David Beckham, en su presentación como jugador del Real Madrid

Finalmente Beckham elegiría Madrid y Laporta, en un giro dramático de los acontecimientos, se lanzaría a por Ronaldinho. El resto de la historia en cuanto a títulos ya la conocen.

En esas mismas elecciones, Jaume Llauradó aseguro que tenía atado a «un titular del Real Madrid». Ante el revuelo que se generó por la posibilidad de un caso Figo pero a la inversa, la prensa empezó a dar nombres y el que más se asentó finalmente fue el de Iker Casillas. El portero madridista tuvo que salir al paso para dejar claro que le parecía «una falta de respeto» que utilizasen su nombre para eso. El candidato finalmente obtuvo un 1,91 por ciento de los votos.

Por aquel entonces Jorge Mendes empezaba a hacer de las suyas. Aprovechando la circunstancia de las elecciones en el Barcelona y la aparición fulgurante de dos jóvenes estrellas portuguesas con cresta y mechas, intentaría dar su primer golpe.

El afamado representante ofreció a Cristiano Ronaldo y a Ricardo Quaresma al equipo blaugrana. Finalmente el primero se iría al Manchester United y el segundo firmaría por los culés. Por el rendimiento de uno y otro, el error fue flagrante para los catalanes.

Cristiano Ronaldo (detrás), Antoñito (en medio) y Ricardo Quaresma (delante), en el Sporting de Portugal


Cristiano Ronaldo (detrás), Antoñito (en medio) y Ricardo Quaresma (delante), en el Sporting de Portugal

Messi: ¿perico? ¿Citizen?

Parece una locura pensar que Leo Messi pudo salir en algún momento del Barça. Uno de los mejores jugadores de la historia debería de suponer siempre una prioridad para el club en el que esté. Pues bien, hubo dos ocasiones en las que estuvo a punto de dejar de lucir la camiseta blaugrana.

La primera fue en 2005. En el horizonte estaba el Mundial de Alemania de 2006, Leo ya había debutado con el Barça y el argentino quería ir sí o sí a su primera gran cita con la selección sudamericana. El seleccionador le había dicho que para que tuviera opciones de ser convocado debería jugar como mínimo 20 partidos, algo que no tenía asegurado en el Camp Nou. Entonces, el padre de Messi, Jorge, llamó a la puerta del Espanyol para preguntar si les interesaba la cesión.

El equipo perico, con Miguel Ángel Lotina en el banquillo, estaban entusiasmados con la posibilidad. Entonces Messi jugó el Gamper ante la Juventus de Fabio Cannavaro y Gianluca Zambrotta, dos de los italianos que se proclamarían campeones en Berlín el siguiente año, y el que entonces llevaba el 30 a la espalda se salió. El Barça se quedó con Leo y no habría ninguna duda más con él después de ese año.

Leo Messi, en el Joan Gamper de 2005


Leo Messi, en el Joan Gamper de 2005

Youtube

La segunda oportunidad que Messi tuvo de abandonar el Barça fue en 2008. Entonces el Manchester City estaba en un proceso de renovación y aún no había llegado el dinero catarí. Los dueños eran tailandeses y Garry Cook era el CEO, en otras palabras, el que se encargaba de dirigir el equipo en Inglaterra.

En una conversación con el número dos, Cook confundió las palabras Messi por la palabra inglesa ‘messy’ y, en vez de entender que «el mercado es muy desordenado», entendió que «tenían que ir a por Messi». Y eso es lo que hizo el CEO del City. Puso 73 millones de euros sobre la mesa del Barça por error.

Desde la Premier League llamaron al club Citizen para confirmar la operación porque no se la creían… ¡por lo alta que era! Varios años después de esta confusión, Dave Richards, directivo del organismo del fútbol inglés, le confirmó a Cook que si hubieran hecho en serio la oferta, Joan Laporta la hubiera considerado.

Paulo Futre… ¿de blanco?

Y también hay una de un clásico. Quién le iba a decir a Paulo Futre pudo haber acabado en el Real Madrid. El equipo blanco estaba en plena crisis de resultados en el inicio de la temporada 1993/1994 y la cabeza de Benito Floro pendía de un golpe de guillotina. Ramón Mendoza trazó un plan para cambiar la cara del equipo y la punta de lanza de ese proyecto sería el jugador portugués.

Mendoza viajó a Francia para negociar por Futre, que en esos momentos jugaba en el Olympique de Marsella. El acuerdo con el club del sur del país vecino era total, incluso el padre del luso le había mostrado la «ilusión» que le hacía a su hijo jugar en el Madrid. Pero había una traba: la cláusula de 1.000 millones que Jesús Gil le había puesto en caso de que fichase por el Madrid antes del 30 de junio de 1996. Este hecho finalmente evitó que vistiera con la camiseta blanca.

[Más información: De Joaquín a Cazorla: los viejos rockeros de La Liga no piensan en la retirada]

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