La muerte es el destino final. La postura de yoga Shavasana te prepara para ello. Te tumbas de espaldas, con los brazos descansando ligeramente separados del cuerpo. He hecho muchos dibujos de cuerpos estirándose de espaldas, incluidos algunos flotando en el agua. Muestran el profundo sufrimiento que envuelve las vidas de aquellos que existen en los márgenes y las intersecciones de la sociedad, más allá de los intereses de las autoridades. También he trabajado durante años con imágenes de cuerpos de mujeres, mostrando el daño que se les ha causado durante las crisis sociales, culturales y medioambientales que afrontamos con frecuencia en todo el mundo.

Shavasana II (en la imagen) es un recordatorio de la fragilidad y de lo impredecible de la muerte violenta, y de cómo nos afecta a todos. Fue concebida después de leer sobre el asesinato de Nia Wilson, una mujer negra, el 22 de julio de 2018 en Oakland, California. La brutalidad de ese momento se completó este año, cuando leí acerca de al menos 21 asesinatos en 2019 de personas transgénero o de género no conforme, de las cuales todas, excepto una, eran negras. Me parece evidente que semejante violencia impúdica es una señal de una pérdida cada vez más profunda y aterradora de nuestra humanidad colectiva y de nuestra compasión. Y debemos recordar que aunque muchos de estos incidentes no sean denunciados o lamentados públicamente, todos nos encontraremos al final allí, bajo la misma estera, en Shavasana.


Wangechi Mutu.

The New York Times


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